06-12-2025, 10:07 PM
(Última modificación: 06-12-2025, 10:14 PM por Onizuka Jin.)
¿Qué si conocía a Brandon Lee? Su rostro se volvió molesto, su mandíbula se apretaba, marcándose incluso en su propio rostro. Su semblante normalmente paciente ahora mostraba una expresión completamente diferente. Molestia, y no especialmente poca.
![[Imagen: k7OwZIO.jpg]](https://i.imgur.com/k7OwZIO.jpg)
—Sí, conozco a ese estúpido viejales.
Sabía qué debía hacer nada más salir de allí. Moverse, buscar, sacar toda la artillería pesada, incluso en contactos que posiblemente ni siquiera él quería volver a acudir más… Eso lo tendría que llevar lejos, viajar incluso. No permitiría que se le escapara de entre sus dedos. El odio dirigido hacia ese hombre era sincero. No debía asustar a la muchacha, eso sí, sabía bien que debía controlarse, pero no se había percatado de que había usado “esa voz” al recordar a Brandon y hablar. —Cuando salgamos de aquí, le contaré lo que sé de él, joven Maeda. Tampoco te dejaré rastrearlo por tu cuenta, más sabiendo que esto es algo mucho más grande de lo que pensaba. — Por no mencionar que era consciente del peligro que aquello pudiera suponer. Debían ir con cuidado, más de lo que él mismo pudiera imaginar quizás. Prepararse era una de sus prioridades, incluso facilitar más facilidades al joven para conseguir provisiones, o balas. Lo que sabía era que debía ponerlo más al día de lo que creía.
Quizás, de no ser por la forma de educar de la muchacha, se habría sorprendido de la acusación con la que lo estaba señalando. Sin embargo, no esperaba que su inocencia llegara a semejante nivel. ¿Acaso no tenían en mente que las traiciones existían? Había visto miles de ellas, sufrido incluso algunas. Sus ojos no cambiaron, ni siquiera cuando la muchacha estaba claramente molesta por la acusación que el hombre había realizado. Sus ojos solo la observan como si no hubiera elevado la voz, como si solo hablaran del clima. Iba a abrir la boca para darle otra lección sobre la vida real… Y lo sorprendió siendo no solo Kiyoshi quien la trató de convencer, sino que incluso parecía al fin, al menos con sus palabras, mostrar un mínimo de confianza que ni él pensó que tenía.
Fue allí cuando algo no cuadró. A diferencia de Kiyoshi, él no había visto nada, ni en recuerdos ni similares, pero sí tenía instinto… y un oído lo suficientemente agudo para poder escuchar, incluso desde allí, los sonidos. Ahora que había un silencio, lo escuchó claro. Un clic, un sonido similar a balas incrustándose con cuidado, incluso una ayuda externa. ¿Un silenciador, quizás? Jin para entonces ya se estaba moviendo, en el mismo instante que el propio Kiyoshi empujaba a la mujer, él ya estaba lanzando la mesa al suelo, rompiendo una de las patas de forma inmediata, haciendo que la propia cayera de frente a la puerta principal. No era todo, podía escuchar también los pasos desde el exterior. Eran más de lo que pensaba.
Elena, en cambio, estaba completamente confundida, sus manos sobre la cabeza, asustada a más no poder, posiblemente paralizada por el miedo incluso. Sus palabras ya estaban diciéndole a Jin qué tan poca experiencia había padecido en ese tipo de situaciones. Podría decirle lo típico, echarle en cara que había tenido razón, pero no era el momento, y el tiempo se les echaba encima. Lo que lamentaba ahora era tener todavía la pierna con sus vendajes. Sabía que no lo habían visto, se había asegurado de ello. No podía permitirse mostrar ningún tipo de herida o debilidad contra ningún enemigo.
![[Imagen: 2mrwwPi.jpg]](https://i.imgur.com/2mrwwPi.jpg)
—¡MAEDA!
