13-12-2025, 08:08 PM
No se percató hasta el momento, sus oídos… no los había afilado, bajó la guardia por el disparo de su herida y…
Sintió el golpe a sus espaldas. El dolor ascendió, trató de mantener el equilibrio, soportar la sensación de mareo, pero su cuerpo descendía hasta caer al suelo. Jadeaba, su vista estaba nublada por la confusión. Todo era borroso. ¿Escuchaba sus oídos pitando? Las manos temblaban debido al sobreesfuerzo de tratar de levantarse, solo para sentir la patada directa en la zona de la herida. Pese a ser desde sus espaldas, y no justo en la zona, el frío suelo se apretaba contra la misma, haciéndolo apretar los dientes por el dolor, emitiendo un quejido de entre sus labios. Sus manos ahora temblaban, pero se mantenían aferrados a la katana, luchando internamente para poder moverse, y de nuevo un pisotón, ahora directo a sus dedos. Ese sí lo hizo gritar de dolor, siendo que los dedos se partían, el crujido sonaba terrible. Jadeó cuando sintió brazos levantándolo del suelo, pasando sus brazos tras su espalda de modo que no pudiera moverse. La katana quedó atrás a medida que lo iban arrastrando hasta acercarlo donde se encontraba Kiyoshi. El silencio invadió su alrededor… uno que fue roto por la propia voz del joven. Aquello logró terminar de despejarlo de aquel estado de confusión, sacudiendo la cabeza dos veces, ahora sí, sintiendo el dolor en sus dedos. A duras penas podía mover los de su mano. Trató de sacudirse, pero para entonces ya lo habían forzado a sentarse a una silla y atado a unas cuerdas contra ella.
Elevó su cabeza, recordando a la muchacha, quien en su mente estaba a salvo. Solo se mantuvo en silencio, negando con la cabeza, dándole a creer que realmente no había sobrevivido, incluso si era falso. Todo con la intención de, por el momento, protegerla. Pudo ver entonces al hombre, que pronto reconoció. No era solo que tuvieran un pasado juntos, era que claramente también compartió cama y mujer. Solo sonrió de medio lado al escuchar sobre que encontraba a “esa persona”. Una confianza extrema que mostraba en señal de desafío y, sin embargo, la furia y los ojos dilatados gritaban lo contrario, que deseaba matarlo en ese mismo momento.
Un nuevo golpe, sin compasión, sin cuidado, directo a su rostro. Jin comenzó a toser, escupiendo la sangre directamente en el rostro del individuo, sin inmutarse pese a la situación. Era consciente de que lo necesitaban vivo el máximo tiempo posible y que, como se dejara arrastrar por aquello, solo sería peor. Jadeaba, ahora siendo sujeto por varios hombres al ver que Jin recuperaba fuerzas.
—Te lo he dicho, nadie me humilla y vive tranquilo luego de eso. — el hombre hizo una señal, a lo que uno de los hombres lo sujetó firmemente con las manos atrás, inmovilizándolo. —Además, escuché que eres capaz de soltarte las ataduras como si nada, pero no puedo dejarte escapar ahora que te tengo aquí, Jin. — una jeringuilla, ahora frente al rostro del hombre, en un líquido rojizo que mostró justo frente a él. Uno de los hombres agarrándolo del cabello, sin ningún cuidado.
La sonrisa del individuo se amplió, cargada de malicia. —Oh, ¿esto? Es un querido tranquilizante preparado especialmente para ti. Será divertido ver cómo eres incapaz de moverte para ayudar a nadie, pero lo suficientemente consciente para no pelear. Esta vez he venido preparado. — Jin comenzó a sacudirse. La silla tembló, incluso las ataduras parecían prepararse para romperse en cualquier momento, solo logrando que más de los hombres lo sujetaran.
Apretó la mandíbula, sintiendo la aguja perforar su antebrazo, justo en una de sus venas. Apretó los dientes en el momento que entraba Elena. Jadeaba, sentía su cuerpo debilitarse, pero el efecto de la droga le tomaría algo más de tiempo. Elevó su mirada, serio esta vez, con las cejas fruncidas. —La diferencia entre… tú y yo… es que no escondo qué soy ni lo que hago… — sintió cómo el tirón de su cabello era más firme, brusco. —Puedes llamar a Elena lo que te dé la gana, la lancé a los tiburones…
Sus ojos se elevan, su vista poco a poco se nubla, todo va pareciendo irreal. Escucha un golpe, un grito. Ahora los hombres lo sueltan y todo él se activa en su función instintiva. Termina de desatarse a la fuerza, las cuerdas descendiendo como si nada mientras trata de levantarse. —¡Estúpida, te dije que-…! — y todo ocurre demasiado rápido. El primer disparo de Kiyoshi lo hace volver un poco en sí, viendo ahora a la muchacha en el suelo, el cuchillo en su cuello y la sangre ampliándose en la zona. Se puso en pie, la silla cayendo al suelo, y ahora lo que fue directo fueron la lluvia de balas de Kiyoshi. Esta vez descendió su cuerpo, hasta que finalmente toda la guerra finalizó. La mano no le funcionaba correctamente y, al menos, agradecía ser ambidiestro.
