El dúo pelirrojo ataca, ¿Otra vez? [Pasado - Social - Elara]
#3
Era impresionante lo tímida que ella podía ser, además de buena. Sí, Owen no era una buena junta, sin embargo, ambos estaban en búsqueda de lo mismo: Su propia supervivencia. El pelirrojo, desgraciadamente, había estado la mayoría de su vida realizando "lo que fuese necesario" con tal de llevarse el pan a la mesa, ¿Pero con Elara de su lado? Todo resultaba ser tan sencillo como efectivo. Su absurda puntería ayudaba a distraer, a llamar la atención y, hasta predecir, mientras que el muchacho más ratero, simplemente, actuaba en consecuencia a sus gigantescos dotes.

Aunque ella se mostraba tan tímida, reacia y asustadiza a la bravuconería y malicia que Owen sí tenía. Dos pelirrojos, uno maldito, y otro benevolente.

-¿T-Tanta puntería? No es para tant… yo solo… solo vi dónde iba a caer… nee~-

[Imagen: e02fc8807f779a3436d8e7b4a756c317.jpg]
-Ela, jamás vi a nadie tan hábil como tú en el arco. No seas humilde que yo no te voy a dejar que lo seas.-

Era excesivamente genuino con ella, pese a que, realmente, él fuese un mentiroso en toda regla; Elara era una joya absoluta y, con la habilidad de ambos, iban a poder salir adelante y que mientras ella decide navegar por todo el mundo, él, cumplir la venganza que viene amasando ya hace meses. El chico le sonreía, aproximándose en esa pequeña diferencia de altura que tenían y, mientras se mostraba tan tímida como enternecedora, comenzó a sacudirle los cabellos mientras esas dos pequeñas alitas que tenía se agitaban ligeramente. La chica siempre iba tan adornada, peinada y cuidada que parecía una ninfa del bosque más que una humana, ¿Humana? Hasta ahora jamás le había preguntado su especie o raza, aunque siempre le había dado una curiosidad gigantesca con esos cuernitos enroscados y pequeñas y blanquecinas alas.

Pese a que Elara siempre resultaba ser tan tímida, la antítesis de lo que era Owen, le seguía a diestra y siniestra a sus desventuras. Él también la seguiría, porque sus sueños, esperanzas y deseos de lograr cambiar el destino que les fue impuesto desde pequeños, ciertamente, resultaba ser algo, incluso, más fuerte.

-…pero… si tú dices que… que podemos hacerlo… entonces voy contigo.-

[Imagen: 8228f0fb756ae4823a0a0b01c9c0854a.jpg]
-Nos haremos de oro Ela, ¡DE-ORO! ¡Necesitamos mucho dinero si queremos cambiar el mundo!-

Y, mientras pronunciaba aquellas palabras, le sonreía con ese entusiasmo que tanto le calificaba, y ella, con ese brillo en los ojos que representaba en un iris tan distinguido como único. Evidentemente Owen sospechaba que ella no era humana en lo absoluto, pero su nobleza era algo que despertaba un instinto enormemente protector en una persona tan tierna y timidona. Llevó su mano libre, aquella que no traía la flecha con la bolsa de berries tintineante, y comenzó a sacudirle ligeramente los cabellos mientras rozaba sin querer esos cuernos sólidos y firmes que traía, como si se tratasen de un alce o reno -¿Estás lista para disfrazarte?- y ahora...la expresión del chico se llenó de una malicia absoluta, teniéndola un metro de distancia. Sus ojos entre-cerrados, cejas levantadas, sonrisa gigante y ladina, porque estaba preparándola física y psicológicamente para la pequeña gran locura que estaba a punto de ocurrir.

-Tú tan solo sígueme el juego.-

15:30
Isla del Karate
Mansión de la dinastía Titlán
[Imagen: QYH2hCO.png]

-¿Cómo que ustedes dos son las nuevas chicas de la limpieza? Tú no te ves muy chica que digamos, ¿Eres un Okama?-

[Imagen: 7yCxBgJ.png]
-¡Para nada, mi señor! ¡Solamente tengo rasgos más masculinos porque me hicieron con mucho cariño! Mire a mi compañera, ella es tan bonita como majestuosa.-

La trampa estaba preparada. Owen, gracias a los excelentes dotes de maquillaje de Elara (Ella que siempre iba tan decorada, ornamentada y levemente pintada) ayudó a tratar de quitar todas las facciones masculinas de un Owen que, con su faldita corta de sirvienta, podían notarse sus musculados gemelos que, por mucha femenidad que pudiese representar su rostro, ciertamente, daba bastante el cante de que no era muy femenino con el concepto más básico de la palabra -Bueno, de todas maneras, al señor Titlán podría agradarle.- la sonrisa de "La Owena" se marcaba, junto con ese labial que resaltaba unos labios mucho más carnosos, sin abandonar esos largos colmillos que tenía de pura naturaleza.

