06-12-2025, 01:40 AM
Eros escuchó el análisis agudo y tajante como una navaja de parte de Yuqi con sus orbes ambarinos abiertos de par en par como platos, estaba sorprendido de haber sido leído con tanta facilidad pero pese a su vergüenza no se molestó en ocultarlo, asintiendo con la cabeza tímidamente un par de veces; ella le había pegado en el blanco despues de todo. — Pues... si, mi vida siempre ha sido un poco solitaria quizás y... —si bien empezó con un tono alto fue bajando poco a poco igual que sus hombros como si se desinflase al confesarlo. El comentario sobre hablar con cosas que nunca le responderían se sintió como una daga en su pecho, de las cuales retuercen para que la herida duela quizás un poco más — A veces... Hablo solo —Al confesarlo comenzó a rascar su mejilla derecha con nerviosismo. — O no solo, pero le hablo a cosas que en realidad no están ahí es... una mala costumbre que tengo desde pequeño —No solía abrirse de buenas a primeras, pero la jovenzuela parecía ser una experta en operaciones a corazón abierto involuntarias ¿Verdad? No hacía falta mucho más que las palabras correctas para darle cuerda al muñequito roto.
— No me escandalizaría por escuchar que alguien dice mierda... No soy alguien que haya nacido ayer, yo también blasfemo e insulto pero tiendo a hablar con más cortesía supongo —También eran hábitos adquiridos de su hogar, quizás. Su madre siempre fue más confianzuda, directa y risueña pero su padre era un hombre parco que trataba con distancia inclusive a su familia.
Una risa escapó de sus labios, un "Teeheehe" pues le resultó sumamente divertido que ella buscase comer un plato de arroz... en un arrozal. Parecía un chiste que se podría escuchar tranquilamente en un bar despues de todo, teniendo que taparse la boca para no faltarle el respeto. — Me resulta muy ocurrente buscar arroz aquí... Si quiere ponerse a cosechar no la detendré —Espetó intentando bromear para entonces desviar la mirada, nervioso y huidizo señalando en dirección al pueblo. Mientras antes escapase de la desolación del campo mejor, no por las cigarras que cantaban a lo lejos, ni porque el espantapájaros le incomodase, sino porque cierto era que la privacidad parecía ser una buena herramienta para molestarlo. — Creo que el espantapájaros está ocupado trabajando, no creo que la pueda acompañar, ni que quiera venir conmigo —Se encogió de hombros, dando un par de pasos hasta el camino de tierra que conectaba con el poblado más cercano.
Dudó por unos momentos, breves instantes finalmente elevó el índice. — Acepto... Con una condición —Ese mismo índice lo señaló. — Yo la invito, el plato que quiera y la bebida que guste... Yo tomaré agua, si, no soy muy dado del alcohol despues de todo —Nadie le había preguntado, pero él tendía a compartir de más siempre que habría la boca. Era tímido, más no tan taciturno como su lúgubre aspecto podría delatar.
— No me escandalizaría por escuchar que alguien dice mierda... No soy alguien que haya nacido ayer, yo también blasfemo e insulto pero tiendo a hablar con más cortesía supongo —También eran hábitos adquiridos de su hogar, quizás. Su madre siempre fue más confianzuda, directa y risueña pero su padre era un hombre parco que trataba con distancia inclusive a su familia.
Una risa escapó de sus labios, un "Teeheehe" pues le resultó sumamente divertido que ella buscase comer un plato de arroz... en un arrozal. Parecía un chiste que se podría escuchar tranquilamente en un bar despues de todo, teniendo que taparse la boca para no faltarle el respeto. — Me resulta muy ocurrente buscar arroz aquí... Si quiere ponerse a cosechar no la detendré —Espetó intentando bromear para entonces desviar la mirada, nervioso y huidizo señalando en dirección al pueblo. Mientras antes escapase de la desolación del campo mejor, no por las cigarras que cantaban a lo lejos, ni porque el espantapájaros le incomodase, sino porque cierto era que la privacidad parecía ser una buena herramienta para molestarlo. — Creo que el espantapájaros está ocupado trabajando, no creo que la pueda acompañar, ni que quiera venir conmigo —Se encogió de hombros, dando un par de pasos hasta el camino de tierra que conectaba con el poblado más cercano.
Dudó por unos momentos, breves instantes finalmente elevó el índice. — Acepto... Con una condición —Ese mismo índice lo señaló. — Yo la invito, el plato que quiera y la bebida que guste... Yo tomaré agua, si, no soy muy dado del alcohol despues de todo —Nadie le había preguntado, pero él tendía a compartir de más siempre que habría la boca. Era tímido, más no tan taciturno como su lúgubre aspecto podría delatar.
![[Imagen: xNGUFie.png]](https://i.imgur.com/xNGUFie.png)