Todo le estaba dando vueltas para cuando todo quedó en silencio. Era como si su alrededor fuera irreal, lejano, pero a la vez vívido. Podía escuchar el llanto de Kiyoshi, verse a sí mismo, lejos, elevar lentamente su cuerpo. Los pasos eran lentos, pesados, incluso cuando se cruzaba con uno de los cadáveres recientes no parecía siquiera sentirlo. Solo tropezó, su mano sana posicionándose en la herida de su costado.
Su cuerpo desciende, cayendo de rodillas una vez más, ahora frente al joven. Ve la situación, es consciente, la droga solo lo hace aturdirse, ver todo lejano, pero al menos no está atado. Ahora, por supuesto, el efecto es mayor, haciendo que el dolor que sentía ya ni lo note por el tranquilizante. Sus manos están manchadas de sangre, y ve al joven ocultar su rostro en el abdomen de la muchacha. Ahora… todo se había complicado más de lo previsto. —Escúchame… — posiblemente no lo hiciera, esperaba, de hecho, que le gritara que era culpa suya, que le volviera a disparar. —Kiyoshi… Te dije que esto era peor de lo que creías. No será la primera vez que veas algo así. — tuvo que cerrar los ojos, forzándose a mantenerse fijo en la situación, casi lejana. Condenada fuera la droga que le dieron. Sentía, además, por la pérdida de sangre, que estaba siendo peor. —Escúchame… Si vas a seguir adelante con esto, no puedes ni hacerlo solo… agghh… — el quejido lo hizo interrumpirse al apoyarse de los dedos que estaban destrozados. —Ni ir a ciegas. Esto solo es una probada de lo que te espera. — Sin embargo, elevó la mano, posicionándola sobre la cabeza del joven Maeda. Un toque suave que realmente no podía ser brusco debido a su estado de droga. —Siento no haberla protegido mejor… No hice un buen trabajo... Pero no puedes dejar que esto termine lo que has empezado... O puedes ser un cobarde y olvidarlo todo. Solo ten en cuenta que habrá sacrificios.
![[Imagen: fJqAnS0.png]](https://i.imgur.com/fJqAnS0.png)
Sintió el golpe a sus espaldas. El dolor ascendió, trató de mantener el equilibrio, soportar la sensación de mareo, pero su cuerpo descendía hasta caer al suelo. Jadeaba, su vista estaba nublada por la confusión. Todo era borroso. ¿Escuchaba sus oídos pitando? Las manos temblaban debido al sobreesfuerzo de tratar de levantarse, solo para sentir la patada directa en la zona de la herida. Pese a ser desde sus espaldas, y no justo en la zona, el frío suelo se apretaba contra la misma, haciéndolo apretar los dientes por el dolor, emitiendo un quejido de entre sus labios. Sus manos ahora temblaban, pero se mantenían aferrados a la katana, luchando internamente para poder moverse, y de nuevo un pisotón, ahora directo a sus dedos. Ese sí lo hizo gritar de dolor, siendo que los dedos se partían, el crujido sonaba terrible. Jadeó cuando sintió brazos levantándolo del suelo, pasando sus brazos tras su espalda de modo que no pudiera moverse. La katana quedó atrás a medida que lo iban arrastrando hasta acercarlo donde se encontraba Kiyoshi. El silencio invadió su alrededor… uno que fue roto por la propia voz del joven. Aquello logró terminar de despejarlo de aquel estado de confusión, sacudiendo la cabeza dos veces, ahora sí, sintiendo el dolor en sus dedos. A duras penas podía mover los de su mano. Trató de sacudirse, pero para entonces ya lo habían forzado a sentarse a una silla y atado a unas cuerdas contra ella.
Elevó su cabeza, recordando a la muchacha, quien en su mente estaba a salvo. Solo se mantuvo en silencio, negando con la cabeza, dándole a creer que realmente no había sobrevivido, incluso si era falso. Todo con la intención de, por el momento, protegerla. Pudo ver entonces al hombre, que pronto reconoció. No era solo que tuvieran un pasado juntos, era que claramente también compartió cama y mujer. Solo sonrió de medio lado al escuchar sobre que encontraba a “esa persona”. Una confianza extrema que mostraba en señal de desafío y, sin embargo, la furia y los ojos dilatados gritaban lo contrario, que deseaba matarlo en ese mismo momento.
![[Imagen: LTDmayv.png]](https://i.imgur.com/LTDmayv.png)
—Oh, escuché que tu mujer se dio cuenta de que le eras infiel cuando la probé. Lloraba mientras la disfrutaba.
Un nuevo golpe, sin compasión, sin cuidado, directo a su rostro. Jin comenzó a toser, escupiendo la sangre directamente en el rostro del individuo, sin inmutarse pese a la situación. Era consciente de que lo necesitaban vivo el máximo tiempo posible y que, como se dejara arrastrar por aquello, solo sería peor. Jadeaba, ahora siendo sujeto por varios hombres al ver que Jin recuperaba fuerzas.
