13-12-2025, 10:10 PM
Se siente horrible. De tanto que tose, ya ni siquiera puede enfocar los ojos al frente, no pudiendo distinguir del todo el camino a seguir hacia la salida, teniendo que ser Gwendolyn la que improvise como guía. La mano libre se encarga de ayudar a mantener su cuerpo pie al apoyarla en la pared, lo que no quita que cada vez avance más lento y retrase un poco a su compañera. — Es lamentable que sea yo quien… no pueda ayudarla… — Es un médico, un hombre con la misión de vida de ayudar a otros a tener mejores condiciones de salud. Pero, lamentablemente, esa regla no puede cumplirla consigo mismo, y es realmente frustrante.
— G-Gwen… — Intenta avisarle de la entrada de uno de los enemigos, mas le es imposible. Al haber cambiado roles y ser ella su soporte en vez de que sea al revés, cuando la muchacha cae, también lo hace Kiyoshi. Sin embargo, lo hace hacia el costado, terminando sentado y con la espalda apoyada en la pared. Claro, es clave aclarar que la misma ya tiene llamas, por lo que lentamente ese fuego se expande hacia la zona trasera de su chaqueta negra, quemando de paso su cuerpo.
— Mierda, no le hagas nada, maldito… — Valiente y estoica, la no vidente se encarga de utilizar su don de la palabra, uno que poco a poco Kiyoshi comienza a creer que tiene, sembrando dudas en la mente del tipo que viene a por lo que es suyo. Este podría simplemente aplastarla y seguir de lado para ver si puede rescatar algo de todo lo valioso que dejaron ahí, pero los segundos en que se detuvo fueron suficientes para que Gwendolyn, sacando provecho de su oído, escuche la llegada masiva de personas al exterior de la casa.
Cuando grita, sirve como señal para que todos se den cuenta de que sigue ahí encerrada. Recordemos que fue el niño enamorado el que rápidamente huyó buscando ayuda.
— ¡Están adentro! ¡Vamos rápido!
— ¡Debemos ayudarlos!
— ¡Acerquen camillas por si acaso!
— ¡No dejen que los ladrones escapen!
También sucede que ya se ha descubierto la verdad. La aparición misteriosa de un ave gigante, el huevo en manos sospechosas, el incendio, el pedido de auxilio del muchacho. Todas pruebas que han permitido a todo el mundo pensar más allá de lo que estaban viendo, también apoyados por los comentarios de la misma mujer que buscó ayuda en primera instancia con nuestros protagonistas. Todas las piezas del puzle se juntaron perfectamente para crear un único camino hacia la verdad.
Para cuando ingresan a la casa en llamas, se encuentran con un Kiyoshi que a duras penas intenta levantarse con la nueva ayuda de Gwen, quien parece determinad a no dejarlo ahí solo por mucho que él intente balbucear que lo suelte y escape.
— ¡Están aquí, sáquenlos rápido!
— ¡Y atrapen a ese malnacido!
— ¡Se te vino la noche, imbécil!
Uno de los aldeanos sube a Kiyoshi en su espalda mientras que otro toma a Gwen en modo princesa, corriendo para sacarlos al exterior del incendio. Una vez fuera, rápidamente utilizan agua para apagar el fuego en la ropa del médico y, trayendo una camilla, lo suben ahí para transportarlo rápidamente a una zona segura en la cual aplicarle tratamientos médicos tanto para las quemaduras como para el intenso ataque de asma que le sigue afectando.
En cuanto a Gwen, le permiten bajar con cuidado y, a través del sonido, puede percatarse de que los criminales están siendo apresados y hasta golpeados, pues se quejan y piden clemencia, misma clemencia que ellos no tuvieron ni con animales o humanos capturados. Están recibiendo lo que merecen, sin más.
— Joven Gwendolyn, ¿te encuentras bien? Si necesitas un médico, puedo llevarte con uno de inmediato. Por ahora, lo importante es alejarnos de aquí hasta que apaguen el fuego y el humo deje de propagarse. — Le pide un aldeano, procediendo a tomarla del brazo para guiarla lejos de la zona de catastro.
— G-Gwen… — Intenta avisarle de la entrada de uno de los enemigos, mas le es imposible. Al haber cambiado roles y ser ella su soporte en vez de que sea al revés, cuando la muchacha cae, también lo hace Kiyoshi. Sin embargo, lo hace hacia el costado, terminando sentado y con la espalda apoyada en la pared. Claro, es clave aclarar que la misma ya tiene llamas, por lo que lentamente ese fuego se expande hacia la zona trasera de su chaqueta negra, quemando de paso su cuerpo.
— Mierda, no le hagas nada, maldito… — Valiente y estoica, la no vidente se encarga de utilizar su don de la palabra, uno que poco a poco Kiyoshi comienza a creer que tiene, sembrando dudas en la mente del tipo que viene a por lo que es suyo. Este podría simplemente aplastarla y seguir de lado para ver si puede rescatar algo de todo lo valioso que dejaron ahí, pero los segundos en que se detuvo fueron suficientes para que Gwendolyn, sacando provecho de su oído, escuche la llegada masiva de personas al exterior de la casa.
Cuando grita, sirve como señal para que todos se den cuenta de que sigue ahí encerrada. Recordemos que fue el niño enamorado el que rápidamente huyó buscando ayuda.
— ¡Están adentro! ¡Vamos rápido!
— ¡Debemos ayudarlos!
— ¡Acerquen camillas por si acaso!
— ¡No dejen que los ladrones escapen!
También sucede que ya se ha descubierto la verdad. La aparición misteriosa de un ave gigante, el huevo en manos sospechosas, el incendio, el pedido de auxilio del muchacho. Todas pruebas que han permitido a todo el mundo pensar más allá de lo que estaban viendo, también apoyados por los comentarios de la misma mujer que buscó ayuda en primera instancia con nuestros protagonistas. Todas las piezas del puzle se juntaron perfectamente para crear un único camino hacia la verdad.
Para cuando ingresan a la casa en llamas, se encuentran con un Kiyoshi que a duras penas intenta levantarse con la nueva ayuda de Gwen, quien parece determinad a no dejarlo ahí solo por mucho que él intente balbucear que lo suelte y escape.
— ¡Están aquí, sáquenlos rápido!
— ¡Y atrapen a ese malnacido!
— ¡Se te vino la noche, imbécil!
Uno de los aldeanos sube a Kiyoshi en su espalda mientras que otro toma a Gwen en modo princesa, corriendo para sacarlos al exterior del incendio. Una vez fuera, rápidamente utilizan agua para apagar el fuego en la ropa del médico y, trayendo una camilla, lo suben ahí para transportarlo rápidamente a una zona segura en la cual aplicarle tratamientos médicos tanto para las quemaduras como para el intenso ataque de asma que le sigue afectando.
En cuanto a Gwen, le permiten bajar con cuidado y, a través del sonido, puede percatarse de que los criminales están siendo apresados y hasta golpeados, pues se quejan y piden clemencia, misma clemencia que ellos no tuvieron ni con animales o humanos capturados. Están recibiendo lo que merecen, sin más.
— Joven Gwendolyn, ¿te encuentras bien? Si necesitas un médico, puedo llevarte con uno de inmediato. Por ahora, lo importante es alejarnos de aquí hasta que apaguen el fuego y el humo deje de propagarse. — Le pide un aldeano, procediendo a tomarla del brazo para guiarla lejos de la zona de catastro.
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