Lanzaba un cajón recién arrancado de un mueble cercano en dirección al joven en el instante que una bala atravesaba la primera puerta principal. Agradecido se encontró de que fuera de metal, algo poco común, pero fue suficiente para que la bala abollara el objeto y moviera un poco la trayectoria. Esa era una bala de un calibre más grande de lo pensado. Automáticamente desenvainó su katana, ahora con los pasos yendo a toda velocidad hacia un nuevo mueble, una estantería tipo armario, que ahora trató de empujar de espaldas en dirección a una de las ventanas donde los pasos se iban acercando más. Eso les daría algo más de tiempo, se verían obligados a tener que rodear el lugar hasta la siguiente. Los cristales de las copas interiores temblaban a la fuerza que ejercía el yakuza, hasta que una bala atravesó el cristal, una que fue directamente al techo. ¿Cuántos iban a ser? Su mente solo funcionaba en modo supervivencia de forma automática, incluso en esa situación de peligro. Solo eran dos, la chica no la contaba, estaba más asustada de lo que podía ser útil en ese instante. La adrenalina está funcionando, pero incluso así, llega a escuchar las palabras de Kiyoshi, esa pregunta. Necesitaban un plan, y rápido.
![[Imagen: 1Fu9f9r.jpg]](https://i.imgur.com/1Fu9f9r.jpg)
—Lo mejor es ponerse más estratégicos. Puntos ciegos, flancos concretos.
Señaló una esquina, donde dos de las ventanas que todavía podía tener tiradores no podrían verlos, ya que uno estaba en un lateral del otro y, gracias a la acción rápida del yakuza, la misma ventana que podría hacerlos ser vistos ahora estaba ocupado con el mueble. —Muévanse hasta allí. — solo lo señaló con los ojos, esperando que así al menos el más alto lo entendiera.
Lo primero que se le vino en la mente al escuchar sobre alguien importante para él fue la imagen sonriente de su hermana. Se había encargado de no ponerla en peligro, pero viendo de dónde venían, nadie podía confirmar que no estuvieran comenzando a mover hilos. Ni siquiera su propio jefe conocía de su existencia. La mano que sostenía la katana se apretó con firmeza, con una furia que no recordaba haber mostrado siquiera en su rostro. Ahora lo sabía.
![[Imagen: kxfiZye.jpg]](https://i.imgur.com/kxfiZye.jpg)
Iba a matar a todos esos cabronazos.
Pese a todo, trató de mantenerse sereno, calmado. Todavía tenía el Den-Den Mushi, debía informar pronto a su jefe, quizás alguno de los hombres pronto iba a darse cuenta de la situación y ayudarlos… pero no siempre iba a contar con ellos, la experiencia hablaba por sí misma. La pierna le estaba comenzando a dar problemas, quizás usar el peso de su cuerpo para el mueble no había sido la mejor opción para un disparo de bala que estaba terminando de sanar. Sus ojos descendieron, chasqueando la lengua. Los únicos que quizás los pudieran ayudar estaban siendo claramente masacrados, dudaba que siquiera fuera a quedar alguno con vida, lo que significaba que estarían solos.
—¿Qué? ¡No me voy sin Kiyoshi! ¡No ahora que al fin te vuelvo a ver! — Jin sabe que, incluso si quiere ponerse en contra, no puede sacar a ambos de allí. Si al menos Elena supiera pelear, sería un asunto distinto. Solo no le da tiempo a seguir quejándose, la agarra de la cintura, cargándola sobre su hombro. Al menos dos bajas de ocho ya es bastante, van avanzando. Vuelve a señalar con la mirada a Kiyoshi el punto estratégico, quizás así ganaría más tiempo. —¡SUÉLTAME MAFIOSO ESTÚPIDO!
Qué maldita ruidosa. Quería dejarla inconsciente, pero no era la mejor de las ideas. En el momento de la segunda baja, sus piernas comenzaron a correr. No eran necesarias palabras, pero más le valía al joven mantenerse con vida con lo que le quedara. ¿Siquiera tendría balas suficientes? No pensó. Ir por la puerta principal era un suicidio, por ello se limitó a aprovechar la puerta abierta para saltar hacia ella. Sus piernas se movían de forma ágil, veloz. Claro experto en situaciones así, mas no en volver a rescatar a nadie… Algo que le iba a tocar hacer ese día. La muchacha se aferraba a la espalda del hombre con desesperación al no querer perder el equilibrio.
—¡ALLÍ! ¡DISPAREN!
Los ojos de Jin, sorprendentemente calmados, solo vieron las armas dirigidas automáticamente hacia los dos que, en el momento de ser disparados, él ya se estaba lanzando contra el suelo. No estaban en un piso alto, pero sí tuvo que rodar con la muchacha para evitar unas cuantas balas más que buscaron impactarlos. Pronto volvió a tomar el equilibrio, tropezando por la pierna que volvía a darle problemas, recuperando rápidamente el equilibrio para correr. Quizás así daría más tiempo a Kiyoshi a que fuera a poder moverse, reducir el número ahora mismo era lo mejor. ¿Qué diantres estaba pasando últimamente con todo el condenado mundo queriendo dispararle?
