Glu glu glu glu glu glucosa :: Pasado :: Privado :: +18
#3
Narrador / María Merlot

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Risas.
Turistas.
Comercio.

Desde su privilegiado lugar en la plataforma del tanque cristalino lleno de jugo de caña de azúcar, los ojos ámbar de la dama detallaban las escenas que ocurrían a su alrededor. La vena cotilla, le hacía estar pendiente de todo y de nada a la vez, como aquella pareja de jóvenes que estaban a dos juegos más allá de ella, intentando ganarse un horrible peluche con forma de hormiga, o los tres amigos bebiendo a un lado del stands de salchipapitas piropeando a todas las mujeres bonitas que pasaban cerca de ellos. Algo más que no pasó desapercibido por ella, fue la gran masa de personas que había en ese festival, y en líneas generales, en esa isla. ¿Qué había de especial estos días? ¿Sería la misma razón por la cual Fantasma los trajo al Reino de Samba?

El hombre, moderador del juego, haciendo gala de su extrovertida personalidad llamaba a los transeúntes a participar pero la mayoría, siendo hombres, se negaban a intentárlo bajo la excusa de "que no podían mojar a tan hermosa mujer". Al aparecer, la artimaña del sujeto para hacerla jugar le estaba resultando en contra, lo que provocaba que en sus labios se dibujara una divertida sonrisa. Si seguían sin participantes, entonces… ¿ganaría por default? Posiblemente sí, porque bajo su vena comerciante, ese sería su contraataque, todo o nada, y ella lo dio todo. Se estaba aburriendo de estar ahí sentada, balanceando sus piernas, cuando de pronto, un individuo, difícil de ignorar, clavó sus orbes sobre ella… imposible no darse cuenta de su intensa mirada a pesar de estar usando gafas oscuras, y más cuando la señalo con determinación… ¿Le estaba haciendo una propuesta indecente? No lo sabía pero le siguió el juego, así que le correspondió manteniendole la mirada y luego guiñandole su ojo derecho con encanto sirenezco.

“¡YA ME HAS JODIDO MI ENTRADA ÉPICA PARA CORTEJAR A LA SEÑORITA CARA ALCACHOFA!”

La voz evidentemente molesta se dejó escuchar, María solo pudo llevarse su diestra a los labios y reír ante cada vocablo pronunciado. Al parecer ese hombre, a diferencia de los demás que pasaron, si iba a intentar algo… ¿jugaría o se quedaría en un griterío? Aunque viendo su vestimenta, podía deducir que traería la diversión con sus acciones. Debería preguntarle donde compro la camisa para llevarle a los hombres de su tripulación. Por supuesto, no solo era la camisa, era el conjunto tan estrambótico que lo rodeaba. Por un momento, la celeste pensó que él hombre no jugaría, por su evidente molestia… pero cuando se zampo el contenido del vaso y lo estampo contra el suelo, ella entendió que venía con todo… e hizo lo que mejor sabe hacer, sonreír y posar como una sensual damisela en peligro, mostrando aún más la abertura de su vestido, y por ende su pierna desnuda.

“¿Si gano puedo tomarla como esposa? ¿Es ella el premio?”

Otra delicada carcajada salió sin aviso de sus labios, aquella pregunta le hizo muchísima gracia. Ella no era el premio, así se lo hizo saber el moderador sin embargo, si él hubiera hablado directamente con ella… quizás una apuesta justa hubieran hecho entre ambos, después de todo… hay que jugar los juegos. María solo prestaba atención al intercambio entre los masculinos, detallando más al pintoresco hombre de cabello morado; por un segundo pensó en su hermano Jensen, quien también tenía una presencia varonil pero tirando al lado gótico. El “Cara de Alcachofa” sacó el mismo mapa que le prometió en secreto a ella, haciéndola levantar una ceja ¿Acaso no era un premio especial y único que solo lo conocía Ella? Fue timada por un comerciante, nota mental: Vengarse.

“Voy a hacer que te mojes… En ambos sentidos”

El hombre había picado, el comerciante lo convenció. Es que la opción de ganarse un mapa, sin duda, sumaba muchos puntos a aquellos que amaban las aventuras. Sus palabras la hicieron, en primer lugar parpadear dos veces y más con el guiño que le lanzó, luego echar su cabeza hacia atrás y soltar la risa más encantadora que jamás esos hombres hubieran escuchado en sus vidas. Le hizo demasiada gracia la oración del pelimorado, porque le satisfacía mojarse… en ambos sentidos, siempre y cuando, el segundo de ellos fuera consensuado.

