25-10-2023, 12:41 PM
Sus pies estaban completamente enterrados. El calor del encuentro, o eso pensamos, hizo que Enma se quitase la chaqueta y la colgase por fuera de su mochila, manteniendo su calzado en la mano derecha. Observó la situación, con cierta timidez y distancia, y decidió no involucrarse por una sensación de nervios que parecía inundarle. Y, de repente, una de aquellas personas, la que para el pelirrojo resultaba más interesante, se abalanzó sobre él, olisqueándolo y balbuceando sobre un “olor a lucha”. Enma se sonrojó todavía más y el calzado le cayó de la mano. – B-bueno… No… No ha sido… tanto… – No sabía muy bien cómo actuar, por lo que decidió esperar a que aquella persona, de nombre Caoba, dejase de abrazarlo para recoger el calzado. – En-en... Encantado... – Estaba completamente manchado, pero a estas alturas le daba igual. Los nervios eran tal, que se olvidó por completo de presentarse. Pero ya habría tiempo. Intentó recomponerse de alguna manera y entrar en la conversación que estaban manteniendo, por difícil que fuera.
Enma dirigió entonces la mirada a los pescadores, en quienes no confiaba en exceso. No por nada en especial, pero sus idénticos atuendos y similares nombres no le daban muy buena impresión. Entonces, Kovashi se hizo hueco entre los allí presentes para dirigirse a Nadja, la amiga de Derya, con cierto aire de liderazgo e intentando cautivarla. Todo parecía apuntar a repetirse una misma historia, por lo que Enma la descartó completamente como sucesora. Observó una vez más a Panda y pensó… – Gana… – Simplemente. En su cabeza, aunque no le importara lo más mínimo, ese tema no se había zanjado todavía.
Pero, en medio de estos pensamientos, comenzó a escuchar una serie de voces que provenían de lejos, desde unos cuantos metros detrás del grupo. Comenzó a observar sus alrededores, con la impresión de que podrían haber sido imaginaciones suyas, pero continuaba escuchando esas voces. Al principio, no pudo distinguir qué era lo que decían más allá de una serie de palabras sueltas, como “por fin” o “perderlos”. Pero esta última vez habían sido bastante claros. “Los tenemos”. “Están en la playa Rutaria”. ¿A quiénes tenían? ¿Habían seguido al grupo revolucionario? Enma todavía tenía sentía algo de nervios por la situación, como si fuese un adolescente –aunque ya no lo era–, pero intentó captar la atención del resto levantando la mano y apartando a Kovashi. – No quiero ser… aguafiestas… – Aprieta la tirita, que por el sudor de los nervios le estaba cayendo. – Pero os han seguido… Están cerca… Espiándonos… – Sentenció, hablando con la mirada hacia el suelo por si pudiesen leerle los labios. – Hablan… en plural… así que por lo menos… son dos… – Informó, mientras pensaba en utilizar su poder para echar un vistazo aéreo de la situación. Pero quizá no era el mejor momento para revelar la única baza que el pelirrojo tenía.
Aclaraciones
