La primera pista [Pasado - Jin]
#6
Jin arqueó una ceja, tratando de recordar mejor la primera conversación que mantuvo con Kiyoshi. ¿Se le habría pasado por alto quizás haberle mencionado ese detalle? Probablemente no, ya que el disparo no le habría dejado pensar con claridad bajo las sensaciones que el propio hombre sufría. Tampoco es que hubieran conversado fuera de aquellos días después de todo.

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—Le aseguro que no fue algo oculto de forma deliberada, joven Maeda. No creo que ahora sea…

—¡Cómo se atreve! — una vez más, la mujer alzando la voz. ¿Qué le pasaba últimamente con todas las mujeres que conocía que solo parecían tener como hobbie gritarle? Fue ella quien decidió tirar del carro y dar la respuesta. —Si es verdad que sabes quién es este idiota, entonces claro que deberías saberlo. ¿No sabes que fue él quien hacía trabajos sucios y que tus papás tuvieran que limpiarle esas cosas? — lo señaló, directamente, con las cejas ahora fruncias. —¡Tú hiciste que mi querido Kiyoshi me gritara! — Jin solo contempló el dedo en silencio, como si no fuera realmente aquel asunto con él. —Es obvio que su condenado… clan, cosa de mafiosos o lo que sea también fueran sospechosos. Encima, de ti he escuchado que no tienes escrúpulos.

La espalda de Jin se reacomodó a la vez que su espalda se acomodaba en el asiento. No se inmutó ante las palabras, ni los gritos que poco a poco se alzaban cada vez más. Sus ojos solo se volvieron hacia la puerta, antes de tomar una servilleta de la misma mesa y, de su bolsillo, retirar un bolígrafo. —Puedo comprender que no conozca mis métodos, señorita, pero le recomiendo seriamente que se calme. No estoy aquí para discutir, y he cumplido mi parte del trato. — la mujer apretó los labios, claramente furiosa, mientras Jin proseguía la conversación.

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—Es natural que fuéramos el primer foco, joven Maeda.

Hizo una pausa, ahora frenando en su escritura por algunos segundos. —Sé que es lo suficientemente listo para saber el motivo. Como bien dice la señorita, nuestros negocios son algo… diferentes. Es fácil siempre culpar al primero que hace cosas ilegales. — Ahora sí, cerrando el bolígrafo con calma, elevando la mirada mientras extendía el papel hasta donde se encontraban ambos. Iba directo, por supuesto, hacia la jovencita, pero no impidió que lo viera el propio Kiyoshi.

“Revise qué lleva encima. No hable en voz alta.”

La muchacha solo frunció las cejas confundida, por un momento mirando a Kiyoshi, luego regresando la mirada hacia el papelito. —¿Por qué?

—Seguridad. — respondió. La muchacha arrugó la mirada, algo confundida, sin saber bien qué hacer, todavía incómoda por la situación, pero terminó obedeciendo, apartando una de sus manos para revisar sus cosas, incluyendo el bolso que llevaba a un lado. —Creo que es usted muy paranoico. No traje nada sospechoso.

—No por usted, señorita. — prefería que no hablara de más, todavía no confiaba en los hombres que la estaban “custodiando”, pero dada la peligrosidad de la situación, lo mejor era asegurarse. Afortunadamente, como bien mencionó la muchacha, no había nada que pareciera ser fuera de sospecha. A su vez, miró de reojo a Kiyoshi, con las cejas fruncidas. Sí, había hecho eso simple y llanamente porque no quería que se apreciara que en ese momento sus condiciones no eran las mejores. Ahora sí, se puso en pie, elevando lo más que pudo el pantalón hasta la zona del muslo. Era más sencillo  retirar su cinturón, pero tenía un mínimo de educación hacia una mujer con la que ni siquiera planeaba nada más que retirar información. Los vendajes todavía estaban allí, aunque ya había dejado de sangrar. La mujer soltó un grito ahogado al verlo, con su mano entre sus labios con sorpresa. Claramente estaba horrorizada, tal y como predijo el propio Kiyoshi, sorprendida de la situación. Elevó la mirada hacia el rostro de Jin a la vez que él soltaba su pantalón, reacomodándolo nuevamente con naturalidad.

—¿Qué…? Kiyoshi…. Tú no eres así. — sus manos ahora temblaban, mostrando una sorpresa que probablemente no había visto antes el joven. —No puedo decir que no se lo merezca pero… — apretó los labios, ahora titubeando. El agarre del brazo que sostenía todo el tiempo a Kiyoshi se comenzó a aflojar lentamente. Mientras tanto, Jin volvía a sentarse, sin hacer ruido, cruzando sus piernas, esperando con la misma paciencia con la que hablaba, retomando el pañuelo de papel y arrugándolo para guardarlo en su bolsillo. Ella finalmente terminó de suspirar volviendo la mirada a Kiyoshi. Sus palabras parecían estar funcionando. —Está bien… responderé lo que pueda… Por ti.