—Te lo he dicho, nadie me humilla y vive tranquilo luego de eso. — el hombre hizo una señal, a lo que uno de los hombres lo sujetó firmemente con las manos atrás, inmovilizándolo. —Además, escuché que eres capaz de soltarte las ataduras como si nada, pero no puedo dejarte escapar ahora que te tengo aquí, Jin. — una jeringuilla, ahora frente al rostro del hombre, en un líquido rojizo que mostró justo frente a él. Uno de los hombres agarrándolo del cabello, sin ningún cuidado.
![[Imagen: AJtsxgZ.png]](https://i.imgur.com/AJtsxgZ.png)
—¿Qué mierda…?
La sonrisa del individuo se amplió, cargada de malicia. —Oh, ¿esto? Es un querido tranquilizante preparado especialmente para ti. Será divertido ver cómo eres incapaz de moverte para ayudar a nadie, pero lo suficientemente consciente para no pelear. Esta vez he venido preparado. — Jin comenzó a sacudirse. La silla tembló, incluso las ataduras parecían prepararse para romperse en cualquier momento, solo logrando que más de los hombres lo sujetaran.
![[Imagen: ztNipFG.png]](https://i.imgur.com/ztNipFG.png)
—Mierda…
Apretó la mandíbula, sintiendo la aguja perforar su antebrazo, justo en una de sus venas. Apretó los dientes en el momento que entraba Elena. Jadeaba, sentía su cuerpo debilitarse, pero el efecto de la droga le tomaría algo más de tiempo. Elevó su mirada, serio esta vez, con las cejas fruncidas. —La diferencia entre… tú y yo… es que no escondo qué soy ni lo que hago… — sintió cómo el tirón de su cabello era más firme, brusco. —Puedes llamar a Elena lo que te dé la gana, la lancé a los tiburones…
Sus ojos se elevan, su vista poco a poco se nubla, todo va pareciendo irreal. Escucha un golpe, un grito. Ahora los hombres lo sueltan y todo él se activa en su función instintiva. Termina de desatarse a la fuerza, las cuerdas descendiendo como si nada mientras trata de levantarse. —¡Estúpida, te dije que-…! — y todo ocurre demasiado rápido. El primer disparo de Kiyoshi lo hace volver un poco en sí, viendo ahora a la muchacha en el suelo, el cuchillo en su cuello y la sangre ampliándose en la zona. Se puso en pie, la silla cayendo al suelo, y ahora lo que fue directo fueron la lluvia de balas de Kiyoshi. Esta vez descendió su cuerpo, hasta que finalmente toda la guerra finalizó. La mano no le funcionaba correctamente y, al menos, agradecía ser ambidiestro.
Todo le estaba dando vueltas para cuando todo quedó en silencio. Era como si su alrededor fuera irreal, lejano, pero a la vez vívido. Podía escuchar el llanto de Kiyoshi, verse a sí mismo, lejos, elevar lentamente su cuerpo. Los pasos eran lentos, pesados, incluso cuando se cruzaba con uno de los cadáveres recientes no parecía siquiera sentirlo. Solo tropezó, su mano sana posicionándose en la herida de su costado.
![[Imagen: MAtCI2F.png]](https://i.imgur.com/MAtCI2F.png)
—Kiyoshi…
Su cuerpo desciende, cayendo de rodillas una vez más, ahora frente al joven. Ve la situación, es consciente, la droga solo lo hace aturdirse, ver todo lejano, pero al menos no está atado. Ahora, por supuesto, el efecto es mayor, haciendo que el dolor que sentía ya ni lo note por el tranquilizante. Sus manos están manchadas de sangre, y ve al joven ocultar su rostro en el abdomen de la muchacha. Ahora… todo se había complicado más de lo previsto. —Escúchame… — posiblemente no lo hiciera, esperaba, de hecho, que le gritara que era culpa suya, que le volviera a disparar. —Kiyoshi… Te dije que esto era peor de lo que creías. No será la primera vez que veas algo así. — tuvo que cerrar los ojos, forzándose a mantenerse fijo en la situación, casi lejana. Condenada fuera la droga que le dieron. Sentía, además, por la pérdida de sangre, que estaba siendo peor. —Escúchame… Si vas a seguir adelante con esto, no puedes ni hacerlo solo… agghh… — el quejido lo hizo interrumpirse al apoyarse de los dedos que estaban destrozados. —Ni ir a ciegas. Esto solo es una probada de lo que te espera. — Sin embargo, elevó la mano, posicionándola sobre la cabeza del joven Maeda. Un toque suave que realmente no podía ser brusco debido a su estado de droga. —Siento no haberla protegido mejor… No hice un buen trabajo... Pero no puedes dejar que esto termine lo que has empezado... O puedes ser un cobarde y olvidarlo todo. Solo ten en cuenta que habrá sacrificios.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
