[Pasado] La más grande apuesta, un grupo conformado por egoístas
#14
¡La victoria! ¡El tumulto! ¡El enajenado número de perdedores bajo sus pies! Los cánticos se intensifican, el sonido de los tambores, las flautas aúllan y los hombres levantan el asiento que sostiene a la impetuosa fémina de mirada caoba, estómago de gigante y temperamento de kraken. La visión da pie a un vomitado Tezca y una empática Liora, un derrotado Heras y un lamentable Ryota. ¿Qué hacer ante ello? Alzar los brazos y reír con excentricidad, obviamente.

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—¿Qué pasó, Ryota? ¿La de ganar no la sabes, cariño? FUFUFUFUFU

El regocijo mezclado con el orgullo, en ocasiones, lo único que logran es que el escupitajo lanzado al cielo, regrese por inercia al punto inicial. Es física. ¿No? La silla dio vueltas, subió y bajó de hombro en hombro hasta que, al fin, un par de aldeanos decidieron ayudarla a bajar en medio de tambaleantes pasos, producto del alcohol y del exasperante movimiento irregular. Sin darse cuenta giró por sí misma cuando un par de chicas le instaron a bailar un poco antes del siguiente concurso. Podía ver cómo las personas iban y venían terminando de afinar los últimos detalles, ella había ganado nada más y nada menos que un vale para continuar comiendo. Primera necesidad básica cubierta. Check.

¿Sus acompañantes? Desdichados abrazándose en la pérdida y el despilfarro. Runin casi podía saborear los berries obtenidos por fruto de su esfuerzo, de su estómago, de su ánimo. ¡Una campeona necesita su respectiva recompensa! Un último paso y después se despidió, lista para ir en dirección de sus compañeros.

La voz del presentador se alza de nueva cuenta y el siguiente concurso murmura placenteramente en el oído de la fémina. ¿Oh? ¿Está escuchando bien? ¡Una pasarela! ¡Para los locales! Bien, que es extranjera pero eso no quita que pueda subirse a una tarima y demostrar la razón por la que algunos la consideran una rompecorazones, no siempre de manera literal. ¿Va? La emoción se transforma en mariposas que hormiguean desde el estómago hacia la garganta, tose un poco sin darse cuenta, así que se cubre la boca. Las mariposas están siendo violentas, demasiado, hasta podría jugar que el estómago ha sonado un poco.

Detalles. ¿Está lista para zamparse una segunda victoria? ¡Más que lista!

Con desdén pasa frente a sus compañeros, sonríe de oreja a oreja, animada, estridente como solo ella puede serlo, al menos hasta escuchar al castaño. —¿Hmm? ¿Equipo Ryota? ¿De qué hablas, cariño? —Incluida y confundida, hace ademán de seguirle el juego hasta verlo alejarse.  —Hey, espera. ¿Qué acaba de decir?

Equipo para vencer a Runin

Aquellas palabras son suficientes para que la mente de la fémina se desconecte por un momento de cualquier otro pensamiento o molestia. —¡Túuuuuuuu, maldito perdedor de poca monta! —Las palabras escapan, las manos se vuelven puños, la cien parece a punto de explotar y los colores suben. Una sonrisa de medio lado, entre enervada y confiada aparece. ¿Así que quiere jugar de ese modo? ¡Se vengará! ¡Claro que lo hará! Porque Runin no perdona ni cuando la miran extraño.

Ryota llega al lugar, se quita la camisa, se empapa y el enfado disminuye deliberadamente cuando las miradas se encuentran. —Así que vas en serio, cariño... —Una sonrisa coqueta hace acto de presencia. Los brazos se cruzan bajo los pechos y guarda silencio, deleitándose con aquella actuación. Al final no le queda más que asentir, hasta decide dar un último aplauso. Ha jugado sucio pero lo ha hecho tan bien que solo puede sentir la competencia vibrando en cada aspecto de su ser. ¿Un poco exagerado? Si, pero causa la impresión suficiente como para mantener hasta a las mismas sacerdotisas gritando eufóricas.

