Marea de Secretos en Sorbet [Aventura T1 Presente Absoluto]
#6
Los dos cadetes estaban sentados en la mesa más apartada de La Linterna Rota, justo donde la luz de las lámparas apenas llegaba. Llevaban el uniforme desabrochado hasta el pecho, como si con ese gesto pudieran librarse un poco del peso de la disciplina que los oprimía desde la mañana hasta la noche. El cansancio se les marcaba en las ojeras, pero la juventud les daba una arrogancia torpe que intentaban ocultar tras la copa.

Uno de ellos, el pelirrojo, agitaba la jarra vacía como si fuera el trofeo de algún torneo absurdo que solo existía en su imaginación.

-¡Bram!- vociferó con voz ronca. -¿Dónde está ese ron que prometiste?-

El tabernero, acostumbrado a sus excesos, les lanzó una mirada cansada… y luego ladeó ligeramente los ojos hacia los dos revolucionarios, que habían entrado hacía poco y se habían sentado en la barra. Un gesto sutil, casi casual… pero suficiente. 

Los cadetes reaccionaron como si les hubieran ofrecido un ascenso.

-¡¿Invitarnos?!- el pelirrojo se golpeó el pecho, orgulloso. -¡Eso sí que es respeto a la Marina del Reino!-

Su compañero, un muchacho más delgado y con nariz aguileña, sonrió de oreja a oreja.

-Pues claro que aceptamos- dijo, arrastrando una silla. -¡Sentaos, sentaos! Siempre hay sitio para amigos generosos.-

Las jarras llegaron espumeantes, llenas hasta el borde. Bram las dejó sobre la mesa con un susurro de complicidad:

-Cortesía de la casa… y de vuestros nuevos admiradores.-

Los cadetes levantaron sus bebidas y chocaron con una fuerza exagerada, derramando un poco sobre la mesa.

-¡Por Sorbet y por su gloriosa Marina!- bramó el pelirrojo.

-¡Y por el descanso!- añadió el otro, ya casi riendo de más.

La primera ronda bajó rápido. La segunda aún más. La tercera… ya no deberían haberla tomado, pero insistieron con entusiasmo adolescente.

La conversación derivó pronto en balbuceos sobre superiores estrictos, guardias aburridas y lo difícil que era mantener el uniforme limpio en una base cerca del mar. Uno de ellos incluso lloriqueó porque la sal del aire le estropeaba las botas. La lengua se les hizo espesa. Los ojos, brillantes y húmedos. El pelirrojo trató de levantarse para ir al baño, pero apenas pudo ponerse de pie. Se tambaleó, dio un paso torpe hacia la izquierda, luego hacia la derecha…

…y cayó sentado otra vez, riéndose como un idiota.

-Creo que… creo que el suelo se mueve- balbuceó.

-No, eres tú- contestó su compañero, justo antes de desplomarse hacia adelante y golpear con la frente la mesa, quedando dormido al instante.

El pelirrojo intentó despertarlo, pero al inclinarse sobre él se deslizó de la silla y terminó en el suelo, abrazado a su propia jarra como si fuera un peluche. Un silencio breve invadió el bar.

Luego Bram suspiró.

-Malditos críos…- murmuró, mientras sacudía la cabeza.

Pero sus ojos brillaron un segundo, mirando de reojo a los revolucionarios. Sabía perfectamente que esa “rendición” etílica no había sido casual. Ahora, con los cadetes completamente fuera de combate y sus uniformes secándose al calor de la chimenea… la oportunidad estaba servida. Un regalo envuelto en alcohol.



Offrol


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*Pienso*  -Hablo-  Narro
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RE: Marea de Secretos en Sorbet [Aventura T1 Presente Absoluto] - por Moja - 05-12-2025, 09:46 PM

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