08-12-2025, 12:02 AM
Ubbe escuchó a Viruta sin cambiar la expresión, como quien oye a un ratón que intenta negociar con dos leones. Pero esta vez no había desprecio puro; había algo distinto. El viejo estaba diciendo justo lo que ellos querían escuchar. No porque fuese listo, sino porque tenía miedo. Y el miedo, cuando lo exprimías bien, daba información útil.
Cuando terminó su explicación, Ubbe dio un paso adelante. No para intimidarlo, mas bien para que entendiera la jerarquía real de esa conversación.
-Mmh… vale, viejo… -gruñó con un tono grave, pausado- Por fin dices algo que tiene sentido, baby.
Señaló el suelo con un gesto amplio, marcando el territorio, y luego a sí mismo y a Sigurd.
-Tú quieres a esa competencia muerta. Nosotros queremos ruido. Y tú, con tus contactos… puedes hacer que el mundo entero oiga ese ruido.
Miró a Sigurd y ladeó la cabeza, esperando su reacción, dejando el espacio perfecto para que él dijera algo si quería. Luego volvió al viejo.
-Así que vamos a hacerlo simple, man, tú señalas dónde está el problema, nosotros lo rompemos, y luego te encargas de gritar nuestros nombres bien fuerte después - GAHAHAHAHAHA
Ubbe sonrió, esa sonrisa de mandíbula ancha que no sabía si metía miedo o anunciaba fiesta.
Le dio un pequeño golpecito en el pecho con un dedo, esta vez no para humillar, sino para sellar la idea.
- Pero recuerda esto, viejo… -añadió, inclinándose un poco hacia él- No somos tus mercenarios. Somos tus consecuencias.
Con eso dicho, se giró hacia Sigurd y echó a andar por el sendero.
- Venga, bro. A ver si ese almacén aguanta lo que se le viene encima -
El camino hacia la costa era tranquilo, casi bonito, pero la energía entre los dos gigantes era cualquier cosa menos calmada. Y cuando por fin apareció el almacén: ventanas rosadas, escudo de serpiente, dos guardias tensos sujetando rifles. Ubbe frenó con una sonrisa de pura diversión.
-Míralos, bro… -comentó sin dejar de caminar hacia ellos- Dos palitroques haciendo de puerta. Va a estar divertido.
Cuando terminó su explicación, Ubbe dio un paso adelante. No para intimidarlo, mas bien para que entendiera la jerarquía real de esa conversación.
-Mmh… vale, viejo… -gruñó con un tono grave, pausado- Por fin dices algo que tiene sentido, baby.
Señaló el suelo con un gesto amplio, marcando el territorio, y luego a sí mismo y a Sigurd.
-Tú quieres a esa competencia muerta. Nosotros queremos ruido. Y tú, con tus contactos… puedes hacer que el mundo entero oiga ese ruido.
Miró a Sigurd y ladeó la cabeza, esperando su reacción, dejando el espacio perfecto para que él dijera algo si quería. Luego volvió al viejo.
-Así que vamos a hacerlo simple, man, tú señalas dónde está el problema, nosotros lo rompemos, y luego te encargas de gritar nuestros nombres bien fuerte después - GAHAHAHAHAHA
Ubbe sonrió, esa sonrisa de mandíbula ancha que no sabía si metía miedo o anunciaba fiesta.
Le dio un pequeño golpecito en el pecho con un dedo, esta vez no para humillar, sino para sellar la idea.
- Pero recuerda esto, viejo… -añadió, inclinándose un poco hacia él- No somos tus mercenarios. Somos tus consecuencias.
Con eso dicho, se giró hacia Sigurd y echó a andar por el sendero.
- Venga, bro. A ver si ese almacén aguanta lo que se le viene encima -
El camino hacia la costa era tranquilo, casi bonito, pero la energía entre los dos gigantes era cualquier cosa menos calmada. Y cuando por fin apareció el almacén: ventanas rosadas, escudo de serpiente, dos guardias tensos sujetando rifles. Ubbe frenó con una sonrisa de pura diversión.
-Míralos, bro… -comentó sin dejar de caminar hacia ellos- Dos palitroques haciendo de puerta. Va a estar divertido.
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