08-12-2025, 02:01 AM
—No es nada, qué menos... querido.~ —Tras asegurarse del bienestar de Tezca le dio un par de palmadas en la espalda a modo de apoyo y se irguió, dándole algo de espacio para que pudiera terminar de recuperarse. Volvió sus pasos -aún tambaleantes- al resto del grupo, viendo como celebraran la victoria de Runin. Buscando algo de firmeza apoyó los muslos en la mesa sin llegar a sentarse. Sentía que el mundo se tambaleaba levemente y necesita algo estable en lo que sostenerse.
Ahora recordaba por qué no acostumbraba tanto a beber, menos aún sin haber comido antes. Una bomba explosiva.
Escuchó atentamente la siguiente actividad. Por un momento se relajó por la idea de observar a las sacerdotisas. Ver la elegancia y belleza de aquellas mujeres era siempre agradable, pero los planes se vieron truncados por un giro dramático de los acontecimientos.
—No me lo puedo creer... —Susurró en un pensamiento que escapó de entre sus labios e instintivamente observó a sus acompañantes. No podía negar que la recompensa era jugosamente tentadora, demasiado incluso para su propio bien. En otra ocasión se hubiese sentado, cruzado de brazos y disfrutado de un espectáculo completamente ajeno, pero no iba a ser así... ¿Sería producto del alcohol? ¿De la compañía que lo hacía todo más fácil y ameno? Chasqueó la lengua y avanzó hasta el joven de castaños cabellos—. Qué egocéntrico... —susurró pero se sumó al vítor del recién formado y denominado "equipo Ryota".
Se cruzó de brazos, observando mientras esperaba su turno. Un ligero rubor se apoderó de sus pómulos cuando vio a su amigo quitarse una de las prendas y humedecer su cuerpo. Sus músculos reluciendo con el crepitar de las luces era un escenario... extraño. ⊰ Me niego a hacer algo así... ⊱ pensó mientras en un gesto nervioso colaba una de las manos entre sus prendas, sus dedos rozando sutilmente la lycoris que siempre portaba guardada, buscando en ese tacto un efecto relajante antes los nervios que consumían sus entrañas cada vez con mayor velocidad.
El siguiente en cruzar la pasarela fue Tezca, ya recompuesto del "accidente" de los dumplings. Su clínico ojo analizaba sus pasos, uno tras otro. Su confianza era algo digno de admirar. Su avance era firme, seguro, como si cada mínimo gesto fuese previamente calculado y medido para alcanzar la perfección en ese escenario. Le vio posar con facilidad, con comodidad, como si fuese algo a lo que estaba acostumbrado. Inclinó la cabeza hacia un costado, ¿acaso en su tiempo libre era modelo o era un talento natural?
Descartó del repertorio las posturas y humedad en su cuerpo, no iba a retirarse ninguna prenda para llamar de más la atención de nadie. Confiaba en su porte natural y su elegancia adquirida para obtener las miradas necesarias, con eso sería suficiente ¿no?
Inspiró con profundidad y soltó el aire despacio, calmando la ansiedad que le generaba aquella situación. Se peinó el cabello con sus dedos, buscando la perfección de su melena y acomodó sus prendas. No podía haber ni un mísero pliegue. Se ajustó el cinturón de su abdomen, elevando ligeramente sus pechos en el proceso. No era una táctica infalible, ni mucho menos, pero quizás podría adquirir algún punto extra por ello.
Finalmente llegó el momento. Se acercó al alcalde y le dio una breve descripción para que pudiera darle entrada.
—Desde Spider Miles llega Liora. Ama el mar en silencio, los detalles rojos y ver el amanecer. Tiene un humor tan sutil como su elegancia... pero no os fieis, también es rápida.
Avanzó. Con pasos consistentes, intentando mantener una línea recta durante la pasarela, esforzándose en que su andar no se desviara producto del alcohol que corría por sus venas. Su cabello ondeaba con sus pasos, sus caderas se contorneaban al compás que sus pies marcaban. No necesitaba gestos ni movimientos exagerados. Espalda recta, piernas firmes y un recorrido más seguro del que jamás podía asegurar. Al llegar al final, antes de darse la vuelta esbozó una pequeña sonrisa y se inclinó hacia adelante. Por un momento vio a los niños y les saludó con la mano mientras su sonrisa se ampliaba. Al darse la vuelta para volver su cabello se posó sobre uno de sus hombros y ella lo hizo hacia atrás, acomodándolo nuevamente en su espalda.
Y sí que hizo honor a lo que se mencionó en su presentación. En apenas un pestañeo se apartó de la pasarela y sin siquiera pensarlo se dirigió a la mesa en la que estaban sentado antes de empezar con las apuestas. Necesitaba algo más de alcohol para no morir de la vergüenza ahí mismo. La poca valentía y seguridad que adquirió cayó como una losa, haciendo temblar sus piernas. Odiaba ser el centro de atención, captar las miradas. Siempre había optado por la discreción, por ser una más entre la multitud. Sentir las agujas que tenían por ojos clavadas en ella se le antojó insoportable. Tomó la botella de vino y volvió a llenarse la copa y dio un trago largo, bebiendo el contenido como si hubiese estado en medio del desierto durante semanas sin una mísera gota de agua.
