[Presente Relativo - T1] - The Karate Kid
#10
El impacto combinado fue demasiado.

El uppercut de Ryota, seco y perfectamente encajado, le levantó la cabeza al anciano como si le hubieran arrancado un resorte interno. La flecha de Runin, precisa y cruel, atravesó la mano que sostenía el bō, arrancándole un alarido desgarrado. Sus piernas fallaron, el arma cayó rodando por el porche y, tras un segundo tambaleante, el cuerpo del maestro se precipitó hacia adelante.

Golpeó el suelo de madera con un estruendo hueco.
Y no se movió más.

Había quedado completamente inconsciente.

Solo entonces, desde la puerta entreabierta del dojo, se escuchó un sollozo reprimido.
Un hombre salió tambaleándose, con ropa desgarrada, la cara amoratada, un hombro vendado de mala manera y las muñecas aún marcadas por cuerdas.

Era el padre.

Sus ojos estaban húmedos, pero abiertos de par en par mientras miraba a los dos jóvenes.

-L-Lo vi… todo… -murmuró, con voz temblorosa- Estuve ahí dentro… atado… escuchándolo perderse cada vez más.
Hizo una reverencia torpe, dolorosa, pero cargada de sinceridad.
-Gracias… gracias por salvarnos a mí y a mi hijo. No sé qué habría pasado si no llegáis.

Se limpió la sangre seca de la frente y respiró hondo, intentando recomponerse.

-Mi hijo está dentro… solo está asustado. No le hizo daño, no… no físicamente. Pero quería… -apretó los dientes- quería convertirlo en una herramienta. Un arma para esas malditas peleas.

Tragó saliva con dificultad.

-No es un secreto… pero tampoco es algo de lo que la isla hable abiertamente. En los arrozales del lado este… -señaló hacia un sendero estrecho entre bambú y tierra húmeda- hay un complejo viejo, abandonado hace años. Un secadero enorme donde antes se procesaba el arroz.
Bajó la mirada, como si incluso nombrarlo fuera peligroso.
-Ahora lo usan como arena clandestina.

Se frotó las manos nervioso.

-Peleas ilegales. Apuestas astronómicas. Combates sin reglas. Nadie de la Marina patrulla ahí. Nadie quiere meterse. Los que lo organizan… tienen contactos, dinero y un montón de luchadores dispuestos a matar por unas monedas.

Respiró hondo, temblando.

-El maestro quería llevar allí a mi hijo. Decía que “un diamante así podía volver rico al dojo”. Que “los niños dan más espectáculo porque nadie espera que vivan”.
Se estremeció.
-Intenté detenerlo, y… bueno… ya os podéis imaginar cómo acabé.

Caminó hacia el interior del dojo y, tras un momento, regresó con un pequeño saco de tela. Lo abrió y dentro había un puñado de billetes arrugados, escondidos anteriormente por el maestro entre tablones de su dojo. 

-Esto es lo único de valor que encontré aquí dentro. -Se lo extendió a Ryota y Runin- No es mucho… pero es lo que puedo daros yo. Lo demás… lo dará mi mujer. Os juró veinte mil… pues bien, os lo pagará. Y no dejaremos que os vayáis sin vuestra recompensa.

Dio un paso atrás, mirando al anciano tirado en el suelo con cara de decepción y asco. 

-Si de verdad queréis saber más sobre esas peleas… yo puedo guiaros hasta la zona de los arrozales. Pero os advierto… -sus ojos se endurecieron- una cosa es pelear en un dojo… otra, muy distinta, enfrentarse a los monstruos que combaten allí por diversión y dinero.

Miró hacia el bosque, hacia el sendero que llevaba al pueblo.

-Ahora… vamos. Mi esposa estará esperando. Y mi hijo… quiero que descanse...

Detrás de él, desde el interior del dojo, una vocecita temblorosa llamó:

-¿P-papá…?

El hombre corrió hacia dentro sin pensarlo dos veces.

La aventura en el dojo había terminado.

Pero la de los arrozales…
Esa acababa de empezar.

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[Presente Relativo - T1] - The Karate Kid - por Ubbe - 07-11-2025, 03:16 PM
RE: [Presente Relativo - T1] - The Karate Kid - por Ubbe - 07-12-2025, 09:53 PM

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