El bombardeo de pelotas se hizo presente sin aviso alguno. Golpe tras golpe, fallo en mojarla, lo que hacía todo aún más divertido… y estuvo a punto de lanzarse un comentario mordaz sobre el fallo de 10 intentos pero no pudo, por dos razones: 1. No dejaba de reírse del sujeto y sus formas; y 2. Él hizo la pose más bizarra que había visto ese día. De esta pose y su grito “TRAVIS”, salió algo de su cabeza. ¿Esperen, tenía algo en su cabeza? Si, un ave que fue directo a la diana, dando por fin en el centro, causando automáticamente que la plataforma bajo su cuerpo cediera, y ella cayera al agua ambarina del jugo de caña de azúcar.

El líquido la cubrió por completo, y ella solo pudo dejarse arrastrar al fondo por la gravedad mientras su cabello ignoraba esta fuerza y danzaba a su alrededor dándole un halo aún más precioso a su imagen. A pesar de estar bajo el agua, María pudo entender lo que le dijo el hombre pelimorado al moderador, con su buena leyo sus labios. Así que era una especie de pervertido, divertido pero pervertido al final del día… segunda persona de la que debería vengarse ese día. ¿Y si fingia que se ahogaba para asustar a ambos? No, mejor jugar… su juego de azar.

Pensada su estrategia, se impulso con los pies para llegar a la superficie y sujetarse del borde del tanque para proceder a sentarse sobre esa fina línea y luego saltar fuera del mismo. Cuando tocó la firme tierra, dejó un charco dulce bajo sus zapatos. Su vestido empapado abrazó su cuerpo en cada perfecta curva, y por el tipo de tela dejaba ver más de lo que hubiera preferido pero qué más daba. Con un delicado y femenino movimiento de sus manos tomó su cabello y lo exprimió hacia su lado derecho, con movimientos lentos y pausados… después de todo, ellos querían verla empapada, ¿no? La bandana en su cabeza perdió toda utilidad, así que se la quitó y se la lanzó al moderador del juego…

— He ganado, doblemente… — habló por primera vez desde que llegó el hombre morado, no le presto atención, se dirigió fue al sonrojado Cabeza de Alcachofa que no quitaba la mirada del cuerpo de la mujer — El mapa, amable Señor Alcachofa — se lo solicitó estirando la mano, y como un obediente corderito el hombre se lo cedió. Lo cierto es que ella era terrible siguiendo indicaciones, y si quería llegar al lugar indicado en la cartografía "como el mejor sitio con licores a base de caña de azúcar" necesitaria ayuda. Ahí levantó la vista, señalando con el dichoso pergamino al tramposo pero divertido pervertido, entonces le prestó toda la atención — ¿Y si te propongo algo mejor y mucho más pintoresco? Mi revancha por tu trampa. Si yo no logro darle a la diana, te dejo el mapa… y haré cualquier cosa que quieras… —  con su mano levantó la prenda mojada que por un instante se despegó de su piel, pero al segundo siguiente de soltarla, se volvió a pegar a su cuerpo. Estaba jugando sucio, lo sabía pero primero lo hizo él  — … pero si gano yo… Hmmp… —  hizo una pausa dramática, sabía bien lo que quería pedir…  — … tú haces lo que yo quiera, no sé… ir en calzoncillos por el festival, o tal vez, ponerte una nariz de payaso, o quizás… bailar los chimichimitos… — propuso cosas al azar, porque cualquier cosa sería divertida y ella lo disfrutaría, tener un esclavo por un día…

Lo siguiente que supo, fue que el pervertido morado se subió a la plataforma siendo la próxima víctima del tanque con jugo de caña de azúcar, porque si, ella se tenía muchísima fe de que lograría ganar el juego.

— … Sujetate bien, Tricky Grape. — le pidió tomando una a una las pelotas y lanzandolas, definitivamente debía practicar más presión con Rojo, porque no le atinaba a nada, solo una vez que le pegó al Cara de Alcachofa y fue por error. Le quedaba una pelota, el resto de la tarde se definia en esa pelota… se concentró, miró al hombre morado, luego a la diana y lanzó… fallando epicamente — … Oh, perdí… — musito soltando una risita algo nerviosa, no se lo esperaba pero por lo menos el tiempo que sería su “esclava” sería mínimo — … pero no te privaré de la diversión… — dijo con rapidez dirigiéndose a la diana e imitandolo, si, pulso la diana con sus manos causando que la plataforma cediera como venganza… luego, viendo al hombre le hizo una reverencia (como este antes)  — … a sus ordenes, amo Tricky Grape… — dijo con una obvia mezcla de diversión, encanto y expectativa por lo que haría el sujeto de simpática camisa playera mientras esperaba que saliera del tanque para estirarle el mapa, él había ganado de forma justa y ella cumpliria.




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RE: Glu glu glu glu glu glucosa :: Pasado :: Privado - por Maria Merlot - 13-12-2025, 08:56 PM

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