08-12-2025, 11:34 PM
Siguió a Jin, mirando el alrededor de su casa con total descaro ¿Qué? Ya lo había visto desnudo esto era lo de menos. Me cuidaba del guardia detrás de mi en todo momento, con cierta desconfianza palpando en el aire. Tanta gente comenzaba a ponerme ciertamente de un humor complicado ¿Es que acaso no le enseñaron que recibir a un invitado con tanta seguridad es de muy mala educación? Era la primera vez que me pasa algo así, después de todo todos los clientes del señor Okiomi sabían como trabajamos. Carajo, solo soporta un poco más, Tezca. Al menos el lindo lugar me distraía del estrés que comenzaba a generarse en la parte trasera de mi cuello.
Al terminar el recorrido entramos a una habitación donde me pidió cerrar la puerta, al fin algo de paz, pensaba mientras admiraba la elegante oficina, lo primero que hice fue cerrar la puerta en silencio, caminando al estante de libros para tomar alguno que otro y ojearlo con muy poco interés antes de regresarlos al sitio, sin mirarlo directamente ya que en la intimidad de esta habitación, con su perfume llenando el lugar si me daba la oportunidad no dudaría ni medio segundo antes de lanzarme a sus brazos. Lo dejé hablar, enfocándome en los libros frente a mi mientras escuchaba atentamente sus palabras: Tan formal y serio… No me gustaba mucho, habría que cambiar su estado de ánimo más tarde, antes que esta conversación me aburriera más de lo que pudiera soportar: Que si, aguantaría muchas con tal de admirarlo en rato más, pero vamos.
Cuando terminó de hablar lo miré de reojo, antes de girarme por completo. —… Ya veo. Habrá que poner un par de cartas sobre la mesa: A estas alturas ya te hubiera rechazado ¿sabías? Tienes suerte. — Me senté finalmente frente a él, mirándolo seriamente, con un ligero reto en las pupilas. — Yo solo atiendo y entrego resultados en la total intimidad. Total. No hago tratos con alguien si sus trabajadores están al alcance de mi vista. — Era un terminante, por supuesto. No me gustaba entrometidos escuchando mis conversaciones. —Si vuelvo a ver una multitud, mi silencio será proporcional… Así que…— Me incliné ligeramente con una cruel y coqueta sonrisa, apoyándome sobre su escritorio. —Continúa dándome un trato preferencial y haré lo mismo ¿me entiendes, amor? Sé que lo haces, eres tan inteligente ♪— Canturreé, cobrando ligera venganza sobre haber interrumpido mis vacaciones… o solo con ganas de molestar un poco.
Me tomé un par de segundos, regresando a reclinarme contra el asiento mientras miraba la mesa, necesitaba relajarme un poco. — Como te dije antes… Trabajaré para ti, así que adelante ¿Cuáles son las condiciones? Yo ya he comenzado a decirte las mías así que me parece justo, Jin. — Me quedé en mi asiento, mirándolo atentamente, enfocándome en sus ojos, facciones… labio- NO. TEZCA MALO. A LOS OJOS. Mejor miré a la mesa, pasando mi índice por el material de esta, parecía bien material, muy interesante.
Entonces ya no lo resistí más, a la mierda, yo no juego.
Me levanté mientras hablaba, rodeando la mesa para acercarme a su asiento e interrumpiéndolo con un suave beso ciertamente necesitado, para entonces separarme y regresar a mi asiento. — Continua. — Señalé un poco más tranquilo y relajado. Por eso odio las reuniones de trabajo.
Al terminar el recorrido entramos a una habitación donde me pidió cerrar la puerta, al fin algo de paz, pensaba mientras admiraba la elegante oficina, lo primero que hice fue cerrar la puerta en silencio, caminando al estante de libros para tomar alguno que otro y ojearlo con muy poco interés antes de regresarlos al sitio, sin mirarlo directamente ya que en la intimidad de esta habitación, con su perfume llenando el lugar si me daba la oportunidad no dudaría ni medio segundo antes de lanzarme a sus brazos. Lo dejé hablar, enfocándome en los libros frente a mi mientras escuchaba atentamente sus palabras: Tan formal y serio… No me gustaba mucho, habría que cambiar su estado de ánimo más tarde, antes que esta conversación me aburriera más de lo que pudiera soportar: Que si, aguantaría muchas con tal de admirarlo en rato más, pero vamos.
Cuando terminó de hablar lo miré de reojo, antes de girarme por completo. —… Ya veo. Habrá que poner un par de cartas sobre la mesa: A estas alturas ya te hubiera rechazado ¿sabías? Tienes suerte. — Me senté finalmente frente a él, mirándolo seriamente, con un ligero reto en las pupilas. — Yo solo atiendo y entrego resultados en la total intimidad. Total. No hago tratos con alguien si sus trabajadores están al alcance de mi vista. — Era un terminante, por supuesto. No me gustaba entrometidos escuchando mis conversaciones. —Si vuelvo a ver una multitud, mi silencio será proporcional… Así que…— Me incliné ligeramente con una cruel y coqueta sonrisa, apoyándome sobre su escritorio. —Continúa dándome un trato preferencial y haré lo mismo ¿me entiendes, amor? Sé que lo haces, eres tan inteligente ♪— Canturreé, cobrando ligera venganza sobre haber interrumpido mis vacaciones… o solo con ganas de molestar un poco.
![[Imagen: ead15faab2cf54ef7bd32187200b03e4.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/ea/d1/5f/ead15faab2cf54ef7bd32187200b03e4.jpg)
Me tomé un par de segundos, regresando a reclinarme contra el asiento mientras miraba la mesa, necesitaba relajarme un poco. — Como te dije antes… Trabajaré para ti, así que adelante ¿Cuáles son las condiciones? Yo ya he comenzado a decirte las mías así que me parece justo, Jin. — Me quedé en mi asiento, mirándolo atentamente, enfocándome en sus ojos, facciones… labio- NO. TEZCA MALO. A LOS OJOS. Mejor miré a la mesa, pasando mi índice por el material de esta, parecía bien material, muy interesante.
Entonces ya no lo resistí más, a la mierda, yo no juego.
Me levanté mientras hablaba, rodeando la mesa para acercarme a su asiento e interrumpiéndolo con un suave beso ciertamente necesitado, para entonces separarme y regresar a mi asiento. — Continua. — Señalé un poco más tranquilo y relajado. Por eso odio las reuniones de trabajo.

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