Being good is easy, what is difficult is being just. - Pasado Stroud
#2
El Contramaestre Redgrave, como empezaban a conocerlo por ahí, se había detenido a ojear los bienes que ofrecían los mercaderes de la zona, impecablemente uniformado y bajo el sol mañanero que irradiaba su luz blanquecina sobre la peculiar Whiskey Peak. Incluso después de tantos años, se le hacía extraño ser llamado únicamente por un apellido con el que no nació, que le había sido asignado al alistarse, a falta de uno. Llevaba poco en aquella extraña isla, y sabía que tampoco se quedaría demasiado; había materias urgentes que requerían su atención más adelante en el Grand Line, y así se lo habían hecho saber desde arriba. Apenas un par de horas antes, había sido su propio Den Den Mushi el que lo había despertado, llamándolo desde las oficinas de la Marina, hablando de destinos a corto plazo para el Marine a lo largo de la Corriente Rakusei, de planes de contención de la piratería, de medidas antirrevolucionarias. Tras tomar nota de las nuevas órdenes durante varias conversaciones que parecieron alargarse hasta el infinito y colgar, se había servido un desayuno apresurado y había salido a recorrer la ciudad. Aún llevaba un vasito de café humeante en la mano mientras comprobaba la mercancía disponible.

Tratándose del mar sin ley que el Grand Line tenía fama de ser, Stroud hubiese esperado algo más de hostilidad ante el uniforme que portaba. Sin embargo, al menos en Whiskey Peak, la mayor parte de la población se mostraba incluso más amable, en términos generales, de lo que se mostraban en lugares como el South Blue. Cuestiones de tener que aguantar a los piratas, supuso. Su cabeza aún daba incontables vueltas a cuanto había sucedido días atrás, en aquella demencial travesía por los Cabos Gemelos; intentaba atar todos los cabos, pero sentía que a ese puzle le faltaban piezas. Era como si la solución al problema se le escapase entre los dedos cada vez que se acercaba a resolverlo, como un humo que se le escapaba con sutileza entre las rendijas de los dedos. Dio un suspiro, ajustándose la visera de la gorra blanca al tiempo que examinaba unas pipas de madera ricamente talladas. Cinco mil berries por la pipa más barata, claro. La rodó entre sus dedos con delicadeza, encontrando su punto de gravedad. No era ajeno al tallado de la madera, y sabía apreciar un buen trabajo, o eso pensaba él. Lo cierto es que no tenía mucho ojo artístico, pese a lo que él creía, aunque sí técnico. La cazoleta estaba tallada en forma de orca, cuya aleta caudal ascendía por el caño y se aferraba al anillo de la misma. Stroud estaba encantado con aquello. Entornó los ojos, valorando la decisión. Era una compra estúpida, ni siquiera fumaba, pero molaba. Apretando los labios por un instante, acabó por extraer cinco billetes de mil berries de su bolsillo, doblándolos ordenadamente y tendiéndolos al vendedor. "Le puedo grabar su nombre, si quiere," ofreció el vendedor, contando los billetes y guardándolos en un pequeño cajetín metálico con gran meticulosidad. Stroud pensó por un instante y afirmó con la cabeza, cruzándose de brazos. "Escríbame su nombre, si no le importa," dijo el hombre, acercándole un papel por encima de la mesa, al tiempo que extraía una pequeña gubia del bolsillo de su camisa.

Justo cuando Stroud soltaba la pluma y le tendía el papel, vio algo de revuelo en las cercanías de aquel puesto. Una muchacha de ojos tapados, cuya piel más bien parecía hecha de porcelana, caminaba por el lugar, aproximándose a su posición y requiriendo la presencia de un Marine. Stroud entornó los ojos, haciéndole un sutil gesto con la mano al tendero, y se encaminó hacia la joven, situada unos pasos más allá, delicadamente sentada sobre una suerte de alféizar, como a la espera. Le costó reprimir el impulso de ceñirse sus guantes tachonados, como tendía a hacer cada vez que sucedía algo. Los lamentos de la muchacha parecían haber captado la atención de los transeúntes, aunque parecía importarle bastante poco. No parecía que nadie la conociese, era probable que no fuese de allí. ¿Cómo habría terminado en Whiskey Peak? Se preguntó si, como había escuchado hablar, sería una de esas personas capaces de ver sin ver. Se acercó hasta una distancia prudencial, examinándola con atención. Lo último que parecía era una amenaza, de eso no cabía duda. Se cruzó de brazos frente a ella, y, por un instante, barajó qué hacer. Lo cierto era, y se estaba dando cuenta en aquel preciso momento, que nunca había interactuado con nadie en condiciones así durante su servicio. A decir verdad, no estaba demasiado seguro de cómo proceder. Su mente metódica, sin embargo, se antepuso con rapidez a cualquier interrogante, y, como había que hacer siempre en caso de duda, se limitó a seguir el protocolo estándar.

"Contramaestre de la Marina," anunció. En casos como aquel, era habitual presentar únicamente el título del oficial. "¿Qué ocurre? ¿Está bien, señora?," inquirió, en pose marcial frente a la joven. La chica no parecía herida, ni estar en ningún apuro serio. ¿Se... se había perdido? Sus ojos grises no pudieron evitar lanzar furtivas miradas hacia los lados, temiéndose que aquello se tratase de una especie de trampa. Sus labios formaron una delgada línea, al tiempo que, finalmente, optó por ponerse en cuclillas para quedar más cercano a su altura, como haría uno con un niño. No fue hasta que ya hubo flexionado las rodillas que se dio cuenta de lo estúpido que era ponerse a la altura visual de aquella chica, pero qué se le iba a hacer.
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RE: Being good is easy, what is difficult is being just. - Pasado Stroud - por Stroud Nanashi - 09-12-2025, 12:09 AM

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