Al paraíso - Social pasado
#20
Sus ojos, fijos en el contrario, se mantenían igual. No hubo cambio en su expresión, mas sí internamente. Esa confianza era molesta, cargante, repugnante. Desde luego se había cegado de amor ese niñito. ¿Quizás debería ir más en serio la próxima vez que se encontrase con la muchacha? Tal vez arrebatarle un brazo o una pierna lo haría ver qué tan en serio iba él con sus amenazas. No solo las soltaba aleatoriamente, no, desde luego que no. Eso quedaría en lo más profundo de sus pensamientos.

[Imagen: Fa7m6Lo.png]
—Te lo dije la última vez. Miedo a la muerte no le tengo en absoluto.

Ya la había visto de frente varias veces, convivía con la misma de hecho, esperando que en cualquier momento fuera él quien terminara bajo tierra, aunque ciertamente no planeaba morir a menos que fuera después de cumplir con sus propios asuntos. —No digas que no te lo advertí cuando traiga la cabeza de Moira mañana. — su tono era serio, firme. —Y no puedes decirme que no pued-…

—Me quiero ir.

Sus ojos se desviaron hacia la mujer, ¿acaso la dosis del somnífero no había funcionado? No podía ser, estaba seguro que le había dado la correcta. Sus cejas se fruncieron, ¿estaba quizás atrapado? No, requería de algo más para eso. Sintió las uñas de la mujer incrustarse en su propia muñeca. Podía sentir el dolor, el escozor, pero eso no era algo que al yakuza le molestara, por supuesto. Podía ver claramente que esa muchacha estaba ida, no parecía siquiera saber dónde estaba, menos por todo lo que estaba despotricando.

Doctor…

Una pequeña imagen, él en la inmundicia, con ropa rasgada, prácticamente al borde de la desnutrición, una niña a la que ya no recordaba ni siquiera su rostro, tampoco su nombre, una actitud y una mirada tan perdida como la de esa misma mujer, ahora adulta. Sus ojos se abrieron con sorpresa. No podía ser ella… no, ¿Verdad? Ahora era otro tipo de hombre, no aquel niño muerto en vida, no aquel joven que tenía que recurrir al robo, a una iglesia en medio de la nada, a vender su propia humillación. También sintió el brusco cambio de temperatura, el vaho saliendo de sus labios. Estaba paralizado, y no por el frío precisamente, aunque en parte sí que provocaba una reacción en su propio cuerpo. Tiritaba, incluso con su propio traje, por la repentina baja temperatura. Apretó su mandíbula. Cuanto más escuchaba a la mujer, más nítido se volvía el recuerdo, por mucho que odiara admitir algo semejante. Ahora… no podía verla igual. No podía volver a dañarla, no por Owen, no por miedo, sino por aquel recuerdo que poco a poco parecía hacer un eco en su mente. Esa época que, antes de unirse al clan, se había propuesto no volver a recordar nunca más. Su rostro, cargado de confianza, se suavizó. Podía sentir la sangre en su propia mano, cómo la misma posiblemente como siguiera así se iba a congelar. No. Ahora las cosas habían cambiado.

[Imagen: 5cftYKd.jpg]
—El doctor ya no está aquí, señorita.

No dijo su nombre esta vez y aunque lo pronunciara… ¿siquiera sus palabras llegarían a ella? Lo dudaba. Los dos habían cambiado, uno para mal, otra… ni él mismo lo sabía ahora mismo. Instintivamente la vio descender, caer de nuevo y él mismo la ayudó, lejos de la falta de la preocupación inicial, ahora sí la ayudó. Comprendió que la sustancia no había funcionado porque no le dio tiempo a activar todo el sistema completo, aunque la mente sí parecía estar suficientemente difusa. —Dios necesita que descanse, señorita. Dios va a cuidar de usted. — Frase que quizás hubiera mencionado en esa época, quizás no. En aquel momento no poseía ni siquiera un apellido, solo un nombre, incluso si manchaba los zapatos que costaban más que cualquier paga mensual.

