[T8 - Pres. Relativo] El valor de la justicia
#10
Los siguientes 300 metros de ascenso si bien no fueron agotadores, dado que el terreno se inclinaba cada vez más, obligándome a avanzar en zigzag para mantener el equilibrio, hizo que mis gemelos ardieran con cada paso, y el viento se había vuelto violento, azotándome la capa de Comodoro contra la espalda. El cielo sobre mi cabeza se oscurecía progresivamente, nubes negras acumulándose sobre la cima del volcán Tanazos. Una tormenta se aproximaba. Mi haki de observación, mantenido en 140 metros a la redonda, no detectaba ninguna presencia viva. Estaba completamente solo en estas alturas. La vegetación había desaparecido casi por completo, reemplazada por roca volcánica desnuda y ocasionales matorrales negros como el carbón que se aferraban a la vida en las grietas. A 1000 metros de altura sobre la base del volcán, el sendero se abrió a un claro. Me detuve en seco.
 
Todo era negro. El suelo, las rocas, los escasos matorrales que salpicaban el área. Ceniza compactada cubría cada superficie, creando una capa uniforme de gris oscuro que crujía bajo mis botas. Las rocas cercanas mostraban signos de fusión, sus bordes derretidos y resolidificados. Esto no había sido un incendio común. Esto había sido fuego concentrado, intenso, abrasador. Y entonces los vi. Dos bultos alargados en el suelo, a 5 metros de distancia uno del otro. Estaban parcialmente cubiertos por ceniza y polvo acumulado, pero su forma era inconfundible para alguien con mi experiencia médica. Cuerpos. Me acerqué al primero con cautela, arrodillándome a su lado. Saqué unos guantes de latex de la mochila y me lo puse antes de tocar nada. Con cuidado, retiré la capa superior de ceniza con mis dedos. Lo que quedaba debajo era grotesco. El cuerpo estaba completamente calcinado. La piel se había fundido con los huesos creando una masa negruzca. El cráneo estaba partido en varios lugares. Los dientes, sorprendentemente intactos, brillaban blancos contra el negro del resto. Me moví al segundo cuerpo. Idéntico estado. Misma postura defensiva congelada en el momento de la muerte. Respiré profundo, forzándome a mantener la objetividad profesional. Había visto muertes horribles antes, pero esto era particularmente brutal.
 
Examiné los restos buscando pistas sobre lo que había ocurrido. La distribución de las quemaduras era uniforme, cubriendo todo el cuerpo sin áreas protegidas. Eso descartaba un incendio progresivo donde hubieran podido buscar refugio. El daño a los huesos indicaba temperaturas superiores a 1000 grados Celsius, posiblemente más. La posición de los cuerpos, separados por 5 metros y ambos orientados hacia el mismo punto, hacia arriba en dirección a la cima del volcán, sugería que habían estado huyendo cuando los alcanzó. No habían sufrido largo. Eso era lo único misericordioso de esta muerte. A esas temperaturas, el sistema nervioso se habría colapsado instantáneamente. Zhakx y Soloth. Tenía que serlo. Los últimos dos supervivientes de la expedición del Marqués de Dressrosa. Habían llegado hasta aquí, habían establecido su campamento 300 metros más abajo, habían resistido el terror de la figura humanoide que los perseguía. Y al final, habían muerto de todas formas, incinerados por algo que vivía más arriba en el volcán. La última entrada del diario resonó en mi mente. Zhakx las había visto. Y una de ellas, o quizás ambas, habían terminado con él aquí mismo. Me quité el guante y lo guardé cuidadosamente en una bolsa sellada dentro de mi mochila. Evidencia contaminada, pero evidencia al fin. Luego miré alrededor del claro, buscando algo con qué trabajar.
 
Tardé 20 minutos en reunir suficientes rocas volcánicas. No eran grandes, pero servirían. Primero cubrí el cuerpo más cercano, colocando las piedras cuidadosamente sobre los restos calcinados hasta formar un montículo de aproximadamente 1 metro de altura. Luego hice lo mismo con el segundo cuerpo. No era un entierro apropiado. No había palabras sagradas, no había ceremonia. Pero era lo mejor que podía hacer en estas circunstancias. Dos marineros perdidos en una isla salvaje merecían al menos esto. Me puse de pie, mirando los dos montículos a modo de altar improvisado. El viento aullaba más fuerte ahora, y las primeras gotas de lluvia comenzaban a caer, dejando marcas oscuras en la ceniza gris. “Descansen” pensé simplemente. Ajusté mi mochila, verifiqué que todo estuviera seguro, y continué el ascenso. Las rocas eran más empinadas aquí, más traicioneras con la lluvia comenzando a caer. Pero mis manos encontraban agarre, mis pies encontraban apoyo. Zhakx y Soloth habían muerto aquí. Pero yo no era ellos. Yo tenía haki, tenía entrenamiento, tenía experiencia en combate que ellos probablemente no poseían. Y fuera lo que fuera que los había matado, pronto descubriría si podía hacer lo mismo conmigo. Continué subiendo hacia la oscuridad.
 

 
Resumen

Haki

Gastos

Off
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11152 + 0 = 11152
Energia: 5084 + 68 = 5152
Espiritu: 3105 + 0 = 3105


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RE: [T8 - Pres. Relativo] El valor de la justicia - por Fuguwu - 05-12-2025, 03:55 PM

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