¿Los demás también piensan unirse a la causa de destronarla?

Ridículos. Insulsos. Embusteros.

¿Quién mierda es ese tal “Ren Tsubaki”? Runin arquea una de sus cejas antes de reír ante el cambio de nombre, quién sabe si realmente se llama Tezca, Ren o Juanito Alfeizar. La risa prontamente se convierte en agradable sorpresa y aceptación. Sabe lo que hace, entiende cómo proyectar su belleza. Las mujeres se sonrojan, algunos hombres le sonríen aturdidos y otros tantos envidiosos solo pueden fruncir el entrecejo. Runin inclina su rostro devolviéndole el beso volado con total descaro.

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—¡¿Si saben que me vengaré, verdad?!

Y aunque lo dice con cierta expresión desafiante, la verdad es que lo disfruta. ¿Por qué no hacerlo? Está viendo gente atractiva a quienes les dará una patada en el trasero cuando bajen de esa tarima, eso y que no piensa rendirse. ¿Realmente ese par de orangutanes creen que pueden vencerla? ¿A ella? La sonrisa se expande. —Imbéciles.

La siguiente en hacer acto de presencia es Liora. La presentación es pulcra, elegante y delicada, como ella misma. Los gráciles pasos acarician la pasarela y por un instante el lugar parece enmudecer, embelesado ante ella, un momento después los aplausos se notan y los vitoreos ruegan unos minutos más de su caminar. Runin aplaude asintiendo mientras se acerca hacia el juez.


¡A continuación la exótica amazona perdida en los confines del mar! Ama el vino añejo, la buena compañía, y… ¡Las serpientes! ¡Tan hermosa como letal, les recomiendo cuidado cuando traten con

RUNIN KITAY!

La pasarela se enciende cuando los tacones golpean con presencia y animosidad la madera de la pasarela, las caderas se contornean, el mentón se alza y la sonrisa se torna personal, afilada, seductora. Los orbes brillan antes de pretender apagarse cuando la mirada se entrecierra por momentos. Las largas hebras dibujan ondas cuando mueve el cuello mostrando la larga extensión de este. La morena piel brilla sin aparente imperfección, delicada pero estable.

Un par de pasos antes de decidirse a mover las manos, estas no van hacia su cabello o hacia cadera como le gustaría, no, las mariposas repentinamente han empezado a tornarse más molestas en su estómago y ahora lo sostiene como si su vida dependiera de ello. No, está bien, puede continuar y… joder, joder, joder, joder, joder.

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Maldito Ryota, maldito Tezca, maldita Liora. ¡Vayanse todos al carajo!

Y al carajo ganar la segunda competencia porque repentinamente da la vuelta, corre hacia el principio en pasos apresurados y casi mareados, empuja a un hombre, le dice al juez que “¡Ahora no” y como las necesidades básicas solo entienden de localizar, localizar, localizar; corre al baño más cercano. ¡SE VENGARÁ! ¡Por los malditos dumplings y las sacerdotisas de ese festival, se vengará! Por la pasarela perdida, se vengará y… Si, al final no eran mariposas lo que sentía en el estómago.

Quizá pasan cinco minutos, quizá diez, pero al salir se siente liberada. Suspira con cierta sonrisa de satisfacción antes de recordar que debe ir a romperle la cara a alguien por hacer un equipo conformado por malos perdedores. ¿El resultado? Pérdida inminente. ¡EN LO ÚNICO QUE NO PODÍA PERDER! Se le ocurre hacerlo. Al menos no ha ganado Ryota, eso sería el colmo de males. Relame sus labios al llegar al nuevo grupo de conocidos.

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—¡¿Así que un equipo contra mi, cabrones?! ¡Veremos quien gana al final de la última competencia! ¡Subo la apuesta a 50000 berries! ¿O están demasiado asustados para eso? —Oh si, si creen que son competitivos, es porque no han conocido a una muy molesta y soberbia Runin Kitay.
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RE: [Pasado] La más grande apuesta, un grupo conformado por egoístas - por Runin D. Kitay - 10-12-2025, 02:53 AM

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