Un encuentro más (De miles contigo) [Pasado - Social - Gwen] [+18]
#7
El sofoco estaba rodeándole al pelirrojo, uno que estaba comenzando a nublarle la vista del placer de tener al amor de su vida, literalmente, culminando en la máxima representación del afecto y del fuego que ardía con una pasión brutal en su corazón. Owen soñó e imaginó mil millones de veces esta situación, pero el resultado real, ciertamente, era algo tan espectacular que no podía representarse correctamente ni en el pensamiento mejor estimulado.

Las embestidas en aquella posición le obligaron a comenzar a llevar su mano libre, la derecha, hacia el vestido ligeramente escotado y muy decorado de su mujer favorita. Ella era voluptuosa, bastante, pero sus ropas abombaban tanto su aspecto para no solamente darle una apariencia mucho más angelical, sino, tal vez, ¿Para poder eliminar cualquier tipo de pensamiento lascivo con respecto a su aspecto? Gwen era absolutamente despampanante. Sí, el pelirrojo estaba cegado por su amor por ella, pero ella, realmente, era una mujer de extrema belleza y con un cuerpo tan escultural que podría provocar a cualquiera. Así, mientras ella respondía a su declaración de amor, con mucho deseo, el muchacho tiró hacia abajo para poder liberar los pechos de la chica que, redondos y bastante marcados, empezaban a agitarse al compás de las embestidas. Allí, con un poco más de intensidad, ayudó a dejarla, ahora sí, completamente desnuda, haciendo que su vestidito adornado cayese casi por completo al suelo y, de la misma manera, ayudaba a que las mangas de este dejasen de apresarla. Con sus dos cuerpos completamente desnudos, ahora sí, podían jugar mejor.

Ella también buscaba tenerle más cerca, la expresión del pelirrojo mezclaba un placer inconmensurable en el que, de su entrepierna, brotaba una incomodidad y tenue calambre que tenía una explicación clarísima en su cabeza. La ayudó a que la boca de ambos pudiesen encontrarse y, en cuanto las lenguas, acompasadas, empezaron a bailar, un tenue mordisco de parte de su mujer favorita apareció, uno que parecía clamar por él tanto como él lo hacía por ella -Ojalá- se separaba mientras la volvía a besar -fueses comestible- y, aumentando la velocidad de las embestidas donde aquel sonido de aplauso tan característico y notable podía escucharse producto de aquel dulce golpeteo, elevó la cabellera de su mujer adorada para, pudiendo ver el completo de su nuca con pequeños bellos en el que comenzaba su cabellera y dominándola por el agarre de su mano izquierda al enredarlo con esa melena negra y morada, pasar su boca de largos colmillos para darle un fuerte apretón con los dientes, uno donde la punta de los mismos, más grandes de lo normal, clavándose justo en aquella zona tan extremadamente sensible del cuerpo -porque me muero por morderte a cada rato.-.

Pero ella...siempre tenía la palabra correcta, el elemento justo, aquello que podría "Triggerear" cosas en él que jamás nadie iba a poder ser capaz; Activarlo cuando haga falta, y desactivarlo cuando también. ¿Quién diría que, en el futuro, eso ocurriría no solamente de manera emocional, sino, literal? Ella gemía con intensidad, agudeza, al igual que él mientras apretaba los ojos, frunciendo el ceño por no solamente no ser capaz de parar, sino, por seguir aumentando la velocidad de aquello.

—Nos van a escuchar… a-amor.

