El dúo pelirrojo ataca, ¿Otra vez? [Pasado - Social - Elara]
#1
15:00
Isla del Karate
Zona Mercante de la Isla

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-¡USTEDES DOS! ¡PAR DE CABRONAZOS!-

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-¡Elara! ¡Corre, que lo tenemos!-

Siempre era lo mismo en Isla del Karate; Llevaba en la misma una semana (por suerte o por desgracia) desde venir del Reino de Sorbet y, colándose en uno de los tantos barcos mercantes, accedido a unos territorios que, según los agraciados mercaderes que el pelirrojo se topó en su camino, la riqueza allí iba a resultar abundante al estar teniendo una gigantesca movilización de gente: Turistas, personas que decidían mejorar sus habilidades, ciertos estilos de combate específicos que solo se podrían aprender en estos lares y, por sobre todas las cosas, bolsillos llenos de berries para poder saquear a diestra y siniestra. Así, de una maldita vez, Owen podría acceder a tener su propio barco, contratar a sus propios mercenarios y, yendo en travesía hacia el Grand Line, poder alcanzar una de las corrientes que llevaba directamente hasta su objetivo final: Isla Tamanegi.

Owen tenía mucha fascinación con las buenas personas y, por sobre todas las cosas, empatía bestial por quienes habían vivido como él -¡MISERABLES RATAS! ¡SIEMPRE ACTUANDO COMO PARIAS!- y Elara, la cual había conocido en estos días, parecía tener exactamente el mismo objetivo que él en una primera instancia: Sobrevivir en los hostiles Blues. El pelirrojo tenía perfectamente claro "qué podía y qué no" en su territorio, su isla natal, ¿Pero aquí? Las reglas no solamente eran completamente diferentes, sino, que el filtro y densidad de las personas era absolutamente distinto al que estaba acostumbrado, simple y llanamente, porque no todo el mundo es capaz de poder pasar el Grand Line -¡Ven!- el chico corría en dirección a la arquera que estaba mucho más lejos que él pero, atrapándola y tirando de su muñeca, el ratero (Que ya se había aprendido los recovecos de buena parte de la isla) le sonrió con esa malicia tan característica con esos ojos celeste brillante, mirándola fijamente en esos turquesas y de iris tan distinguida de la chica y, con un tirón, comenzar a correr. En su mano contraria (Y desocupada) yacía una flecha, una con la que colgaba una bolsa marrón justo desde su punta y estaba atravesada de manera tan perfecta e idónea que parecía forzosamente puesta allí, pero no: Fue la muchachita, y su absurdamente buena puntería.

"El dúo pelirrojo que azotaba Isla del Karate", bueno, la chica resultaba ser muy amable, amigable y sincera, el opuesto total al que era el disparatado, mentiroso y estafador de Owen Yang, ¿Tal vez, por eso, eran una dupla tremenda?

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-¡Tú solo déjate guiar!-

Porque ella debía confiar en él y en su juicio, más aún, que habían buscado enrriquecerse juntos para, así, cumplir sus sueños. Le exclamaba en voz alta mientras muchas de las personas, observando a dos chicos correr y teniendo una tonalidad de cabello tan llamativa y un aspecto tan destacable, ciertamente, fuesen dos luces dentro de un fondo negro.

Luego de correr un buen rato sin siquiera soltar a la muchachita de su muñeca, Owen se detuvo -...agh...coño, nos persiguieron más de la cuenta.- un recoveco, callejón, sin demasiado aspecto tentador, los mantenía escondidos en una oscuridad tan difusa como complicada de ser rastreada. El muchacho, con ambas manos sobre las rodillas, encorvado y jadeante, buscaba recuperar el aliento luego de haber estado saltando, esquivando, empujando a una vieja, reventando una caja y maldiciendo en varios idiomas -Eres impresionante, Ela.- porque así le decía, era más fácil; Elara hacía que la lengua pudiese trabarse. Ya enderezado y con la diferencia de altura pequeña que les dividía, a un metro de sí, sonrió con malicia mientras fruncía el ceño -¿Cómo es que tienes tantísima puntería?- preguntó con emoción, absolutamente anonadado porque, realmente, la chica de cuernos (De los cuales aún no le había preguntado la razón de los mismos) parecía tener unos ojos que todo lo ven, todo lo detectan y a todo dan en el blanco, sea lo que sea.

Alzó la flecha que yacía en su mano, colocándola justo delante de ambos. El tintineo de las monedas, ¡SHIK!, retozaba en cuanto la bolsa de alzó de repente frente a las narices de ambos -Y con esto completamos el plan A de lo que vamos a hacer.- sonrió, efusivamente, mostrando esos colmillos largos que tanto le caracterizaban. Él siempre pensó que tenía que ser de alguna raza extraña o algo diferente a la humano, principalmente, porque sus caninos resultaban ser mucho más grandes de lo habitual. Se aproximó hacia la pared, en aquel rectángulo oscuro, algo maltrecho y descuidado en el que se encontraban y, haciendo una imitación de lo que ocurrió, repitió aquel plan que habían efectuado con éxito -¿Cómo hiciste para darle desde treinta metros de lejos?- no le quitaba la mirada de encima, aunque sus ojos, llenos de luz y curiosidad, como los de un niño, iban hacia la flecha puntiaguda -Y, encima, eludiendo darle a nada más que a la bolsa. Al final, tuviste razón: "Quédate justo donde la bolsa va a quedar clavada", predijiste absolutamente todo, tía.- y, volviendo a aproximarse con esa expresión maliciosa que tanto le caracterizaba, llevó ambas manos hacia la cintura, haciendo que el ¡SHIK! de la bolsa de berries volviese a aparecer -Este fue el plan A, y acertaste de putos locos. Ahora me toca a mi el plan B.- su sonrisa, ahora, era ladina, provocadora, frunciendo solo uno de sus ceños.

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-¿O acaso te vas a echar atrás con que entremos a robar en la casa de esos gilipollas elitistas? Que no se me vaya a caer una ídola, Ela.-

[personajeinvalido=2045]
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
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El dúo pelirrojo ataca, ¿Otra vez? [Pasado - Social - Elara] - por Owen Yang - 09-12-2025, 09:02 PM

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