Ahora recordaba por qué no acostumbraba tanto a beber, menos aún sin haber comido antes. Una bomba explosiva.
Escuchó atentamente la siguiente actividad. Por un momento se relajó por la idea de observar a las sacerdotisas. Ver la elegancia y belleza de aquellas mujeres era siempre agradable, pero los planes se vieron truncados por un giro dramático de los acontecimientos.
![[Imagen: Explicando.png]](https://i.ibb.co/VYNjG3pT/Explicando.png)
—No me lo puedo creer... —Susurró en un pensamiento que escapó de entre sus labios e instintivamente observó a sus acompañantes. No podía negar que la recompensa era jugosamente tentadora, demasiado incluso para su propio bien. En otra ocasión se hubiese sentado, cruzado de brazos y disfrutado de un espectáculo completamente ajeno, pero no iba a ser así... ¿Sería producto del alcohol? ¿De la compañía que lo hacía todo más fácil y ameno? Chasqueó la lengua y avanzó hasta el joven de castaños cabellos—. Qué egocéntrico... —susurró pero se sumó al vítor del recién formado y denominado "equipo Ryota".
Se cruzó de brazos, observando mientras esperaba su turno. Un ligero rubor se apoderó de sus pómulos cuando vio a su amigo quitarse una de las prendas y humedecer su cuerpo. Sus músculos reluciendo con el crepitar de las luces era un escenario... extraño. ⊰ Me niego a hacer algo así... ⊱ pensó mientras en un gesto nervioso colaba una de las manos entre sus prendas, sus dedos rozando sutilmente la lycoris que siempre portaba guardada, buscando en ese tacto un efecto relajante antes los nervios que consumían sus entrañas cada vez con mayor velocidad.
El siguiente en cruzar la pasarela fue Tezca, ya recompuesto del "accidente" de los dumplings. Su clínico ojo analizaba sus pasos, uno tras otro. Su confianza era algo digno de admirar. Su avance era firme, seguro, como si cada mínimo gesto fuese previamente calculado y medido para alcanzar la perfección en ese escenario. Le vio posar con facilidad, con comodidad, como si fuese algo a lo que estaba acostumbrado. Inclinó la cabeza hacia un costado, ¿acaso en su tiempo libre era modelo o era un talento natural?
Descartó del repertorio las posturas y humedad en su cuerpo, no iba a retirarse ninguna prenda para llamar de más la atención de nadie. Confiaba en su porte natural y su elegancia adquirida para obtener las miradas necesarias, con eso sería suficiente ¿no?
Inspiró con profundidad y soltó el aire despacio, calmando la ansiedad que le generaba aquella situación. Se peinó el cabello con sus dedos, buscando la perfección de su melena y acomodó sus prendas. No podía haber ni un mísero pliegue. Se ajustó el cinturón de su abdomen, elevando ligeramente sus pechos en el proceso. No era una táctica infalible, ni mucho menos, pero quizás podría adquirir algún punto extra por ello.
Finalmente llegó el momento. Se acercó al alcalde y le dio una breve descripción para que pudiera darle entrada.
—Desde Spider Miles llega Liora. Ama el mar en silencio, los detalles rojos y ver el amanecer. Tiene un humor tan sutil como su elegancia... pero no os fieis, también es rápida.
![[Imagen: Explicando2.png]](https://i.ibb.co/4g2cYg9r/Explicando2.png)
Avanzó. Con pasos consistentes, intentando mantener una línea recta durante la pasarela, esforzándose en que su andar no se desviara producto del alcohol que corría por sus venas. Su cabello ondeaba con sus pasos, sus caderas se contorneaban al compás que sus pies marcaban. No necesitaba gestos ni movimientos exagerados. Espalda recta, piernas firmes y un recorrido más seguro del que jamás podía asegurar. Al llegar al final, antes de darse la vuelta esbozó una pequeña sonrisa y se inclinó hacia adelante. Por un momento vio a los niños y les saludó con la mano mientras su sonrisa se ampliaba. Al darse la vuelta para volver su cabello se posó sobre uno de sus hombros y ella lo hizo hacia atrás, acomodándolo nuevamente en su espalda.
Y sí que hizo honor a lo que se mencionó en su presentación. En apenas un pestañeo se apartó de la pasarela y sin siquiera pensarlo se dirigió a la mesa en la que estaban sentado antes de empezar con las apuestas. Necesitaba algo más de alcohol para no morir de la vergüenza ahí mismo. La poca valentía y seguridad que adquirió cayó como una losa, haciendo temblar sus piernas. Odiaba ser el centro de atención, captar las miradas. Siempre había optado por la discreción, por ser una más entre la multitud. Sentir las agujas que tenían por ojos clavadas en ella se le antojó insoportable. Tomó la botella de vino y volvió a llenarse la copa y dio un trago largo, bebiendo el contenido como si hubiese estado en medio del desierto durante semanas sin una mísera gota de agua.
Karmas