Dobló la esquina, viéndose obligado a frenar con sus piernas, deslizándose con los zapatos por el suelo de la propia calle al estar corriendo a esa velocidad. La chica ahora estaba más asustada que molesta, al menos parecía que había dejado de gritar estupideces. Se adentró sin pensar en una bodega, a toda velocidad, cerrando la puerta tras de sí. Algunos de los hombres los seguían, pero parecía haberlos conseguido perder. No cantaba victoria, ni mucho menos. Se escondió entre unos barriles, dejando a la chica frente a él. Ella abrió la boca, pero automáticamente él cubrió los labios de la muchacha, negando con la cabeza. —Shhhh.— Su voz sonaba bajita, suave. La puerta se abrió, ahora revelando algunos de los hombres que los habían seguido. Dos de ellos. Jin preparó la katana con su diestra, mientras la zurda mantenía los labios de la mujer completamente sellados. La chica temblaba en su agarre, no por él, sino el terror que todavía la estaba paralizando una vez más. Sus ojos en cambio estaban enfocados en los enemigos, los dos. Tenía que dar golpes serios, un tajo, quizás dos. Con una sola mano debía calcular el movimiento de ambos, lo más veloz que le fuera posible. Sus labios fueron al oído de la mujer, susurrando lo más bajo que le fue posible.
![[Imagen: C2Cec3O.jpg]](https://i.imgur.com/C2Cec3O.jpg)
—No haga ruido, o estaremos los dos muertos. La soltaré, pero no corra, o la dispararán. ¿Queda claro?
La mujer asintió con la cabeza, asustada. Pronto Jin la soltó, muy despacio, a la vez que los pasos se iban acercando. Gracias a su oído calculaba exactamente por dónde iban incluso si no los podía ver directamente.
Su mano ahora fue hacia el bolsillo del abrigo de su traje, retirando de allí una de sus dagas. Usaría sus dos armas… Y se escuchó cómo alguien quitaba el gatillo, disparando a un barril aleatorio. La mujer ahogó un gemido, cubriendo sus propios labios, ahora cargada de lágrimas de terror. Jin, por otro lado, descendía su cuerpo, saltando en el momento justo para usar ambas armas directas hacia las manos que tenían las armas. Sus reflejos fueron suficiente para cortarles las manos a cada uno. No los dejó gritar, solo alertaría a otros que pudieran estar cerca. Sus dos armas fueron directos al cuello de los dos hombres, abriendo sus dos brazos, haciendo un rápido movimiento al frente, atravesando la garganta de ambos, de modo que las dos atravesaron por completo sus cuellos. El silencio fue inminente, el único ruido fue el de él retirando las armas de la carne, y los cuerpos cayendo al suelo. La sangre pronto comenzó a manchar el suelo. Jadeaba, su pierna cada vez con más problemas.
Volvió la mirada hacia la mujer, se acercó a ella. —Mejor no mire si no quiere vomitar. — Sospechaba que no estaría acostumbrada a ver cadáveres, por ello solo la tomó del brazo, arrastrándola y, despacio, saliendo de la bodega. Tenía que dejarla en un lugar seguro, lejos de la vista de los demás o, como mínimo, distraer a todos los que pudiera. ¿Cuántos más quedaban? Sabía que eran menos. Quedaban dos de los que los habían perseguido todavía. —Quédese detrás de mí, no se aleje ni por un momento, ¿queda claro? — la mujer asintió. Él la tomó de nuevo, cargándola a sus espaldas como a un saco una vez más, corriendo de vuelta al inicio, solo que esta vez desde otro punto de vista. Se introdujo en las cloacas, sin siquiera decir nada a la mujer, quien pronto hizo sonidos de arcadas. —Aquí estará segura. No se mueva.
—¿Está loco? Esto huele terrible.
![[Imagen: aWXaN08.jpg]](https://i.imgur.com/aWXaN08.jpg)
—Escúchame estúpida niña mimada.