Jin volvió a reacomodarse con las manos sobre la mesa, su mirada más segura, fija en la muchacha. —Señorita, por favor. Dígame de qué se esconden sus padres. — Un pequeño silencio, la muchacha ahora se retorcía ligeramente en su asiento, incómoda. Tragó saliva, mirando hacia su alrededor como si pudieran estar viéndola, como si fuera una niña haciendo una travesura. Su voz, cuando al fin se decidió a responder, sonó más baja de lo que debería.

—Esto… lo escuché por accidente. — apenas se atrevía a ver ahora al propio Kiyoshi, ni siquiera a Jin, solo observaba la mesa, todavía incómoda. —Mis papás pensaban que estaba con alguien, pero llegué antes y… los escuché. — Elevó su mirada, insegura, hacia el frente, donde estaba Jin, y volvió a descenderla. —Dijeron que… parecía que el plan de involucrar al Clan Onizuka en lo que pasó con los papás Maeda no había funcionado, y que alguien los estaba persiguiendo, y tenían que ponerse a salvo.

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—¿De quién?

La chica volvió a retorcerse incómoda, mordiendo su labio inferior, mirando a Kiyoshi con inseguridad, y luego volviendo a descender la mirada. —Brandon. Mencionaron a Brandon. El que había sido… bueno… ya sabe… una de las personas confiables del señor Maeda. — Jin se limitó a observarla con calma, esperando cualquier otra reacción, otra palabra más, pero la chica parecía estar atascada en sus propias palabras, en la confesión que claramente no había hecho a nadie, por eso, decidió volver a presionar.

—¿Por qué de él? — la chica negó con la cabeza, ahora agarrando con mayor firmeza el brazo de Kiyoshi. —Señorita Elena, está usted a salvo si es lo que le preocupa. — los labios de la mujer temblaron, ahora con cierto temor. —¿Quiere que llame a mis hombres? — Negó con la cabeza, carraspeando.

—Escuché que… hay una red de políticos secreta. Como una especie de secta de poderes o algo así… Brandon es uno de los líderes. Eso… pone a todos en peligro. — Elevó su mano, con nerviosismo. La misma estaba temblando, gesto que no pasó desapercibido por el hombre yakuza. —No sé exactamente qué buscan, o qué quieren. No sé mucho más, mis papás dicen que es demasiado peligroso. Solo sé que intentaron culparlos a ustedes porque… bueno… son la mafia y es más fácil… Hay más, y están yendo a por todos los que sabemos algo.

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—¿Dónde está Brandon Lee?

El rostro del hombre ahora se veía más serio, mucho más duro. Sus cejas ahora reflejando molestia y parte de comprensión. Ella negó con la cabeza. —No lo sé. Solo sé que hace dos semanas se fue de la isla para ir a otra. No dijo dónde, solo sé que unos pocos saben dónde está, pero no quiénes. Mis papás están planteando esa idea también, de irnos a otra isla. Están asustados porque no consiguieron culparles a ustedes de lo que les pasó a los Maeda. — su rostro volvió hacia el joven, ahora con cierta inseguridad. —Lo siento Kiyoshi, no quise decirte nada de esto porque… sé que estar involucrado en algo así es peligroso. No quiero que sufras más… Deja el tema de la venganza, es demasiado peligroso. Si tus papás ya murieron, nadie puede decir que…

—Haya más víctimas. — terminó el propio Jin la frase. Elevó su mano en el mentón, con aire más pensativo. Estaba claro, eso estaba siendo algo más grande de lo que él mismo pensaba.

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—Y posiblemente también esta red corrupta se esté moviendo por más de una isla.

La muchacha asintió con la cabeza. —¿Sabes cuál es su objetivo? — la muchacha negó con la cabeza. —¿Algún otro nombre? — la muchacha volvió a negar con la cabeza.

—Como dije, lo escuché de casualidad mientras mis papás hablaban con alguien por Den-Den Mushi. Ni siquiera sé con quién hablaban, pero sí que estaban muy asustados, y que lo último que decían era que teníamos que huir lejos de aquí y escondernos. — La mano de Jin se apartó de su mentón, enfocando la concentación en dar sentido a algo más. Una red de políticos, con tan poco… Elevó la mirada hacia la muchacha una última vez.

—¿Podrías intentar conseguir que nos citemos con tus padres?

—¿QUÉ? ¡NO! Si saben que he hablado con usted de esto… — tragó saliva. —No saben ni que sé tanto...

—Escúcheme, señorita. — sus manos ahora se estiraron, en un intento de calmar a la mujer, quien ahora estaba comenzando a hiperventilar. —Si es cierto eso, puede que incluso tengan traidores o sicarios ya ahora mismo con ustedes. No puede confiar en nadie más. Necesito que nos deje citarnos con ellos, y más información que solo eso. Puedo intentar ponerlos bajo protección en el clan, pero solo con la condición de que nos den toda la información que puedan. Puede que incluso ahora mismo tengan el peligro en sus narices y no lo sepan, señorita. Incluso usted puede estar ahora mismo en peligro.
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Mensajes en este tema
La primera pista [Pasado - Jin] - por Kiyoshi Maeda - 20-11-2025, 12:26 AM
RE: La primera pista [Pasado - Jin] - por Onizuka Jin - 05-12-2025, 07:33 PM

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