09-12-2025, 09:50 PM
(Última modificación: 09-12-2025, 09:51 PM por Onizuka Jin.)
Respuesta correcta. Estaba comenzando con buen pie, y ya no hablaba especialmente de su primer encuentro, sino de las palabras que había elegido el hombre para mencionar la lealtad que buscó pronunciar el pelinegro. —Muy bien… — Su voz sonó más suave, manteniendo todavía el aire serio al que habían llegado ambos.
Esa laltad de la que parecía estar alardeando. Además, el hombre no era estúpido, no sabía qué ocultaba, pero claramente apreciaba que había algo, al mencionar a los Marines, que trataba de ocultar. Ese punto a favor que había ganado ahora parecía estar perdiéndolo. Igual que el propio Jin tuvo el valor de hablar de su trabajo, pensaba que Tezca le otorgaría ese voto de confianza. Fue, debía admitir, algo decepcionante a su gusto. Lo dejaría un poco más, quería ver hasta dónde iba a llegar, qué iba a hacer, o qué iba a decir después de esa situación. —Dudo que nadie quiera toparse de frente con Marines si no es por una buena razón, Tezca. En mi caso tengo que hacer mi trabajo, pero siempre teniendo en cuenta el peligro. — No podía confiar tanto como realmente desearía a ese hombre… no cuando claramente tenía algo que ocultar de él. Irónico, teniendo en cuenta que como yakuza tenía que cuidarse la espalda incluso de los propios Marines.
Sus labios se encorvaron ligeramente, recordando la noche, la sensación que tuvieron. Esa pregunta era una que no sabría cómo responder, no instantáneamente. Sus ojos, sin embargo, descendían hasta las manos que no parecían querer alejarse el uno del otro, sensaciones extrañas al tacto del hombre. Lo inesperado, desde luego, fueron las palabras que llegaron en forma de insultos. ¿Realmente buscaba esa decepción? No, realmente no era lo que buscaba. Aquello fue como todas las noches con otros y otras acompañantes nocturnos, una noche de desahogo… ¿Por qué entonces le molestaba que el propio Tezca mencionara esas palabras de ese modo? No lo demostraba, su rostro no cambiaba, aunque su mente estaba llenándose de preguntas sin respuestas.
Sus ojos descendieron, ahora confundido por la forma en que tomaba su mano. Un arqueo de ceja, característico, lo hizo verlo confundido.
Elevó los ojos de nuevo, ¿leer la mano? Hacía años que no escuchaba a nadie tratar de convencerlo de hacer algo así. ¿Vivir muchos años? Sus cejas se funcieron, los ojos fijos en las dos manos, la suya propia con la palma hacia arriba y la otra que parecía guiarse por sí misma. En esa línea de trabajo no tenía esa fe. No había dicho aquello, pero… por primera vez, se cuestionó su propia vida. ¿Eso siquiera iba a ser cierto? Apretó ligeramente sus labios, su aire volviéndose más serio, apartando esta vez no solo el pie con el que comenzó a incitarlo, también la propia mano que lo analizaba.
¿Por qué se ponía así? Su puño se había cerrado, no estaba apretado, no estaba molesto solo… No se había planteado esa idea hasta ese momento. —No creo que necesite saber nada de mí más de lo que ya sé, Tezca. — No avisó, tampoco lo expulsó, no era lo que buscaba, solo se puso en pie. Las ruedas de la silla retrocedieron la misma, sus ojos se fijaban en el rubio con la coleta. Ah, mierda… No. No podía pensar en eso. Solo caminó, ahora de espaldas al hombre, hasta acercarse a una de las ventanas. La noche ya había llegado durante la conversación, no supo en qué momento, ni cómo, solo se vio a sí mismo ensimismado, viendo por la misma calle unas personas correteando, familiares juntos, haciendo vidas normales. —Viajaré dentro de poco a kárate. Si necesitas ir allí, pagaré personalmente el peaje del barco si no tienes tus propios medios. — Elevó su mano izquierda, a la vez que la derecha se acomodaba en su bolsillo. La izquierda tomó la cortina, estirándola hasta cerrar la vista del paisaje de la misma ventana a la que se encontraba. La derecha, retiró la pequeña caja de metal, abriéndola, retirando un cigarrillo y encendiéndolo… O eso intentaba. Condenado mechero que ahora no quería funcionar, ni siquiera cuando el clic se estaba repitiendo una y otra vez. Chasqueó la lengua, sacudiendo el objeto, molesto, en un nuevo intento de hacerlo funcionar y, a su vez, cubriendo que trataba de apartar su frustración. No, no tenía miedo a la muerte, no se equivoquen, solo no le agradaba que creyeran que realmente tenía siquiera la oportunidad de mantenerse vivo tanto tiempo.