-¿A...Am...amor?-

Su voz no se entrecortaba por los nervios, sino, por el deseo. La atrajo más a él, su corazón palpitaba en una mezcla de esfuerzo físico y un enamoramiento ciego, sintiendo el vértigo que le invadió en el centro del estómago al recibir un apodo cariñoso que le provocó un estremecimiento mezclado con sonrojo -Yo...seré tu amor...- fue peor, mucho peor, la fogosidad empezó a consumirle, cegarle, como solía pasar. Pegó la espalda de ella hacia su pecho, despegándola por completo de la pared y empezando a embestirla muchísimo peor de lo que ya lo estaba haciendo. Ella, como resultaba ser tan curvilínea y tener una parte trasera tan bien formada, la misma, rebotaba con gran intensidad, haciendo que las carnes se agitasen y vibrasen a un punto que resultaba ser excesivamente estimulante. Las palabras del chico eran dichas en una marabunta de besos y saliva que colgaba en un hilo que les conectaba, sin ser capaz de poder sacarle los ojos de encima aquellos perdidos pero exageradamente hermosos de la mujer -...pero tú eres el amor...de mi vida, Gwen.- se puso excesivamente peor, ahora, aquel sonoro choque de pieles sonaba y retumbaba en el completo de la habitación. Gemía, escucharla hacerlo le estaba haciendo reventar por dentro, como si en su cuerpo hubiesen micro-explosiones poco controladas al igual que lo hacía su entrepierna que estaba llegando a un punto de no retorno, sólida, firme, marcada y comenzando a hacerle retorcer -Seré lo que quieras.- volvía a besarla, se aferró a ella con el brazo derecho, dejándola sujeta a él.

La intensidad le superó por absoluto completo y, estando casi a punto de volver a reventar, se detuvo -Seré quien quieras que sea.- sacó su miembro dentro de ella, uno que palpitaba, convulsionaba, temblaba, como si hubiese estado a punto de finalizar con aquello, pero le estaba corrompiendo el deseo. Volvió a voltearla. Él la sacudía, movía, arrastraba, no podía. No es que fuese su juguete, es que Gwen era irresistible, era todo lo que jamás podría haber fantaseado en nadie y, sin siquiera decírselo o consultarle, utilizó la gran fuerza que había adquirido en sus diversos entrenamientos, combates e, incluso, hacía pocos días, para alzarla justo delante de él y abriéndola de piernas. Jadeaba sin parar, la tenía enfrente, viendo como sus pechos, relativamente grandes para su cuerpo delgado y un poco más frágil, caían hacia los lados -Me convertiré en todo lo que quieras...porque ya no me pertenezco.- y, realizando una salvaje embestida en la que buscó unir sus sexos una vez más, teniéndola completamente alzada y con ambos brazos sosteniéndole ambas piernas, la pegó a sí para, también, besarla, ayudándola a hacerlo. Luego de separar sus bocas, prosiguió embistiéndola con ella alzada, viendo como ese espectacular cuerpo, cabellera, senos y el completo de su belleza se sacudiese por el movimiento ascendente y descendente -Soy tuyo...y tu...mi amor...eres...mía.- y su voz, repleta en jadeos, seguía incansablemente, llegando al punto álgido de un placer indescriptible mientras tenía el cuerpo de su mujer favorita y haciendo que ese sonido de golpeteo, gemidos, gritos y fuertes respiraciones resonasen ya de manera bastante criminal. La impunidad que manejaban ellos o, al menos Owen, estaba comenzando a ser alevosa a estas alturas -Y...pase lo que pase...serás...siempre...el amor...de mi vida...Gwen.- no la dejaba de mirar, hablándole pegados frente a frente, mientras su sudor, incansablemente y ahora peor, rodeaba el completo de su rostro y cabellos, humedecidos por el placer -¿Quieres...ser...el amor...de mi vida?- porque ella jamás había dicho que le diese permiso de serlo; Prometerse ser marido y mujer, amarse, al menos en el concepto del muchacho, eran muy distintos a que sea "la mujer que le marcaría para siempre".

Y, aunque ella le diga que no, ella lo sería. Para siempre.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
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RE: Un encuentro más (De miles contigo) [Pasado - Social - Gwen] [+18] - por Owen Yang - 06-12-2025, 12:57 AM

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