Ambas puertas se abrieron, dando paso a una luz y un lujo tan absorto como impresionante, uno que Owen no había visto en muchísimo tiempo -Se ve que el señor Titlán tiene buen gusto.- mientras que los ojos celeste brillante del chico volaban en direcciones aleatorias, ubicando una atrás de otra reliquias que, esa misma tarde, vaciarían de todos y cada uno de los pisos de esa inconmensurable mansión; Las mesas gozaban de enormes detalles en dorado, con aquel aspecto asiático. Cuadros, pinturas, estatuas, todas que daban una apariencia de puro lujo provocaba, de vez en cuando, entre-cerrar los ojos solo por los destellos que se combinaban de los gigantescos ventanales y el resplandor del reflejo dorado. Una gigantesca y central escalera dividía la planta baja con el primer piso, las tonalidades oscilaban entre el rojo chillón (Igual que el de la cabellera del muchacho "no-muchacho") -Nuestro señor no permite que ingresen trabajadores masculinos a sus aposentos, solo femeninos.- y, mirándolo con el rabillo del ojo, volvió a sospechar de la muchachita pelirrojita, aunque para nada lo hacía de una Elara que calzaba perfecta con su apariencia timidona, tierna y amable con su conjuntito negro y blanco -¿Qué?- el tono de voz del muchacho que buscaba ser ligeramente más agudo de los normal, observó de manera acusadora, como si no fuese evidente la mentira -Sigh,- el amo de llaves, que parecía ser el sirviente a cargo (El único hombre, porque parecía que los hombres iban a ser los únicos "dueños de las cosas"), suspiró con mucha profundidad, inflando y desinflando su pecho -su excelencia no suele tener tapujos ni límites con sus gustos sobre las mujeres. Supongo que valdrán para ello.- porque claro, ellas vendrían a limpiar la casa y nada más, ¿No?.

¿No?

El codo de la pelirroja voló hacia la compañerita a su lado, la cual caminaba a su lado, buscando llamar su atención. Elevó las cejas mientras le guiñaba el ojo, diciéndole, sin siquiera emitir una palabra: "Tu maquillaje funcionó de locos", aunque bueno, eso era lo que estaba en la cabeza de alguien tan retorcido como Owen Yang.

Demoraron muy pocos minutos para ser dirigidas hacia lo que, en cuanto las puertas se abrieron de par en par, era un "salón común para sirvientes". Allí podían divisarse muchísimos objetos: Artefactos de limpieza, ropas, elementos varios y que se mostraban ligeramente más precarios y maltrechos a diferencia de la exuberancia y maravilla de lo que resultaba ser la mansión Titlán -Prepárense. Tomen todo lo que necesiten, su excelencia vendrá en breves para verlas, y aprobarlas.- y, luego de aquel comentario, ¡PLAF!, las puertas se cerraron justo a espaldas de ambos. Un silencio atroz invadió el lugar, uno en donde, ambas, estaban metiéndose en un problema que podría escalar hasta límites insospechados -¡Lo lograste, tía!- emocionado, sonrió, marcándose el carmesí de su labial y sentía el peso y molestia del rímel en sus pestañas al cerrar los ojos -¿Has visto que eres lo más? Tienes que confiar un poco más en ti misma, joder.- hablaba un poco bajito, porque se temía que estuviesen escuchando del otro lado, mientras atrapó una de las manos de la chica y la envolvía con ambas de él -Completamos la parte B. Ahora, queda la parte C:- otra vez, la sonrisa, REPLETA de malicia del pelirrojo, apareció -debemos distraer al Titlán ese y robarle todo.- próximos, uno delante del otro, sus orbes celeste brillante se clavaban en esos iris tan extraños y llamativos que Elara tenía -Dudo que yo le vaya a gustar, ese viejo puto y degenerado es muy baboso, ¿Le gustarán más masculinas?- como siempre, con un léxico propio de las más altas esferas del lenguaje, el chico analizaba la situación mientras llevaba la mano al mentón, reflexivo -No acepta nunca trabajadores hombres, porque necesita babosear y manosear a sus empleadas. Hoy, se le termina la fiesta, ¿Estás lista, Ela?- esa complicidad que ellos dos tenían, explosiva, les traería muchos problemas.

¿De algo había que morir, no?
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
  Responder


Mensajes en este tema
RE: El dúo pelirrojo ataca, ¿Otra vez? [Pasado - Social - Elara] - por Owen Yang - 10-12-2025, 07:34 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)