05-12-2025, 09:03 PM
Esa mirada de frustración en el rubio era justo lo que necesitaba, se deleitaba en cada mínimo gesto ajeno. Se había asegurado de que la atadura de su corbata hubiera sido lo suficientemente firme para no soltarse. Quería disfrutarlo, hacerlo desesperar al máximo posible, torturarlo hasta que suplicara. Todo estaba saliendo tal y como esperaba… O no tanto. Percibió la agudez de su voz, justo cuando parecía que sus labios y dedos alcanzaban el botón rosado de su pecho. Sonrió con mayor malicia, observándolo como si hubiera descubierto un gran tesoro… Y de hecho así era, sospechó que estaba siendo un punto débil, algo que todavía lo iba a divertir más a medida que lo fuera torturando lentamente un poco más. Solo un poco más… Pudo sentir el medallón impedir que su pecho se pegara por completo al suyo, probablemente quedaría la marca si apretaba todo su cuerpo sobre él, no le importaba.
Sus ojos mostraron cierta sorpresa al escuchar su hipo. La súplica había llegado antes de lo previsto. ¿Lo divertido? Apenas estaba calentando motores, pero decidió apartar sus labios y el foco de concentración en sus pezones y… le fue imposible. Las piernas ajenas lo aprisionaron al momento, sin posibilidad de alejar su propia dureza, solo consiguiendo que la suya propia se rozara con la ajena y parte de la pelvis. Apretó sus propios dientes, cerrando los ojos para poder soportar el placer. No hacía demasiado que había sentido la eyaculación, pero escucharlo suplicar de ese modo lo hizo desear estar dentro de él, poseerlo con mayor intensidad que con la que el contrario lo hizo. Trató de tranquilizarse, primero cerrando los ojos por el placer, el sonrojo de soportar aquella sensación lo hizo incluso elevar su rostro, respirar profundamente. Ese hombre lo estaba sacando completamente de su propia cordura…
Maldita sea, tenía que calmarse, o lo destrozaría sin siquiera pensarlo. Respiró un poco, acercando sus labios hasta los ajenos, besándolo con pasión, poco a poco aliviando el estrés del deseo. Su mano derecha ahora sujetando las muñecas, las mismas por las que su propia corbata ahora lo mantenía atado. Sintió sus músculos tensarse en la sensación, el sudor perlando su cuerpo, su respiración agitada y, aún así, brindó una sonrisa divertida, buscando la mirada del rubio tras romper el beso por unos segundos.
Oh, y tanto si lo haría. Su propio miembro era mayor al contrario. Estaba claro que ni de broma iban a usar el mismo tamaño del preservativo. Pese a todo, apartó la mano que había agarrado la sujeción ajena, palpando con su mano el lubricante. Lo mejor era prepararse. No, no planeaba ser suave, pero tampoco destrozarlo nada más empezar. ¿Quién quería que una joya como él se fuera por patas después de su primer encuentro? Oh, claro que planeaba más que ese encuentro. No solo se llenó los dedos, también la entrada y su propio pene. Sus labios fueron al cuello ajeno esta vez. Inició con un solo dedo, pero no esperó demasiado antes de introducir el segundo, con un movimiento primero lento, constante, seguro y firme. Sus ojos lo observaban con la misma malicia, sus labios descendiendo por su abdomen, relamiéndose al alcanzar el miembro ajeno. Sus dedos, a su vez, hicieron un movimiento en forma de gancho, elevándose ligeramente, buscando el punto G que sabía que se encontraba en la próstata. Esperaba encontrarlo, a la vez que su lengua paseaba desde el inicio de su pelvis hasta la punta del glande, relamiéndose con malicia.
Sus ojos mostraron cierta sorpresa al escuchar su hipo. La súplica había llegado antes de lo previsto. ¿Lo divertido? Apenas estaba calentando motores, pero decidió apartar sus labios y el foco de concentración en sus pezones y… le fue imposible. Las piernas ajenas lo aprisionaron al momento, sin posibilidad de alejar su propia dureza, solo consiguiendo que la suya propia se rozara con la ajena y parte de la pelvis. Apretó sus propios dientes, cerrando los ojos para poder soportar el placer. No hacía demasiado que había sentido la eyaculación, pero escucharlo suplicar de ese modo lo hizo desear estar dentro de él, poseerlo con mayor intensidad que con la que el contrario lo hizo. Trató de tranquilizarse, primero cerrando los ojos por el placer, el sonrojo de soportar aquella sensación lo hizo incluso elevar su rostro, respirar profundamente. Ese hombre lo estaba sacando completamente de su propia cordura…
![[Imagen: epRcGNX.jpg]](https://i.imgur.com/epRcGNX.jpg)
—Tezca…
Maldita sea, tenía que calmarse, o lo destrozaría sin siquiera pensarlo. Respiró un poco, acercando sus labios hasta los ajenos, besándolo con pasión, poco a poco aliviando el estrés del deseo. Su mano derecha ahora sujetando las muñecas, las mismas por las que su propia corbata ahora lo mantenía atado. Sintió sus músculos tensarse en la sensación, el sudor perlando su cuerpo, su respiración agitada y, aún así, brindó una sonrisa divertida, buscando la mirada del rubio tras romper el beso por unos segundos.
![[Imagen: z2Ggddf.jpg]](https://i.imgur.com/z2Ggddf.jpg)
—Cálmate, si entro ahora te destruiría. Agradece que estoy siendo amable.
Oh, y tanto si lo haría. Su propio miembro era mayor al contrario. Estaba claro que ni de broma iban a usar el mismo tamaño del preservativo. Pese a todo, apartó la mano que había agarrado la sujeción ajena, palpando con su mano el lubricante. Lo mejor era prepararse. No, no planeaba ser suave, pero tampoco destrozarlo nada más empezar. ¿Quién quería que una joya como él se fuera por patas después de su primer encuentro? Oh, claro que planeaba más que ese encuentro. No solo se llenó los dedos, también la entrada y su propio pene. Sus labios fueron al cuello ajeno esta vez. Inició con un solo dedo, pero no esperó demasiado antes de introducir el segundo, con un movimiento primero lento, constante, seguro y firme. Sus ojos lo observaban con la misma malicia, sus labios descendiendo por su abdomen, relamiéndose al alcanzar el miembro ajeno. Sus dedos, a su vez, hicieron un movimiento en forma de gancho, elevándose ligeramente, buscando el punto G que sabía que se encontraba en la próstata. Esperaba encontrarlo, a la vez que su lengua paseaba desde el inicio de su pelvis hasta la punta del glande, relamiéndose con malicia.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
