Cazadores siendo cazados [Presente Relativo T3]
#2
Tras el naufragio del Crimson Stage que casi hace que nuestros tristes antihéroes no la contasen, Eros tomó la delantera entre la espesura de Little Garden poniendo su cuerpo como primera línea de defensa ante cualquier amenaza que podría aquejarlos, guiando con la mejor de sus capacidades a la banda de inadaptados y confiando en las habilidades de Exploración de Varo como si fuesen palabra santa. Si bien en la isla hacía calor, era un calor húmedo y menor que el de Whisky Peak, la isla estaba constantemente adornada por los gritos de las criaturas prehistóricas que la habían conquistado desde tiempos inmemorables, pero pese a todo había que seguir avanzando. Desde su llegada todo se había decantado en buscar suministros como agua potable, madera, un lugar seguro donde establecerse para cuando cayese la noche sin temer a las bestias que querrían cazarlos. En ese ambiente inhóspito solo había una regla: Sobrevivir. Y todos estaban en la misma sintonía despues de todo. Nada era más efectivo para unir a la gente que ese nombre objetivo en común.

¿Pero todos los refugios eran seguros? Solo si era tuyo.

Mientras el grupo buscaba un sitio adecuado para guarnecerse y pasar la noche, Eros detectó a la distancia una formación rocosa distinta a una torre que pese a cubierta de vegetación sobresalía ligeramente por su forma. Tan cauteloso como podía se acercó a la misma, usando su diestra para remover las hojas sobrecrecidas de las plantas gigantes y las lianas que colgaban de los árboles a sus costados hasta encontrar la entrada de lo que parecía ser una cueva natural prácticamente oculta tras la vegetación virgen de la isla. Apenas sintió una corriente de aire fresco proveniente del interior, y notó insectos en los alrededores que dejaban en claro que no había peligros de gases inodoros en su interior suspiró aliviando señalando la misma para el grupo que venía por detrás. — Parece que hay una cueva —Anunció en voz baja para no llamar a la desgracia, procurando que solo uno lo escuchase y esa persona pasase el mensaje al de atrás. Una cueva podía ser un escondite perfecto, siempre y cuando no estuviese ya ocupada...

Eros no tuvo que avanzar adentro de la cueva para percibir un olor que conocía tan bien como la palma de su mano: El hedor de la muerte, o mejor dicho, el aroma de la cadaverina y la putrescina. Podía ser fétido para muchos, el no obstante estaba acostumbrado. Frunció el ceño pues le llamó la atención levantando una mano para que se detuviesen en las afueras de la misma valiéndose de la luz natural para contemplar que, a escasos metros de la entrada ya se podían apreciar restos de animales muertos. Eran huesos gigantes, de dinosaurios y criaturas nativas. No era forense, ni un especialista en fauna para ponerse a analizar las heridas pero si podía decir una cosa: No era normal tal acumulación. Su instinto de sepulturero le decía que en caso de ser presas de otros animales, los restos habrían sido llevados fuera para ser devorados, los huesos dejados esparcidos en el punto de la matanza. Claramente estos seres habían sido arrastrados ahí.

Sin dudarlo, Eros se calzó sus guantes levantando la diestra para que se detuviesen, entonces un índice sobre sus labios para que hiciesen silencio, señaló el suelo y el interior de la cueva dejando en claro que se iría a explorar aunque claro: Gwen no sabría nada de que lo acababa de hacer. Se fijó que la bandolera de cuero que portaba su botiquín medicinal estuviese bien afirmado a un costado izquierdo de su cintura. Con un ademán se convirtió en un topo, usando su forma completa para adelantarse poco a poco un par de metros hasta la entrada de la cueva. No podía oír nada en particular, y la vista la había perdido en el momento en que se convirtió en un topo. Pero entonces cavó un pequeño agujero dispuesto a hacer lo que mejor sabía a hacer: Exploración subterránea.

Desde el principio de la cueva, con una profundidad de un metro por debajo del suelo, Eros avanzó diez metros hacia el interior de la cueva para percibir si una vibración le decía qué había sido la causa de la masacre, o su olfato le decía más que simplemente el hedor de la carne.

Ataúd
[Imagen: xNGUFie.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1856 + 0 = 1856
Energia: 1451 - 26 = 1425
Espiritu: 390 + 0 = 390


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RE: Cazadores siendo cazados [Presente Relativo T3] - por Eros Focalor - 06-12-2025, 03:16 AM

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