![[Imagen: 4xLXeH7.png]](https://i.imgur.com/4xLXeH7.png)
—Espero ver tus resultados, Tezca.
Esa laltad de la que parecía estar alardeando. Además, el hombre no era estúpido, no sabía qué ocultaba, pero claramente apreciaba que había algo, al mencionar a los Marines, que trataba de ocultar. Ese punto a favor que había ganado ahora parecía estar perdiéndolo. Igual que el propio Jin tuvo el valor de hablar de su trabajo, pensaba que Tezca le otorgaría ese voto de confianza. Fue, debía admitir, algo decepcionante a su gusto. Lo dejaría un poco más, quería ver hasta dónde iba a llegar, qué iba a hacer, o qué iba a decir después de esa situación. —Dudo que nadie quiera toparse de frente con Marines si no es por una buena razón, Tezca. En mi caso tengo que hacer mi trabajo, pero siempre teniendo en cuenta el peligro. — No podía confiar tanto como realmente desearía a ese hombre… no cuando claramente tenía algo que ocultar de él. Irónico, teniendo en cuenta que como yakuza tenía que cuidarse la espalda incluso de los propios Marines.
Sus labios se encorvaron ligeramente, recordando la noche, la sensación que tuvieron. Esa pregunta era una que no sabría cómo responder, no instantáneamente. Sus ojos, sin embargo, descendían hasta las manos que no parecían querer alejarse el uno del otro, sensaciones extrañas al tacto del hombre. Lo inesperado, desde luego, fueron las palabras que llegaron en forma de insultos. ¿Realmente buscaba esa decepción? No, realmente no era lo que buscaba. Aquello fue como todas las noches con otros y otras acompañantes nocturnos, una noche de desahogo… ¿Por qué entonces le molestaba que el propio Tezca mencionara esas palabras de ese modo? No lo demostraba, su rostro no cambiaba, aunque su mente estaba llenándose de preguntas sin respuestas.
![[Imagen: WZC4dHt.png]](https://i.imgur.com/WZC4dHt.png)
—Bueno, en caliente los dos somos personas totalmente distintas.
Sus ojos descendieron, ahora confundido por la forma en que tomaba su mano. Un arqueo de ceja, característico, lo hizo verlo confundido.
![[Imagen: wCajz8b.png]](https://i.imgur.com/wCajz8b.png)
Elevó los ojos de nuevo, ¿leer la mano? Hacía años que no escuchaba a nadie tratar de convencerlo de hacer algo así. ¿Vivir muchos años? Sus cejas se funcieron, los ojos fijos en las dos manos, la suya propia con la palma hacia arriba y la otra que parecía guiarse por sí misma. En esa línea de trabajo no tenía esa fe. No había dicho aquello, pero… por primera vez, se cuestionó su propia vida. ¿Eso siquiera iba a ser cierto? Apretó ligeramente sus labios, su aire volviéndose más serio, apartando esta vez no solo el pie con el que comenzó a incitarlo, también la propia mano que lo analizaba.
![[Imagen: 1EDdPLy.png]](https://i.imgur.com/1EDdPLy.png)
—No me tomes por estúpido. He visto la muerte de cerca más veces de las que puedo contar.
¿Por qué se ponía así? Su puño se había cerrado, no estaba apretado, no estaba molesto solo… No se había planteado esa idea hasta ese momento. —No creo que necesite saber nada de mí más de lo que ya sé, Tezca. — No avisó, tampoco lo expulsó, no era lo que buscaba, solo se puso en pie. Las ruedas de la silla retrocedieron la misma, sus ojos se fijaban en el rubio con la coleta. Ah, mierda… No. No podía pensar en eso. Solo caminó, ahora de espaldas al hombre, hasta acercarse a una de las ventanas. La noche ya había llegado durante la conversación, no supo en qué momento, ni cómo, solo se vio a sí mismo ensimismado, viendo por la misma calle unas personas correteando, familiares juntos, haciendo vidas normales. —Viajaré dentro de poco a kárate. Si necesitas ir allí, pagaré personalmente el peaje del barco si no tienes tus propios medios. — Elevó su mano izquierda, a la vez que la derecha se acomodaba en su bolsillo. La izquierda tomó la cortina, estirándola hasta cerrar la vista del paisaje de la misma ventana a la que se encontraba. La derecha, retiró la pequeña caja de metal, abriéndola, retirando un cigarrillo y encendiéndolo… O eso intentaba. Condenado mechero que ahora no quería funcionar, ni siquiera cuando el clic se estaba repitiendo una y otra vez. Chasqueó la lengua, sacudiendo el objeto, molesto, en un nuevo intento de hacerlo funcionar y, a su vez, cubriendo que trataba de apartar su frustración. No, no tenía miedo a la muerte, no se equivoquen, solo no le agradaba que creyeran que realmente tenía siquiera la oportunidad de mantenerse vivo tanto tiempo.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
