06-12-2025, 11:13 PM
Dejó que lo besara, incluso que tomara las riendas. Había sido intenso, más de lo que recordaba en mucho tiempo. Su mano se alejó de su miembro, alejando sus caderas lentamente, retirándose de su interior. —Te entiendo perfectamente. — por una vez respondía a la muletilla, porque así lo quería. Lo sintió sobre su cuello. Sabía bien que terminar y zanjarlo allí era mejor, pero ahora no quería alejarse de esa calidez. Ni siquiera sabía si le quedaban fuerzas para ello. Se dejó abrazar, dejando que su propio cuerpo se acomodara sobre el contrario.
Pudo sentir sus manos acariciando sus tatuajes, pero no hubo palabras, no hubo preguntas, él tampoco las haría. Sentir su respiración en su cuello era sorprendentemente relajante. Su brazo rodeó la cintura ajena, cerrando sus propios ojos, atrayéndolo ahora sin buscar nada sexual. Solo el calor de alguien. No recordaba haber buscado un calor en nadie más, quizás solo era comodidad, pero la tensión en sus músculos se iba relajando, incluso con el sudor de ambos cuerpos, con el olor que el contrario emanaba. Sus labios se posicionaron sobre la frente ajena, no llegando al beso, pero sí a un gesto que lo estaba calmando a él mismo.
—Debería irme.
¿Irse? ¿Ahora? Debía apartarse, alejarse de él y dejarlo marchar… pero no lo hizo. Solo un poco más. Que se quedara un poco más. Cualquier excusa debería servir para que se quedara, ¿Verdad? Lo que fuera… Y sin embargo no hubo palabras, no hubo respuesta, solo cerró los ojos, aferrándose más a él. ¿Debería fingir dormirse? ¿Quizás solo debería atarlo para que no escapara esa noche? Sus ojos se entreabrieron, elevando ahora su cuerpo ligeramente, observando el rostro del hombre con calma.
Pese a sus palabras, no se apartó, se mantuvo pegado a él, abrazado a él. Sus manos posicionadas en las nalgas ajenas. —Quizás te hayas ganado que te cuente algo sobre mí. — una nueva excusa, y no tan excusa. Por una parte había buscado al hombre para contratarlo y, por otra, ahora no lo quería lejos, no al menos esa noche. —Considéralo un regalo. — Estiró su brazo izquierda, rebuscando entre sus pantalones la cajetilla de metal. El whisky se había perdido por el camino, no le importaba. Solo quería una calada. Su tabaco estaba perfectamente alineado en la caja de metal. Acomodó el cigarrillo entre sus labios, mirando al contrario, extendiéndole la cajita que prácticamente nunca dejaba lejos. —¿Fumas?
Su ropa estaba por el suelo, hecho un total y completo desastre. No sabía cómo tocar el tema de la contratación sin parecer sospechoso. Quizás sí podría hablarle sobre él de verdad con tal de conseguir un motivo de que le hablara. Carraspeó, retirando de sus ya arrugados pantalones el mechero. Todo con un solo brazo, el otro se mantenía en la cintura ajena, manteniendo la corta distancia desde que habían finalizado. No se le daba bien iniciar una conversación, muchísimo menos de él mismo. ¿Cómo se iniciaba una conversación que nunca había realizado? Eso era demasiado. Se acomodó a un lado del sofá, encendiendo su cigarrillo, separando su brazo por un momento, acomodándose a su lado.
Pudo sentir sus manos acariciando sus tatuajes, pero no hubo palabras, no hubo preguntas, él tampoco las haría. Sentir su respiración en su cuello era sorprendentemente relajante. Su brazo rodeó la cintura ajena, cerrando sus propios ojos, atrayéndolo ahora sin buscar nada sexual. Solo el calor de alguien. No recordaba haber buscado un calor en nadie más, quizás solo era comodidad, pero la tensión en sus músculos se iba relajando, incluso con el sudor de ambos cuerpos, con el olor que el contrario emanaba. Sus labios se posicionaron sobre la frente ajena, no llegando al beso, pero sí a un gesto que lo estaba calmando a él mismo.
—Debería irme.
¿Irse? ¿Ahora? Debía apartarse, alejarse de él y dejarlo marchar… pero no lo hizo. Solo un poco más. Que se quedara un poco más. Cualquier excusa debería servir para que se quedara, ¿Verdad? Lo que fuera… Y sin embargo no hubo palabras, no hubo respuesta, solo cerró los ojos, aferrándose más a él. ¿Debería fingir dormirse? ¿Quizás solo debería atarlo para que no escapara esa noche? Sus ojos se entreabrieron, elevando ahora su cuerpo ligeramente, observando el rostro del hombre con calma.
![[Imagen: Nz3M1yo.png]](https://i.imgur.com/Nz3M1yo.png)
—Es tarde.
Pese a sus palabras, no se apartó, se mantuvo pegado a él, abrazado a él. Sus manos posicionadas en las nalgas ajenas. —Quizás te hayas ganado que te cuente algo sobre mí. — una nueva excusa, y no tan excusa. Por una parte había buscado al hombre para contratarlo y, por otra, ahora no lo quería lejos, no al menos esa noche. —Considéralo un regalo. — Estiró su brazo izquierda, rebuscando entre sus pantalones la cajetilla de metal. El whisky se había perdido por el camino, no le importaba. Solo quería una calada. Su tabaco estaba perfectamente alineado en la caja de metal. Acomodó el cigarrillo entre sus labios, mirando al contrario, extendiéndole la cajita que prácticamente nunca dejaba lejos. —¿Fumas?
Su ropa estaba por el suelo, hecho un total y completo desastre. No sabía cómo tocar el tema de la contratación sin parecer sospechoso. Quizás sí podría hablarle sobre él de verdad con tal de conseguir un motivo de que le hablara. Carraspeó, retirando de sus ya arrugados pantalones el mechero. Todo con un solo brazo, el otro se mantenía en la cintura ajena, manteniendo la corta distancia desde que habían finalizado. No se le daba bien iniciar una conversación, muchísimo menos de él mismo. ¿Cómo se iniciaba una conversación que nunca había realizado? Eso era demasiado. Se acomodó a un lado del sofá, encendiendo su cigarrillo, separando su brazo por un momento, acomodándose a su lado.
![[Imagen: NBAOQdf.png]](https://i.imgur.com/NBAOQdf.png)
—¿Qué quieres saber?
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