Ahora sí, su voz se volvió de nuevo a “esa” voz, con un dedo señalando en dirección al rostro de la mujer. —Si quieres morir, adelante, sal de aquí, pero tengo cosas mejores que hacer que dejar morir al joven Maeda. ¿Le queda claro? No estaría atrás si no fuera por sus estúpidos lloriqueos, así que cierre esa condenada boca y obedezca. Como se atreva a moverse antes de que YO vuelva, le aseguro que se arrepentirá toda su maldita vida. ¿He sido claro? — La mujer solo tragó saliva, su voz la asustó, su expresión, su amenaza. Asintió enérgicamente con la cabeza. —Bien. — Sin más que decir, salió en silencio de la alcantarilla, haciendo el mínimo ruido posible, confiado en su ya experiencia en la infiltración. Quedaban 4, sin contar el que había perdido por el camino. Dos de ellos en el exterior, posiblemente el resto en el interior. Tenía que encargarse de ellos, ¿Cómo? Ahora se complicaban las cosas. Estaban demasiado separados, no tenía la misma habilidad de disparar que Kiyoshi. Chasqueó la lengua por lo bajo, buscando la entrada principal. Lo mejor era primero acercarse al que tuviera más cerca desde atrás, mientras el resto seguían distraídos… O algo peor. ¿En serio iba a hacerlo? Sí, ahora mismo, era la única alternativa.
Fue a por el que tenía más cerca, guardando ahora la katana, cubrió sus labios y lo sujetó con firmeza. El hombre pataleó, pero él no dudó en pasar la daga por toda la extensión de su cuello, abriéndole la garganta. El sonido ahogado del esófago abierto, con la sangre que ya estaba manchando su propia ropa ya lo hizo suficiente para saber que estaba perdido. Tomó el arma entre sus manos, robándola del hombre que ahora soltaba y caía al suelo. Pronto se acercaron los pasos, y él elevó la pistola. Una de un calibre generoso, posiblemente uno de los que habían disparado al inicio. Apuntó directamente hacia el primero que se acercó, quitando el seguro, viéndose obligado a cerrar uno de sus ojos para dar un disparo directo. No acertó en su cráneo, pero sí al menos en su rostro, mejor que nada ya era. El disparo no alertaría a los demás, no a menos que no hubieran dado la señal de alto al fuego.
—¡ONIZUKA! — En el momento del grito, ya era tarde, un disparo fue directo a sus espaldas. Se movió lo más rápido que pudo, no pudiendo evitar un impacto directo a un lateral de su abdomen. Apretó los dientes, el dolor ascendiendo, la adrenalina… Elevó de nuevo la pistola, la sangre ahora manchando su propio traje. No tenía tiempo… No lo tenía. Guardó la daga, preparándose para lo que había aprendido con su jefe. Su movimiento, veloz, eficaz, impactante, fue directo a usar el Kageuchi contra el hombre. Impacto inminente. El dolor podría provocarle el placer característico, pero por una vez, la adrenalina lo tenía por las nubes, trabajando en modo automático. Su mentalidad era la de ayudar a Kiyoshi. Estaba dejando un rastro de sangre, al momento de ahora clavar la catana directo al pecho del hombre. ¿Cuánto tiempo quedaba? ¿Cuántos de ellos quedaban? Solo estaba enfocado en la situación. Elevó la mirada hacia una de las ventanas, su mano ahora apretando la herida de su abdomen.
![[Imagen: i73xDR2.jpg]](https://i.imgur.com/i73xDR2.jpg)
—Kiyoshi…
Apenas mencionó el nombre en un susurro, ahora buscando con la mirada la ventana por la que había salido previamente con la chica. La pierna estaba siendo ahora un problema peor, comenzaba a cojear, y ya ni mencionar la nueva herida. Esperaba que estuviera bien… O que estuviera al menos en mejores condiciones que él... Pero el tiempo no estaba a su favor. El dolor estaba siendo peor, su movilidad tampoco mejoraba y, para empeorar las cosas, aparentemente los que quedaban ahora se estaban acercando hacia donde estaba a consecuencia del grito del hombre que gritó por su propio apellido. Allí estaba, ahora estaba siendo el cebo. ¿Podría siquiera huir de allí? Respiró profundamente, recomponiéndose incluso con el dolor. La sangre era demasiado visible por su ropa, quizás el factor que pudiera impactarlos era que pudiera llegar o no a ser suya. Ya había acabado con unos cuantos de ellos, sus manos y sus propias armas todavía estaban en ello. La pistola que tenía en la mano se había quedado sin munición, el "clic" ya le hizo entender que tendría que desecharlo. Retiró nuevamente su daga, preparando también su katana.
OFF
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