Elevó su mano, ahora con su propia mente más confundida. Estaba claro que el brusco cambio de temperatura no era algo que se hubiera dado por casualidad. Por suerte, todavía estaba demasiado débil para controlarlo, o quizás todavía ni controlaba aquella magia. ¿Una fruta? Tomó la mano que lo sujetaba con tanta firmeza, su muñeca ahora sangrando, pero no hubo reacción negativa, siquiera se llegó a apartar, demostrando a Owen por qué no temía al dolor ni a la muerte. Él mismo usó su otra mano para sostener la ajena, apartándola de la muñeca donde sus uñas se incrustaban, como si estuviera verdaderamente acostumbrado a ello.

[Imagen: MjqUPZK.jpg]
—Owen.

No lo miraba directamente, solo a la chica, mientras terminaba de ponerse en pie. El frío sí lo estaba afectando, posiblemente incluso si atacara sus movimientos se verían relentizados, pero ahora no buscaba ser hostil. Aquello estaba muriendo por el vago recuerdo del pasado. —No volveré a tocarla. Puedes estar seguro de ello. — ¿Siquiera tendría el valor de acercarse a ella de nuevo? No lo sabía, eso sería una respuesta que el propio tiempo iba a revelar. Se puso en pie, tomando a la mujer con cuidado, acomodándola de nuevo en el sofá, tomando un pañuelo, uno viejo, mucho más de lo que quería revelar, para limpiar sus labios. Ella no lo vería, pero él sí. Se puso en pie, su cuerpo todavía temblando, y pasó de largo incluso con Owen. No le gustaba revivir el pasado, asuntos que pensaba que había zanjado. Se acercó a la puerta principal, abriéndola, sintiendo el sol exterior brindarle un poco del calor que había perdido, mas no el suficiente para retomar su temperatura, eso quizás lo llevara más tiempo. —Cumple tu maldito trabajo, y no sigas perdiendo el tiempo. — Su voz ahora sonaba más suave, pese a que la amenaza estaba claramente implícita. —Tienes razón, solo es un somnífero. Cuando despierte ella se sentirá descansada. No está herida, no es perjudicial. — Ni siquiera se molestó en revelar el contenido del frasco que le había mostrado, ahora no estaba para esas cosas. Sabía que tenía que poner su propia cabeza en orden. Salió dando un portazo. Su mano, ahora temblando por el frío, o lo que podría creerse frío, buscó la cajita de metal, abriéndola. Observó en silencio la línea de cigarrillos una vez más. El anterior se habría perdido por la casa tras el golpe que había recibido. No lo pensó, tomó uno, lo encendió, dejando atrás esa casa, el jardín, las flores y, ahora con peor humor, su propia cordura.

No podía ser la misma persona. Solo conectaba hilos innecesarios. ¿Verdad?

¿Verdad?
[Imagen: bTjgVIr.png]
  Responder


Mensajes en este tema
Al paraíso - Social pasado - por Gwendolyn - 05-10-2025, 07:13 PM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Onizuka Jin - 10-10-2025, 11:17 PM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Gwendolyn - 11-10-2025, 04:22 AM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Onizuka Jin - 12-10-2025, 02:32 PM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Gwendolyn - 12-10-2025, 05:30 PM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Onizuka Jin - 21-10-2025, 10:21 PM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Gwendolyn - 22-10-2025, 09:05 PM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Onizuka Jin - 31-10-2025, 06:13 PM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Gwendolyn - 06-11-2025, 03:49 PM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Onizuka Jin - 15-11-2025, 07:28 PM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Gwendolyn - 17-11-2025, 04:11 AM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Onizuka Jin - 18-11-2025, 07:20 AM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Gwendolyn - 18-11-2025, 04:08 PM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Owen Yang - 18-11-2025, 11:00 PM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Onizuka Jin - 20-11-2025, 12:23 AM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Owen Yang - 24-11-2025, 08:03 PM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Onizuka Jin - 30-11-2025, 05:03 PM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Owen Yang - 03-12-2025, 08:21 PM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Gwendolyn - 04-12-2025, 05:52 PM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Onizuka Jin - 06-12-2025, 04:13 AM
RE: Al paraíso - Social pasado - por Owen Yang - 09-12-2025, 04:27 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)