¿Me ayudarías...? [Fic, Pasado, +18]
#2
Roselín salió del bar con Lelith tras ella, casi tropezando con sus propios pasos. Disfrutaba cada segundo del temblor de la muchacha, observando cómo sus nervios la mantenían dócil, atenta, obediente... A pocas calles del bar, habló en voz baja.

- La otra chica... Mariel... Lleva poco tiempo en este mundo, Luciano no suele perderla de vista asique quizás...

A Lelith le brillaron los ojos con un chispazo juguetón, haciendo que Roselín tragase saliva nerviosa y mirara de nuevo al suelo.

- Tráela al muelle viejo, el que está detrás del astillero abandonado. Dile que nos iremos esta misma noche y que tengo un barco preparado. Haz que se lo crea de verdad, dale todas las esperanzas posibles para que tangamos una oportunidad perfecta... 

Tras cruzar media ciudad, encontraron a Mariel poco antes del anochecer, en un callejón mojado donde la muchacha intentaba calentarse las manos en un brasero oxidado. Al ver a Roselín, corrió hacia ella con un alivio desesperado.

- Roselín, menos mal que has vuelto... Luciano ha preguntado por ti, andaba buscándote... ¿Qué ocurre? -acercándose susurró- ¿Ha pasado algo? ¿Por qué tiemblas así?

Roselín actuó bien, había aprendido a mentir decentemente en la calle al parecer... Lelith, oculta entre sombras a unos metros, sonrió con orgullo casi maternal mientras escuchaba.

- Vamos a escapar -dijo, llorando de verdad esta vez- Hay una mujer… peligrosa, sí… pero va ha ayudarnos... Solo hay que aprovechar ahora e ir al muelle viejo... Tenemos que irnos ya o perderemos nuestra oportunidad librarnos de Luciano…

El brillo de esperanza en los ojos de Mariel fue casi poético. Roselín bajó la mirada, fingiendo valentía donde solo había un guion cuidadosamente aprendido.

- ¿Y si nos descubre? -preguntó temblando-.

- Si nos movemos rápido, no nos encontrará...

Una mentira preciosa... Lelith casi aplaudió. El plan funcionó con precisión quirúrgica. Mariel estaba demasiado nerviosa, demasiado rota, demasiado acostumbrada al dolor, y los nerviosos cometen errores. Caminaban por la calle principal rumbo al muelle cuando ella se volvió para mirar atrás una vez... dos... tres... sus pasos acelerados, su respiración demasiado audible. Suficiente para llamar la atención equivocada, hubiese sido casi insultante que nadie notase que algo tramaban. A dos manzanas, apoyado contra la pared de un tugurio, Luciano vio a las chicas pasar y sus ojos se clavaron en ellas con una mezcla repugnante de posesión y prepotencia... Sabía que tramaban algo y que pretendiesen ocultárselo solo le parecía algo imperdonable. De modo que apretó los dientes furioso y fue tras ellas.

- ¿Adónde van, putas de mierda…? -escupió mientras las seguía sin disimulo-.

[Imagen: cgi-abandoned-fishing-pier-at-night-with...-video.jpg]

Roselín no necesitó mirar atrás para saber que venía. Lelith le había dicho que ocurriría así... Que Mariel la delataría sin querer... Que el proxeneta mordería el anzuelo como un animal rabioso... Y todo avanzaba de acuerdo al diseño. Las dos jóvenes cruzaron el último tramo del puerto, el que nadie con buen sentido visitaba después del ocaso. El muelle viejo era un monumento a la dejadez. Tablas podridas, redes olvidadas, barcos hundidos que crujían como si todavía protestaran. Más allá, el mar golpeaba contra los pilares con un murmullo lúgubre. Roselín se detuvo justo al borde y Mariel abrazó sus propios brazos, llorando ya sin intentar ocultarlo.

- ¿Y ahora qué…? -preguntó con un hilo de voz-.
- Ahora esperamos a que llegue nuestro medio para salir de aquí... Ella vendrá...

Y entonces lo oyeron. Pasos. Fuertes y seguros... impacientes y enfadados. Luciano emergió del camino que llevaba al muelle, con la camisa abierta, cuchillo en el cinturón y una sonrisa torcida llena de dientes podridos.

- Ah... ya decía yo... -gruñó mientras se acercaba- Roselín, Roselín... ¿de verdad pensaste que podías irte? ¿Y tú, perra? -añadió mirando a Mariel- Ni siquiera has trabajado lo suficiente para que me importe perderte, pero no pienso pasar esto por alto...

Mariel retrocedió llorando y aterrorizada. Roselín temblaba, pero se mantuvo firme, tapando con su cuerpo a la muchacha. Luciano siguió caminando hacia ellas con las sombras del muelle retorciéndose a sus espaldas como si celebraran su llegada.

- ¿Dónde está tu barquito, eh? -dijo en tono burlón- ¿A dónde pensabas ir? ¿Y dónde está ese salvador que te ha llenado la cabeza de idioteces? Vamos, Roselín… -extendió la mano- Ven aquí y no hagas esto más difícil...

Pero Roselín dio un paso atrás y Luciano rió.

- Muy bien, como quieras...

Y entonces sonó una voz. Ligera y burlona. Acariciando el aire como un susurro filoso.

- Oh, no te preocupes… yo lo haré bien fácil.

Luciano se giró en redondo, sobresaltado. Y allí estaba Lelith, apoyada sobre uno de los pilotes del muelle como si hubiera estado allí desde siempre, como si la escena entera hubiera sido preparada solo para entretenerla. La luz de la luna le acariciaba el rostro, marcando esa media sonrisa peligrosa que hacía que cualquiera con sentido común retrocediera.

- ¿Y tú quién demonios…? -empezó a espetar Luciano, pero Lelith levantó un dedo con elegancia, interrumpiéndolo-.

- Shhh… El espectáculo aún no empieza, no te adelantes.

Se enderezó lentamente, caminando hacia ellos con una calma inquietante. Sus pasos eran suaves… pero cada uno de ellos sonaba como una sentencia.

- Luciano -dijo con voz suave y divertida- Qué amable de tu parte llegar tan rápido. Tenía miedo de que mis niñas se aburrieran...

Roselín tragó saliva, sabiendo lo que venía, pero Mariel dio un paso atrás, confundida y aterrada. Luciano, por primera vez, pareció dudar frente a aquella depredadora.

- ¿Qué… qué es esto?

- Una fiesta -susurró, sonrió de verdad- Y tú eres el invitado de honor, cariño.
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RE: ¿Me ayudarías...? [Fic, Pasado, +18] - por Lelith Hesperax - 08-12-2025, 10:40 PM

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