12-12-2025, 09:01 AM
Ukiki es de esos pasajeros que les encanta moverse en el asiento sin medir que tanto pueden afectar a los que van delante. Que suerte que ya aterrizamos. Su entusiasmo, contagioso. Se hizo con todos los malabares que podía aun sobre sus hombros bien emocionada y llamando la atención de todos los observadores. Yo tenía demasiados años sin hacer ninguna actividad de esta naturaleza, pues ya había sido muy chico cuando estuve en un circo y ciertamente siempre fui más una atracción que un espectáculo.
Extendí mi alas para llamar más la atención y que las personas nos vieran más a nosotros que a los demás. No dudé mucho en meterme en el papel que se estaba presentando y explotarlo en toda medida. —Señoras y señores, peces, gatos, lagartos y maricas, prepárense para el espectáculo de la Ukiki y el alado. Acérquense, con gusto vengan Vean y disfruten. — Cómo soy un tipo alto y con cierta agilidad puedo caminar sin estorbarse en tus malabares.
Igual me percato como vamos llamando la atención y que me agacho y voy desfilando entre las personas que con vernos pasar en mi danza y mi compás las monedas pasan de sus manos a la mías. No como un danza, pero sí como una coreografía marcial donde tus malabares incesantes y cada vez más rápidos contrastan con mi manera de desplazarme al agacharme casi al nivel del suelo y levantarme más o menos rápido.
No pierdo el enfoque en lo que estamos haciendo y en cuestión de unas pasarelas ya me llené los bolsillos de monedas. No tenemos que aplacar a los demás pero la competencia no les gustó demasiado. No intentaron arrojar platos que mis reflejos me permitiera verlos venir y atraparlos y lanzarlos a tus malabares con cualquiera de las dos manos. Mostrando destreza con ambos brazos y enseñando como se debe llevar un espectáculo correctamente.
—Espera nos están robando los clientes.— Gritaron con molestia antes de agarrar su parafernalia del espectáculo y querer atacarnos con ella como si fueran armas de asta o de corte. Que mala es la camaradería por parte de los artistas callejeros. Pésimo servicio.
—Creo que se acabó el show.— Le aclaré a la mona. Las personas se abrieron rodeandonos pensando que todo va de la mano con un solo espectáculo sin darse cuenta que nos tocaba darnos de golpes reales con artistas que si estaban molestos con nosotros. Detuve mis malabares y por mi parte fui arrojando los platos de vuelta como si fueran frisbees para distraerlos al momento que cargan hacia nosotros.
Extendí mi alas para llamar más la atención y que las personas nos vieran más a nosotros que a los demás. No dudé mucho en meterme en el papel que se estaba presentando y explotarlo en toda medida. —Señoras y señores, peces, gatos, lagartos y maricas, prepárense para el espectáculo de la Ukiki y el alado. Acérquense, con gusto vengan Vean y disfruten. — Cómo soy un tipo alto y con cierta agilidad puedo caminar sin estorbarse en tus malabares.
Igual me percato como vamos llamando la atención y que me agacho y voy desfilando entre las personas que con vernos pasar en mi danza y mi compás las monedas pasan de sus manos a la mías. No como un danza, pero sí como una coreografía marcial donde tus malabares incesantes y cada vez más rápidos contrastan con mi manera de desplazarme al agacharme casi al nivel del suelo y levantarme más o menos rápido.
No pierdo el enfoque en lo que estamos haciendo y en cuestión de unas pasarelas ya me llené los bolsillos de monedas. No tenemos que aplacar a los demás pero la competencia no les gustó demasiado. No intentaron arrojar platos que mis reflejos me permitiera verlos venir y atraparlos y lanzarlos a tus malabares con cualquiera de las dos manos. Mostrando destreza con ambos brazos y enseñando como se debe llevar un espectáculo correctamente.
—Espera nos están robando los clientes.— Gritaron con molestia antes de agarrar su parafernalia del espectáculo y querer atacarnos con ella como si fueran armas de asta o de corte. Que mala es la camaradería por parte de los artistas callejeros. Pésimo servicio.
—Creo que se acabó el show.— Le aclaré a la mona. Las personas se abrieron rodeandonos pensando que todo va de la mano con un solo espectáculo sin darse cuenta que nos tocaba darnos de golpes reales con artistas que si estaban molestos con nosotros. Detuve mis malabares y por mi parte fui arrojando los platos de vuelta como si fueran frisbees para distraerlos al momento que cargan hacia nosotros.
