11-12-2025, 04:50 PM
El cigarro entre mis labios apenas se mueve, intento que se mantenga en su sitio mientras termino de revisar mi pequeña libreta negra. Vale, creo que he conseguido separar las categorías importantes y saber de qué conozco a quien y la razón de hacerlo.
Estoy dando uno de esos paseos para fumar que siempre digo que un día van a llevarme a la otra punta del mundo, tranquilo, relajado.
Expulso finalmente el humo, y el cigarro se va entre mis dedos, mientras escucho algo de revuelo por la zona en la que ando pasando. Alzo ambas cejas al reconocer al hombre, Alana me ha hablado de él e hice un dibujo según ella me contó y pude ver y recordar…Ahora, una cosa es lo que me cuentan, y otra la que veo, pero entiendo quizás la preocupación de la pequeña sobre el hombre.
-Mierda.-Es todo lo que digo, viendo la escena, antes de que un silbido de mi parte haga que aquel par de hombres mire en mi dirección, apartándose de él. Tiré el cigarro tras apagarlo a un lado, lo pise y me acerqué más hasta donde estaban ellos.
-Te prometo que cuando Alana me dijo que estaba preocupada por cómo le iría a un tal Eros, esto de aquí.-Señale el marco del asunto, los tipos abusando de él, mientras él intenta ser buena persona, ofreciendo su ropa.-Fue lo último que se me ocurrió.-Le dije al hombre de ojos claros con algo de queja, refunfuñando de forma suave, claramente esperaba muchas cosas.
Lo que acababa de ver, no era una de ellas.
-Y vosotros…¿No os da pena abusar de la amabilidad de alguien? Joder, que seguramente puede abriros la cabeza con ambas manos y no lo hace por ser buena persona.-Me interpuse entre ellos y él, con un paso en diagonal, mientras mis ojos claros se posan en ellos, fríos, impasibles.- Cosa que yo seguramente no soy.- Intento mediar, más o menos, que si el hombre no está siendo agresivo es por algo y tampoco voy a llegar yo a darme de hostias así como así.
-¿Nunca te han dicho que te ves más guapa callada? -Giré el rostro hacia el hombre, no es que sus palabras me afecten demasiado, pero suspiro con algo de queja. Me sobé el puente de la nariz, alzando un momento la mirada al cielo.- Te prometo que lo que voy a hacer, me duele más a mi, que a ti.- No, la verdad es que no. Mi mano abierta se estampa en la cara del hombre, como una madre reprimiendo a su hijo, una buena y sonora bofetada.
Solo que tal vez una madre no levante tanto peso como yo, ni tenga las manos tan frías como las mías, pero se entiende el mensaje cuando el hombre se queda medio mareado, con una forma entre morada y azulada en la cara. Casi le cuesta respirar, pero entendible, tocar mi hielo no es nada saludable.
-Al suelo, de rodillas, vamos, que no tengo toda la tarde.- Señale a los ladrones, que obedientemente hicieron caso tras ver la expresión de su compañero herido, antes de girarme a mirar a Eros.- A ti no te pongo de rodillas porque no has hecho nada malo, pero joder Eros de mi vida, no puedes dejar que abusen de ti de esa manera.-Y eso que lo conozco de hace cinco minutos, pero que el hombre casi se desnuda en medio de la calle por unos extraños.
-No puedes desnudarte en medio de la calle por unos extraños cariño, que tú también sientes frío, se un poco más egoísta.-Dice la señora que no puede sentir frío en absoluto, lo se, bastante irónico lo sé- Y vosotros.- Me gire a los ladrones, cruzándome de brazos con algo de queja.- Cabrones, sed menos egoístas o a la próxima no seré tan amable.- El hielo sigue extendiéndose en el rostro del hombre al que golpee, le quema, puedo notarlo, el resto de ladrones también.
-...Anda, largaos.-Y no tardan en hacerlo, mientras me giro a mirar a Eros con una ceja levantada, esperando su parte de la historia.
Estoy dando uno de esos paseos para fumar que siempre digo que un día van a llevarme a la otra punta del mundo, tranquilo, relajado.
Expulso finalmente el humo, y el cigarro se va entre mis dedos, mientras escucho algo de revuelo por la zona en la que ando pasando. Alzo ambas cejas al reconocer al hombre, Alana me ha hablado de él e hice un dibujo según ella me contó y pude ver y recordar…Ahora, una cosa es lo que me cuentan, y otra la que veo, pero entiendo quizás la preocupación de la pequeña sobre el hombre.
-Mierda.-Es todo lo que digo, viendo la escena, antes de que un silbido de mi parte haga que aquel par de hombres mire en mi dirección, apartándose de él. Tiré el cigarro tras apagarlo a un lado, lo pise y me acerqué más hasta donde estaban ellos.
-Te prometo que cuando Alana me dijo que estaba preocupada por cómo le iría a un tal Eros, esto de aquí.-Señale el marco del asunto, los tipos abusando de él, mientras él intenta ser buena persona, ofreciendo su ropa.-Fue lo último que se me ocurrió.-Le dije al hombre de ojos claros con algo de queja, refunfuñando de forma suave, claramente esperaba muchas cosas.
Lo que acababa de ver, no era una de ellas.
-Y vosotros…¿No os da pena abusar de la amabilidad de alguien? Joder, que seguramente puede abriros la cabeza con ambas manos y no lo hace por ser buena persona.-Me interpuse entre ellos y él, con un paso en diagonal, mientras mis ojos claros se posan en ellos, fríos, impasibles.- Cosa que yo seguramente no soy.- Intento mediar, más o menos, que si el hombre no está siendo agresivo es por algo y tampoco voy a llegar yo a darme de hostias así como así.
-¿Nunca te han dicho que te ves más guapa callada? -Giré el rostro hacia el hombre, no es que sus palabras me afecten demasiado, pero suspiro con algo de queja. Me sobé el puente de la nariz, alzando un momento la mirada al cielo.- Te prometo que lo que voy a hacer, me duele más a mi, que a ti.- No, la verdad es que no. Mi mano abierta se estampa en la cara del hombre, como una madre reprimiendo a su hijo, una buena y sonora bofetada.
Solo que tal vez una madre no levante tanto peso como yo, ni tenga las manos tan frías como las mías, pero se entiende el mensaje cuando el hombre se queda medio mareado, con una forma entre morada y azulada en la cara. Casi le cuesta respirar, pero entendible, tocar mi hielo no es nada saludable.
-Al suelo, de rodillas, vamos, que no tengo toda la tarde.- Señale a los ladrones, que obedientemente hicieron caso tras ver la expresión de su compañero herido, antes de girarme a mirar a Eros.- A ti no te pongo de rodillas porque no has hecho nada malo, pero joder Eros de mi vida, no puedes dejar que abusen de ti de esa manera.-Y eso que lo conozco de hace cinco minutos, pero que el hombre casi se desnuda en medio de la calle por unos extraños.
-No puedes desnudarte en medio de la calle por unos extraños cariño, que tú también sientes frío, se un poco más egoísta.-Dice la señora que no puede sentir frío en absoluto, lo se, bastante irónico lo sé- Y vosotros.- Me gire a los ladrones, cruzándome de brazos con algo de queja.- Cabrones, sed menos egoístas o a la próxima no seré tan amable.- El hielo sigue extendiéndose en el rostro del hombre al que golpee, le quema, puedo notarlo, el resto de ladrones también.
-...Anda, largaos.-Y no tardan en hacerlo, mientras me giro a mirar a Eros con una ceja levantada, esperando su parte de la historia.
