10-12-2025, 12:22 AM
Solo por esa vez aceptaría ese “buen trabajo” Aunque era bastante cutre. A diferencia de la cierta agresividad que percibí cuando intentaba quitarme del suelo ahora se notaba más tranquilo con el cigarro en los labios… Tal vez le pasaba lo mismo que a mi con el alcohol. Nos aferramos a algo intentando mantener la cabeza sobre los hombros, vaya cordura de mierda. Suspiré, levantándome para regresar por la botella de alcohol, tomando otro sorbo, a la mierda, ahora celebraba que había hecho un buen trabajo. Regresé de inmediato a su cercanía, mirándolo con atención ¿Por qué me sentía más tranquilo al verlo en calma? —Tenía planeado regresar a Karate, voy demasiado a esa isla, mucho trabajo y los festivales son… muy buenos. — Le respondí suavemente, aquí iba otra vez, el enojo completamente disipado: la furia siendo derrotada por un hombre de voz como seda, eres un fácil, Tezca.
Sentí sus dedos contra mi rostro y cerré los ojos disfrutando del tacto, dejando el alcohol en el suelo para regresar a abrir su palma y apoyar desesperadamente mi mejilla contra el encendedor, todavía se sentía caliente pero no me importaba si podía sentir aún más su tacto. Finalmente abrí los ojos y por segundos no supe que responder ¿Tanto se me notaba? Que mierda… Esto no era positivo. —Siempre tomo… ¿Me entiendes? — Le resté importancia, sin profundizar en lo mal que me hacía sentir al día siguiente, o lo ligeramente ruborizado que me sentía después de un par de sorbos. “Los hombres toman” Recordé las palabras del señor Okiomi y lo mucho que se esforzó por acostumbrar al alcohol para que pudiera estar en varios círculos sociales y sacar información importante a los borrachos, ahora solo podía fingir que tomaba. —No importa… Siempre estoy bien. Mi trabajo también es de riesgo, pero siempre me salgo con la mía. No tienes que preocuparte por los resultados, lo tengo bajo control. — Me separé de su mano para mirarlo atentamente, notando como su pecho se alzaba antes cada respiración, como me veía… No estaba preocupado por mí, era claramente por el trabajo, por supuesto, que más podía ser.
Caminé al sofá, no sin antes tomar a mi querida compañera de trabajo, tomando otro largo sorbo como intentando probar mi punto, azotándolo contra la mesa para mirarlo con una sonrisa. —Estamos celebrando ¿no? Finalmente somos… Aliados. — ¿Esa era la palabra correcta? Supongo que si. Pero había algo que todavía me resonaba en el cerebro, que me dificultaba pasar el alcohol.
Pero, instintivamente regresé a Jin, a mirarlo desde el sofá y sus palabras volvieron a sonar… que dolor de cabeza, pero me sentía más calmado, centrado, suspiré tomando otro sorbo. Se me estaba subiendo a la cabeza… No, siempre he sido así. Que mierda. —… ¿En serio viene a decírmelo el que está fumando? Mejor siéntate conmigo, me haces extrañarte, venir a buscarte, te enojas conmigo y todavía tengo que rogar por tus caricias… El peor anfitrión que conozco. — Nunca supe pedir ayuda, ni decir que necesitaba a alguien, solo esperaba que pudiera ver más allá de mi afilada lengua.
Sentí sus dedos contra mi rostro y cerré los ojos disfrutando del tacto, dejando el alcohol en el suelo para regresar a abrir su palma y apoyar desesperadamente mi mejilla contra el encendedor, todavía se sentía caliente pero no me importaba si podía sentir aún más su tacto. Finalmente abrí los ojos y por segundos no supe que responder ¿Tanto se me notaba? Que mierda… Esto no era positivo. —Siempre tomo… ¿Me entiendes? — Le resté importancia, sin profundizar en lo mal que me hacía sentir al día siguiente, o lo ligeramente ruborizado que me sentía después de un par de sorbos. “Los hombres toman” Recordé las palabras del señor Okiomi y lo mucho que se esforzó por acostumbrar al alcohol para que pudiera estar en varios círculos sociales y sacar información importante a los borrachos, ahora solo podía fingir que tomaba. —No importa… Siempre estoy bien. Mi trabajo también es de riesgo, pero siempre me salgo con la mía. No tienes que preocuparte por los resultados, lo tengo bajo control. — Me separé de su mano para mirarlo atentamente, notando como su pecho se alzaba antes cada respiración, como me veía… No estaba preocupado por mí, era claramente por el trabajo, por supuesto, que más podía ser.
Caminé al sofá, no sin antes tomar a mi querida compañera de trabajo, tomando otro largo sorbo como intentando probar mi punto, azotándolo contra la mesa para mirarlo con una sonrisa. —Estamos celebrando ¿no? Finalmente somos… Aliados. — ¿Esa era la palabra correcta? Supongo que si. Pero había algo que todavía me resonaba en el cerebro, que me dificultaba pasar el alcohol.
Nunca sabes cuándo podrían hacerte daño… O aprovecharse de ti.
No… ¡Soy Tezca Norova! ¡Nada ni nadie puede hacerme daño! ¡Yo soy el que se aprovecha de los demás! Mi rostro se veía reflejado en la cristalina botella, el rostro de un hermoso hombre que gobernaría el mundo a base de engaños, de un hombre que lo podía y tenía todo ¡Acababa de hacer un trato que me daría mucho más dinero y conexiones! Y entonces… entonces iría por él.

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