[Aventura T1][Presente absoluto] Caña dulce, caña amarga
#5
En ocasiones, el mundo se toma un suspiro, y es ahí dónde surgen los héroes. Bien sea con pequeñas acciones, o bien enfrentando la injusticia, cada gesto puede decantar la balanza hacia un lado u otro. Trixxie comenzó por tomar cartas en el asunto haciendo gala de su amabilidad, la cuál mostró con el anciano al ayudarle a recoger sus mercancías. También, hizo uso de una sutil ironía, que fue bien percibida por alguno de los presentes que comenzaron a cuchichear y darse golpecitos con los codos. No fue así con el recluta Raposo, el cual parecía estar aún más pendiente de la figura de la revolucionaria que de el significado oculto bajo sus palabras.

Trixxie continuó vertiendo su veneno sobre el marine. Sus comentarios sobre temer a quién se supone que debe cuidar del pueblo aumentaron el ritmo de los susurros entre los aldeanos, incluso aquellos que bailaban parecían haber cambiado el ritmo, de un sueva son a una alegre y enérgica samba, somo si pretendieran que sus pies formaran un redoble, listos para acompañar el gran número final de aquella escena. En el escenario principal, Trixxie continuaba ayudando al anciano a recoger sus cosas: unas figuritas de madera tallada, algo magulladas; una flauta artesanal, que quedó embotada con el barro del cañaveral; las borlas de un par de pulseras que salieron rodando al romperse el hilo que las unía. El viento volvió a azotar, pues no había nadie que se quisiera perder la función. Las cañas golpearon entre sí una vez más. Todo parecía entender que la tensión subía a cada segundo que pasaba.

Raposo extendió sus manos hacia Trixxie, buscando que la revolucionaria la tomase, pasase por alto aquella escena y fuese con él al cuartel de la marina. Sin embargo, Trixxie no podía hacer la vista gorda ante aquello, y mucho menos ate las garras del marine. Pronto, ella hizo un par de comentarios: primero, pidiendo al marine que se alejase de ella, en un acto reflejo ante el asco que a ella le daban las garras; después, lo verbalizó, su asco, a la vez que desenfundaba el látigo y lo hacía restallar casi por reflejo. Raposo, que hasta ese momento pensaba estar encandilando a la revolucionaria, comenzó a cambiar su gesto. Aquella cara angelical no podía confundirle más. Esa chica estaba riéndose de él, de sus garras. Estaba dándole una reprimenda por cómo se había comportado con el viejo. En un acto ensayado, llevó de nuevo su mano a la cartuchera, tomó la pistola por la empuñadura y apuntó a Trixxie, mientras esta se apartaba un par de pasos y continuaba desprestigiando sus amadas garras.

—Tú eres la sucia, escoria —dijo el marine claramente herido a juzgar por su gesto—. Ya veo que no eres más que otra desagradecida, como todos estos pordioseros.

Entonces, accionó el gatillo de su pistola, disparando hacia el pecho de la revolucionaria. Un estallido que volvió a cortar el aire, que hizo exclamar a los presentes. Todos los allí presentes miraban, pero nadie se atrevía a actuar. No desde aquel día en que todo había cambiado. ¿Sería hoy un día en el que, al igual que aquella vez, u nuevo héroe nacía y moría a la vez?



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RE: [Aventura T1][Presente absoluto] Caña dulce, caña amarga - por Varoganchin - 10-12-2025, 06:53 PM

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