Un viaje movido // Llegada a Little Garden // Presente absoluto
#27
Sí, es cierto, él mismo lo sabía también y lo seguía admitiendo; había mencionado que le daba igual lo que ocurriera con el Capitán de ese barco… Pero la situación había cambiado, ahora sabía que si se introducía en algo así, solo podría no solo salir mal para él, sino también para la Oni que pertenecía a su propia tripulación. ¿Quién iba a decir que aquel viaje que era como un “pequeño favor” gracias a la pequeña alianza entre las dos tripulaciones iba a degenerar hasta semejante escala? Nadie se espera eso. La mente todavía le funcionaba, tratando de buscar posibles culpables. No era posible que hubieran venido tan preparados unos Marines solo para capturarlos. ¿Quién podría ser el traidor? ¿Alguien de su propia tripulación? Se llegó incluso a plantear que hubiera sido el propio Owen para limpiarse de los problemas que el propio yakuza le podía estar ocasionando por los asuntos que los llevó a juntarse. Ahora las cosas eran diferentes. Y lo peor llegó.

- Jin, encárgate de que ninguna de las dos salga del barco, y tú tampoco -

Elevó su mano, tratando de atrapar el brazo del capitán cuando le dio una orden, una que no planeaba en un inicio acatar. No le gustaban las órdenes, suficiente con tener que cumplirlas a bordo de ese condenado barco… Su rostro se volvió más serio, fijo en el hombre que ahora sostenía por la zona superior del codo.

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—No seas estúpido, dudo que esos estén solos, y con Sohem…

Pero no escuchaba, ni siquiera parecía estar pensando con claridad. Solo sintió la sacudida, brusca, sin ningún cuidado, del propio Uker apartándolo de la sujeción firme que había intentado mantener. No sabía qué odiaba más, si la estupidez que estaba cometiendo, o que lo hubiera interrumpido, pero ya era tarde. Chasqueó la lengua, claramente molesto. Ahora no quería deber dos favores… maldita sea… Su primer impulso, incluso bajo el sigilo, fue ir a toda prisa tras de Maki. Conocía su impulsividad. Cierto, apenas se habían visto, no se conocían suficiente, pero no hacía falta más para conocer qué tipo de locuras iba a hacer. La Oni en cambio estaba claramente asustada. Se acercó hasta Maki, agarrándola por la cintura, manteniéndola como buenamente pudo en ese puesto. Dios, maldita sea, qué poco cariño le tenía a esa mujer que deseaba soltarla y que solo se lanzara al mar o que los Marines se encargaran de ella, pero tenía que mantenerla en el lugar. —No te muevas de aquí. — su mirada era seria, cargada de amenaza. Su rostro estaba frente al suyo, sus manos ahora elevándose hasta sus hombros para empujarla en caso de ser necesario. —Solo sé buena por una condenada vez y no saltes a lo loco. Hay que ayudarlo, pero no saltando a lo loco, ¿me entiendes? Si te lanzas sin un plan solo harás que muera inevitablemente. — Si se repitió fue por tener en cuenta el estado de las drogas que tenía la chica. ¿Siquiera lo reconocía a él? Si lo golpeaba no le importaba, ahora tenía algo que cumplir, y no estaba dispuesto a deberle nada más al dichoso capitán.

Un pequeño detalle, en todo momento procuraba mantener su voz bajo nivel, sin elevarla, sin gritar, siempre tratando de evitar que su propia voz se escuchara por fuera del propio barco, y más ahora que se encontraban tan cerca del peligro. —Odeth, ve y escón-…

Hasta entonces lo había ignorado por estar más atento a lo que ocurría en el interior del barco que en el exterior, desde las palabras que se decían entre sí hasta los movimientos de todo lo transcurrido fuera del mismo. Había dado la atención al máximo a la impulsividad de Maki. Como mucho algunas palabras sueltas, la voz que reconocía de Owen, chillona y tan característica… Pero no esto. De repente sintió que no solo su boca, también su garganta quemaba. Alguien como el propio Jin, quien era un fumador tan compulsivo, ahora estaba siendo abrumado incluso hasta sus propios pulmones. Quemaba, dolía… Ah mierda… lo sentía. El agarre que había tenido con la mujer (si es que todavía seguía allí y no se hubiera intentado liberar) se iba a aflojar. En todo caso, fuera que se liberase o no, el cigarrillo que había estado fumando hasta entonces descendería de entre sus dedos, cayéndose al suelo del barco y, el brazo contrario, intentaría aferrarse a la pared más cercana que tenía. Su respiración costaba. Era como tener un horno en la garganta, que entraba por la boca, descendía por el esófago e incluso quemara los pulmones, aunque solo fuera una sensación.

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“¿Qué demonios… es… esto…?”

No podía siquiera decir eso en voz alta, solo fue dentro de su propia mente en forma de pensamiento. Elevaba su rostro, ahora tratando de asomarse una vez más, siempre procurando evitar la visualización directa hacia su persona. Pudo ver ahora a más individuos. Sus suposiciones no estaban equivocadas, planeaban una emboscada. No solo eran Marines, también otros dos individuos, un hombre con plumitas y un tigrecito. No, no podía pensar con claridad, el dolor en sus pulmones, sumado a su condenado problema por excitarse con el dolor, no lo dejaban pensar más allá de la propia razón y darles unos diminutivos estúpidos. Porque sí, señoras y señores, tal y como muchos conocen y algunos se sorprenderán, Jin comenzaba a sentir que sus pantalones se apretaban, pero no a un nivel que lo hiciera perder tanto la cordura. Por fortuna la situación lo enfocaba, ahora buscando un método para respirar. Lo que quedó claro fue una sola cosa; los rumores sobre Sohem no eran, en absoluto, exageraciones como él mismo había creído. Era mucho peor que eso. Lo sabía, necesitaba llegar a ese hombre, de una u otra forma… Lástima que el momento no lo ameritase o le diera oportunidad.

Sus ojos volvieron, despacio, a quienes fueran que quedaran en el barco, sus pasos ahora lentos por la falta de aire en sus pulmones, sus pies pisando el mismo cigarrillo que había caído al suelo. Tenía que salir de allí… pero tampoco iba a deberle un favor al señor Rackham. Sí, lo ayudaría. ¿Cómo? Todavía tenía que analizar mejor la situación para prevenirse, idear un plan y, por supuestísimo, saber si podía llegar a respirar en algún momento. ¿Lo lograría siquiera? Tenía que enfocarse, analizar mejor todo… Sus manos se apretaron ahora en forma de puños, frustrado por tener algo fuera de su propio control como a él le gustaba hacer. Lo primero, sin duda, era buscar algo que calmara a Sohem, lo que fuera, solo para poder respirar.



OFF
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RE: Un viaje movido // Llegada a Little Garden // Presente absoluto - por Onizuka Jin - 13-12-2025, 12:40 AM

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