Otra cara de la moneda [Presente Absoluto T2]
#1
Es difícil de creer que en un lugar donde la Marina mantiene una presencia constante y las leyes del Gobierno Mundial parecen dominar cada calle, puedan surgir delincuentes, maleantes, acosadores y toda clase de individuos de mala reputación. Resulta casi paradójico: aun sabiendo que existen hombres y mujeres con firmes ideales de justicia, y pese a la recompensa que supone capturar criminales, sigue habiendo quienes crecen entre las sombras y se dedican a hacer maldades a diestra y siniestra. Es como si, por más que la luz de la justicia brillara, siempre hubiera rincones donde la oscuridad encontrará la forma de resistir.

Mientras los marines, soldados rasos que apenas comienzan su carrera, se ven obligados a abandonar sus tierras natales, dejar atrás a la gente que aman y someterse a un duro proceso de formación para convertirse en defensores de la justicia, el panorama en el otro extremo es muy distinto. Los maleantes, en cambio, suelen pasar toda su vida en el mismo lugar donde nacieron. Crecen entre conocidos, hacen lazos con otros como ellos y, lo más importante, cuentan con familias que los respaldan cada vez que se meten en problemas. Así, mientras los marines son enviados a islas al azar por órdenes de un superior, estos delincuentes encuentran amparo en su entorno, cómodos en la familiaridad de sus calles.

Y justo esa diferencia tan marcada se hace evidente esta tarde, en plena plaza de Baterilla, donde un nuevo incidente está a punto de revelarse ante los ojos de todos, apenas unos días antes, en una noche especialmente tensa, el soldado de la Marina Enji detuvo a un acosador de mujeres. Bueno, “detuvo” quizá sea una palabra amable, lo que en realidad pasó fue que lo golpeó hasta dejarlo inconsciente y, una vez reducido, lo llevó a los calabozos por sus crímenes.Sin embargo, como suele ocurrir en lugares donde todos se conocen desde niños, los familiares y amigos del acusado han salido en su defensa, jurando que “siempre ha sido un hombre bueno” y que no merece estar tras las rejas, para ellos, Enji no es un héroe de la justicia, sino alguien que actuó con brutalidad innecesaria contra uno de los suyos.

El hermano del acosador, Xiang Qi, se encuentra ahora mismo en plena plaza de Baterilla desatando un verdadero desastre. Arremete contra todo lo que encuentra: rompe ventanas, derriba puestos de vendedores, empuja y golpea a cualquiera que tenga la mala suerte de cruzarse en su camino. Su objetivo es claro, o al menos lo es para él, llamar la atención del marine que, según dice, apresó injustamente a su hermano. El caos se extiende como fuego en paja seca. La gente huye entre gritos, algunos tropezando, otros cargando a sus hijos en brazos mientras las voces se elevan desesperadas.

— ¡Llamen a la Marina! — Se escucha una voz mientras corre despavorida del sitio.

— ¿Cómo pueden permitir que ese muchacho haga lo que quiera? — Dice un anciano mientras evade la escena evitando un golpe innecesario a su débil cuerpo.

La noticia no tarda en llegar al cuartel de la Marina. Entre el bullicio de informes, pasos apresurados y voces que van y vienen, la información del disturbio en la plaza alcanza directamente los oídos del comandante, quien la recibe con el ceño fruncido. Sin perder tiempo, ordena que te llamen de inmediato, Enji. Aunque sigues siendo solo un soldado raso, el mensaje es evidente, el alborotador está buscando enfrentarse contigo específicamente, y el comandante lo sabe, como si fuera poco, tu superior directo parece decidido a tener la última palabra en cómo manejar esta situación. Todo apunta a que lo que está ocurriendo en la plaza no es simplemente un altercado más sino un conflicto que, de una manera u otra, te involucra directamente y por tanto tú tendrás que resolverlo.

—Enji, te quiero ahí,  pero para ayer. Vamos, fuera de mi vista. — Las palabras del comandante son cortantes, imposibles de malinterpretar. No hay espacio para excusas ni demoras, debes salir inmediatamente a lidiar con el desastre que se está desarrollando en la plaza. La orden pesa más porque, según comentan algunas lenguas dentro del cuartel, todo este alboroto es “culpa tuya”. O al menos, eso dicen quienes creen que fuiste demasiado duro con el hermano del alborotador. Sea como sea, la responsabilidad ahora cae sobre ti. Los ciudadanos de Baterilla están profundamente molestos, y tú eres el único que puede o debe poner fin a esta situación.

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Otra cara de la moneda [Presente Absoluto T2] - por Tensui Marlin - 06-12-2025, 02:34 AM

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