Renacimiento [Pasado/Extraccion2]
#4
Su garganta raspaba por la sequedad y las horas de lectura. Pero, ¿podía dejar de leer? Bai terminó la frase del libro y descubrió que no, que necesitaba un poco más de aquella historia.

—...Me apretaba más contra su corazón tembloroso, respiraba tan rápido que su aliento salía como un breve sollozo después de cada frase; y a veces—leyó mientras carraspeaba por el dolor —, casi en el mismo instante, enterraba su rostro en mi cuello, sus suaves labios se aferraban a los míos y susurraba: «Eres mía, serás mía, tú y yo somos una para siempre».

Bai tosió descubriendo, de malas formas, que debía parar si quería conservar la voz. Así que, perezosa por dejar la escena a medias, colocó la pluma que usaba como punto de libro, lo cerró y lo dejó sobre la mesilla antes de ir a por algo más de agua.

Miró el cuenco, con agua ligeramente enturbiada, y la toalla que yacía a su lado plegada con cuidado.

Se sirvió un vaso, volteó a ver a Dong y le dio un trago mientras pensaba en si sería prudente volverlo a limpiar. La respuesta era sí. Así que tan pronto como terminó de beber, tomó la toalla y mojó una parte de ella que todavía se encontraba limpia evitando así ensuciar el agua. Después, fue hasta él y con cuidado le limpió el rostro y tocó su frente.

—Entonces se apartaba de mí, con un suspiro, y me miraba a la cara—recitó la mujer de cabello blanco y castaño al tiempo que le apartaba unos mechones rebeldes de cabello y se apartaba —. Tomando mi mano entre las suyas —continuó al tiempo que su mirada descendia hacia la apertura de su ropa y se la abría para comprobar el estado de la herida —Y la sostenía con una presión cariñosa, medio sonriendo.

Al principio solamente la había lavado, prefiriendo dejarla al descubierto para que respirase e iniciara su cuerpo por sí mismo la auto regeneración. Pero ahora, que la rojez parecía haber dado paso a una delgada película de un líquido viscoso, consideraba que lo mejor era recubrirla con algún tipo de cataplasma pues, si su cuerpo no estaba siendo capaz de hacerlo por sí mismo, ella le ayudaría.

Así que en medio de aquellos pensamientos -más bien centrados en volver a su lectura-, le bajó ligeramente el pantalón para que este no le molestara a la hora de manipular su cuerpo. Y en ello estaba cuando, de repente, tuvo la sensación de ver a Dong moverse. Se quedó quieta, lo observó por un instante reprimiendo incluso su hálito y, tras varios segundos, concluyó que debía haber visto mal.

—Hm— murmuró torciendo el gesto en una mueca reflexiva para luego separarse de él e ir hasta el cajón dónde guardaba sus medicinas más tradicionales.

Allí, buscó un pequeño pañuelo de seda que resguardaba, como un tesoro, varios gramos del polvo rojo. Lo desplegó con suavidad sobre el tocador, dejando que los granos carmesí destellaran a la luz de la lámpara. Luego se inclinó hacia su modesta colección de frascos —demasiado humilde para llamarla cosméticos— y encontró el ungüento de aloe que siempre llevaba consigo para aliviar la sequedad de sus manos.

Con gesto paciente abrió el tarro metálico y plano; un tenue aroma vegetal se elevó al instante. Introdujo la yema de los dedos y tomó una pequeña porción del gel, que depositó junto al polvo rojizo. Entonces, con movimientos lentos, comenzó a mezclar ambas sustancias hasta que la mezcla cobró una textura suave y uniforme, como si despertara a la vida bajo la presión de sus dedos.

Hecho esto, y solamente tras haberse cerciorado de crear una mezcla homogénea, volvió junto al hombre para, con cuidado, esparcir sobre la marca el cataplasma que le ayudaría a cicatrizar con rapidez.
  Responder


Mensajes en este tema
RE: Renacimiento [Pasado/Extraccion2] - por Bai Mudan - 09-12-2025, 03:51 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)