11-12-2025, 12:59 AM
Tras notificar a mis compañeros a través de mi den den mushi y, dirigiéndome hacia las playas del sur, Fuguwu contestó mi llamada alertándonos de que él también había recibido un ataque. Por lo visto algún grupo trataba de invadir nuestro hogar, algo que les saldría bastante caro, puesto que teníamos el control absoluto tanto en tierra, mar y aire. Los metros hacia mi destino iban disminuyendo y, pese a ser una masa de arena flotante, otra andanada de cañonazos se oyó en la lejanía. Por suerte la puntería no era lo suyo, ya que una pasó de largo y otras dos se quedaron muy cortas.
La voz de Karl empezó a sonar en nuestros aparatos. Sumándose a las notificaciones, me alertó de que ella también había visto un barco invasor y que Fuguwu ya estaba peleando. Me informó de que a pesar de haber mucha morralla entre los navíos, se encontraba gente que destacaba sobre todo. Mi haki me había informado de ello, detectando sólo una presencia destacable — ... ¿Que use qué? — dije en referencia a su sugerencia por usar un den den mushi blanco — no lo llevo encima, pero no pasa nada. Estoy llegando a la playa, habrá que ver qué hacen y darles la bienvenida. No creo que quieran quedarse sobre el mar, ¿me sigues? — Los invasores tenían pocas opciones ya que Fuguwu podía hundir barcos buceando bajo ellos y yo podía convertir la madera en polvo — Y si no siempre podemos sacar a bailar O Redentor ¡kakahaha! — estaba orgulloso de nuestro navío, el imponente y colorido galeón que habíamos comprado podía hundir cualquier cosa que se le pusiese por delante sin preocupaciones.
Comencé a descender a toda velocidad al acabar mi mensaje, puesto que ya me encontraba cerca de la línea de mar. Acostumbrado a aterrizar de una forma salvaje ya que gracias a mis propiedades logia nunca me hacía daño, la masa de arena en la que me desintegré en un inicio, se estrelló contra la playa del sur a quince metros del mar, levantando polvareda por el impacto. Una vez ésta se disipó, la masa de arena que volaba desapareció de la línea de vista.
La voz de Karl empezó a sonar en nuestros aparatos. Sumándose a las notificaciones, me alertó de que ella también había visto un barco invasor y que Fuguwu ya estaba peleando. Me informó de que a pesar de haber mucha morralla entre los navíos, se encontraba gente que destacaba sobre todo. Mi haki me había informado de ello, detectando sólo una presencia destacable — ... ¿Que use qué? — dije en referencia a su sugerencia por usar un den den mushi blanco — no lo llevo encima, pero no pasa nada. Estoy llegando a la playa, habrá que ver qué hacen y darles la bienvenida. No creo que quieran quedarse sobre el mar, ¿me sigues? — Los invasores tenían pocas opciones ya que Fuguwu podía hundir barcos buceando bajo ellos y yo podía convertir la madera en polvo — Y si no siempre podemos sacar a bailar O Redentor ¡kakahaha! — estaba orgulloso de nuestro navío, el imponente y colorido galeón que habíamos comprado podía hundir cualquier cosa que se le pusiese por delante sin preocupaciones.
Comencé a descender a toda velocidad al acabar mi mensaje, puesto que ya me encontraba cerca de la línea de mar. Acostumbrado a aterrizar de una forma salvaje ya que gracias a mis propiedades logia nunca me hacía daño, la masa de arena en la que me desintegré en un inicio, se estrelló contra la playa del sur a quince metros del mar, levantando polvareda por el impacto. Una vez ésta se disipó, la masa de arena que volaba desapareció de la línea de vista.
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