Usted no aprende, ¿Verdad? - Priv.Lan [Pasado]
#6

Los desvaríos y energía de aquel chico me contagiaron entera, la apuesta, las ganas de saber que iba a pasar y de ver si podría salirse o no con la suya, llevándose todo el dinero que había puesto sobre la mesa, me envalentonaban como si estuviera a punto de fundirme en una batalla y eso solo hacía revelar mi verdadero rostro frente a los ajenos. Para algunos, una loca vagabunda, para otros, un formidable oponente. Pues aquello para mi no se trataba sólo de haberlo retado.

Owen me parecía encantadoramente tierno, coloque mi barbilla apoyada en mi palma mientras me inclinaba hacia enfrente y veía la duda en su cara con aquella sonrisa lobuna en el rostro que paulatinamente mientras lo veía fumar se convirtió en una de esas sonrisas que rayaban en lo grotesco hasta explotar en una carcajada — HUHUHYYAAAHYYAAA KAKAKHUHUYAA ¡COÑO! ¡HACÍA AÑOS QUE NO ME DIVERTÍA ASÍ! —proferí, dando palmadas sobre la mesa, haciendo que las jarras de cerveza amontonadas tintineaban entre ellas.
Y su reacción valió totalmente la pena, aquella calada que dió a las hierbas, me hizo cruzar de brazos y asentir satisfecha pues se trataba en efecto era mi cosecha especial —¡¿VEEEERDAAAD?! —dije levantándome un poco de mi asiento, con los ojos bien abiertos, porque a pesar de la poca costumbre, aquel niño había soportado bien el poder de la hierba.

Levanté la voz porque POR FIN alguien se dignaba a probar mi colección y además, ¡la alababa!. Se produjo el choque de palmas, sonoro y casi como un aplauso hueco que dejaba ese sonido rico flotando en el aire hasta mis oídos.
—¡VEAMOS HASTA DONDE LLEGAS, ROJO! —sin advertir en apodo, tras decir eso vertí el primer tarro a través de mi garganta como si mi boca fuera solo un embudo que hacía la cerveza caer directamente en mi estómago, tratando de no derramar absolutamente nada.
.
Nuestros tarros cayeron al mismo tiempo sobre la mesa con un fuerte CLACK, y enseguida tomé el segundo —GLUP GULP GULP GULP —la cerveza caía y caía, su saber era tan rico y frío que contrastaba con mezcla de sabor y ardor profundizando el dulzor terroso que me dejaba la hierba en la boca.
El camarero trajo el décimo tarro de cada uno entonces. 

—¡ERES BUENO NIÑO HUHUHYYAAAHYYAAA KAKAKHUHUYAA HUHYYAA! —otra carcajada resonó en el lugar que ahora estaba abarrotado de risas y gente que observaba la competencia entre el pequeño y yo. Di un pisotón ante sus palabras, todavía con aquella sonrisa en los labios. 
¡CLACK!
Volví a dejar el tarro al mismo tiempo que él sobre la mesa, y luego de que él diera la calada, la tomé para dar la mía, fuerte y placentera.
Mi cabeza comenzaba a estar en las nubes, pues llevaba ya hacía una hora que estaba colocada. Todo comenzaba a parecerme muy gracioso. Aunque aquello solo me hacía confirmar por milesima vez que, excepto aquellos que se alejaban, lo bueno del humo de Maria Juana era que, a algunas personas solo con olerla los ponía felices y eso era algo que agradecía para calmar las aguas de la violencia.

Solté eel humo de esa calada mientras tomaba mi tercera jarra de cerveza, lo dejé salir poco a poco por mis fosas nasales mientras que parecía que al desaparecer el liquido en la jarra este era reemplazado con humo denso de color blanquecino. —¡HUUHUHUHUHHYYAAA! ¡¿Y SABES QUÉ?! —dije, limpiándome la comisura de los labios y colocando el tarro en la mesa.
—¡ME LO LLEVARÉ TODO! —lo reté, en cuerpo y alma, aquella competencia me ponía tan de buenas como una pelea, sentía el pecho a rebotar, y la risa no podía hacer más que escaparse de la garganta.

—¡ESTAS MUY EQUIVOCADO! —dije, tomando la cuarta jarra —¿O QUÉ? ¿20 ES TU LIMITE? —solté, mientras que me tomaba de un sentón la cuarta jarra y volvía a llevarme la pipa a la boca, siempre respetando la recarga de 1 por cada 2 y pasandosela entonces al chico con una sonrisa en la boca y expulsando el humo por mis fosas nasales. —Si no puedes no deberías apresurarte, chico, tampoco quiero que te lastimes —solté, como una carta trampa, pero que contenía algo de verdad en ella.

Tomé la quinta jarra y bebí de ella casi como un animal. La sexta tuvo el mismo fin y para cuando di aquella tercera calada, las puertas del cielo se habían abierto para mi al menos. Hacía años que el humo había dejado de picar, convirtiéndose en una fuente de poder que olía  y sabía a gloria, me ayuda a ver por detrás de cualquier cosa, lo suficiente como para darme cuenta de que el chico tenía poca experiencia con ella y de que había tomado la calada antes de su segunda jarra, lo que me hacía sonreír sobremanera, su espíritu me encantaba.

Para este punto de la velada, la gravedad había pasado a segundo plano y por ello, al dar aquella tercera calada, subí sin pudor ni reparo mis pies sobre la silla, doblando una por debajo de la otra en posición de loto y tomando la pipa nuevamente después de su última calada para limpiarla, dándole un fuerte golpe al revez para que lo quemado se almacenara en el cenicero y rellenandola nuevamente con hierbas frescas.
—Puede que pronto comiences a sentir que podrás con todas las jarras, es parte de esta magia —dije, levantando un poco la pipa y meneandola hacia él para su siguiente calada. —Pero ten cuidado, querido. el respeto es primordial.

La preocupación no era algo que entrara seguido en mi organismo, no me suponía ningún esfuerzo tomar aquella cantidad de alcohol, pero… estaba por verse. Jamás había tomado tanto alcohol en mi vida, aunque sí que había fumado mucho más gramaje de lo que podía con los dedos de ambas manos y durante muchísimos años.
[Imagen: dtilbUBl_o.gif]
Hablo #e82a1f | Pienso #E86E04 | Narro
Karmas
  Responder


Mensajes en este tema
RE: Usted no aprende, ¿Verdad? - Priv.Lan [Pasado] - por Lan Caihe - 05-12-2025, 09:23 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)