12-12-2025, 02:27 PM
Una vez habiendo descendido de regreso a mí ser, busque refugio del malestar, implorando silencio, inhalando con calma y preservando mi propia quietud sobre la cama mientras que ahora capaz de entender a mi entorno, inevitablemente fruncia con agrado de mi entrecejo hacia su caricia dispuesta con la prenda húmeda encima de mi rostro que de haber tenido mayor nitidez habría apreciado mejor en una sonrisa o algún comentario jocoso, pero seguía despertándome, invadido por un dolor posoperatorio y por tanto habría sido imposible ser risueño como siempre mientras cuanto mucho volvía a intentar abrir uno de mis ojos para al fin poder ver a mi mujer.
Era imposible confundir las caricias de Bai. Pero, debo admitir que luego de haber follado nos habíamos alejado suficiente como para que incluso ahora hubiera entendido un mensaje completamente distinto de sus cuidados, ¿realmente le importaba eh? tal vez todavia era capaz de burlarme con una sonrisa a medias, pero incluso aún de intentarlo estaba demasiado conmovido y literalmente mareado, por lo cual solo aprecie su figura con silencio, entonces note que en algún momento había terminado de limpiar mi rostro con aquella toalla de color blanco y poco después sujetaba mi debilitada mano, cosa extraña porque a ella no le gustaba mucho el contacto con otros.
Lo había aprendido de todos sus regaños sí. Lo admito, me hubiera gustado fingir seguir inconsciente más quise todavia más apretar los dedos de mi mano sobre la suya mientras me sujetaba indicándole que estaba presente, aunque realmente no estuviera bien, estaba ahí con ella en ese momento, entonces una punzada de dolor también presente me hizo temblar con frio desde los huesos y mi mirada apenas sobre un ojo abierto empezó a nublarse, entonces regrese a cerrar por completo mi mirada mientras me veía obligado a fruncir el ceño con disgusto más no por el dolor en sí sino porque en aquel momento hubiera querido hacer más, no preocupar a mi querida Bai.
Entonces, de pronto sentí la mezcla homogénea, pues mis nociones del tiempo seguían tan difusas como el dolor invadiendo a mi cuerpo así que ni siquiera me percataba del todo cuando había soltado la mano de aquella mujer, pero me lamentaba de no haberla podido sujetar por un poco más de tiempo, rindiéndome un poco ante su nueva caricia sobre mi abdomen pero no con gusto sino por el contrario debiendo extender de mis colmillos inferiores, aguantando el ardor entremezclando con el gusto de su atención mientras no podía sino seguir frunciendo de mi entrecejo y aguantar la respiración por un momento que, sin percibir el tiempo del todo, parecía un poco eterno.
Era imposible confundir las caricias de Bai. Pero, debo admitir que luego de haber follado nos habíamos alejado suficiente como para que incluso ahora hubiera entendido un mensaje completamente distinto de sus cuidados, ¿realmente le importaba eh? tal vez todavia era capaz de burlarme con una sonrisa a medias, pero incluso aún de intentarlo estaba demasiado conmovido y literalmente mareado, por lo cual solo aprecie su figura con silencio, entonces note que en algún momento había terminado de limpiar mi rostro con aquella toalla de color blanco y poco después sujetaba mi debilitada mano, cosa extraña porque a ella no le gustaba mucho el contacto con otros.
Lo había aprendido de todos sus regaños sí. Lo admito, me hubiera gustado fingir seguir inconsciente más quise todavia más apretar los dedos de mi mano sobre la suya mientras me sujetaba indicándole que estaba presente, aunque realmente no estuviera bien, estaba ahí con ella en ese momento, entonces una punzada de dolor también presente me hizo temblar con frio desde los huesos y mi mirada apenas sobre un ojo abierto empezó a nublarse, entonces regrese a cerrar por completo mi mirada mientras me veía obligado a fruncir el ceño con disgusto más no por el dolor en sí sino porque en aquel momento hubiera querido hacer más, no preocupar a mi querida Bai.
Entonces, de pronto sentí la mezcla homogénea, pues mis nociones del tiempo seguían tan difusas como el dolor invadiendo a mi cuerpo así que ni siquiera me percataba del todo cuando había soltado la mano de aquella mujer, pero me lamentaba de no haberla podido sujetar por un poco más de tiempo, rindiéndome un poco ante su nueva caricia sobre mi abdomen pero no con gusto sino por el contrario debiendo extender de mis colmillos inferiores, aguantando el ardor entremezclando con el gusto de su atención mientras no podía sino seguir frunciendo de mi entrecejo y aguantar la respiración por un momento que, sin percibir el tiempo del todo, parecía un poco eterno.
