13-12-2025, 10:45 PM
La impotencia y frustración que experimenta es horrible. Siente unas ganas incontrolables de matarse, de ir a reunirse con todos los caídos donde sea que vayan los muertos para disculparse por no haberlos ayudado y recibir el castigo correspondiente. Seguramente eso sería mucho mejor que quedarse aquí, con los vivos, lamentándose para siempre.
Las lágrimas no dejan de caer desde sus ojos, su labio incluso llega a sangrar de lo fuerte que lo muerde. Da golpes desesperados al vientre del cadáver, solo descargando una ira que no tiene fin. Bien dicen que los tipos más callados son los más intensos cuando llega el momento de expresar lo que sientes, y Kiyoshi está siendo la prueba viva de que eso es cierto.
La respiración se le escucha pesada y lenta, pero aumentando el ritmo cada vez más rápido. Pareciera incluso que está cerca de sufrir un ataque al corazón o algo similar, pues toda la situación está superando por mucho sus capacidades tanto físicas como mentales. — Quiero morir, quiero morir, quiero morir… — Pues en este momento, ni uno, realmente ninguno, no ve motivos en su vida para querer seguir adelante.
¿Acaso deberá enfrentar esto cada vez que deba ir a por la verdad de sus padres? ¿Tendrá que resignar su vida como médico y deseos de ayudar a la salud de las personas, para así entregarse a un destino que solo lanzará muerte delante de su camino? Si tuviese un cuchillo o algo similar en este momento, probablemente estaría buscando suicidarse sin pensárselo demasiado. Su cabeza no está en buen estado y es evidente a los ojos de todos, aunque bueno, actualmente vivo solo se encuentra Jin. Todos los demás murieron a manos del mismo Kiyoshi, a excepción de Elena.
Sin darse cuenta, sin ser consiente de lo que hacía, Kiyoshi provocó una matanza, fue el autor de un hecho que, en cualquier otro contexto, él mismo catalogaría como despreciable. Pero hoy es distinto, no es el mismo hombre de siempre, aquel sereno, calmado, calculador. Se está mostrando como es en el fondo, un tipo débil, asustadizo, con falta de confianza y falta de deseos de vivir. La máscara se le ha caído y solo una persona es testigo de esto.
Escuchar la voz de Jin es lo que le saca de ese trance tan pesimista y doloroso en el que se encuentra. Al fin levanta la cabeza y enseña ese rostro con ojos muy hinchados y rojos producto del llanto. — ¿Qué dices? — Por su tono, claramente lo dice enfadado. No le gusta nada lo que escucha. — ¿Quién te crees que eres para decir eso, imbécil? — Se pone de pie, ayudado por la adrenalina, para olvidar cualquier tipo de dolor que esté soportando su cuerpo. No olvidemos que fue muy golpeado hace poco tiempo. Dentro de un rato, eso le pasará factura, pero, por ahora, es como si estuviese en condiciones perfectas.
— Era tu labor defenderla, me arriesgué para que te la lleves y por algún motivo llegaron ambos separados a este lugar. ¿Es que acaso no eres capaz de hacer nada bien? — No, no, si es que no quiere oír ninguna palabra más que venga desde este tipo. Desafortunadamente para Jin, al ser el único ser vivo que está presente, será en quien descargue su frustración. Todos en la vida pasan por la maldición de estar en el lugar incorrecto es el momento menos preciso.
Sin importarle lo afectado por la inyección que pueda estar el yakuza, porque de plano ni se percató de todo eso, se le lanza encima para derribarlo al suelo. Lo acorrala contra la tierra cargando su vientre con la cadera, y utilizando las piernas como celda. Puede usar su brazo bueno si quiere, o si es que puede. Lo que es relevante es que Kiyoshi no pierde segundo en comenzar a golpear con todas sus fuerzas el rostro de Jin, sin importarle el daño que pueda causarle.
— ¡ES TU CULPA! ¡TU CULPA! ¡TU CULPA! ¡TU CULPA! ¡TU CULPA! ¡TU CULPA! ¡TU CULPA! — Golpea luego de cada pequeña frase, repitiendo una y otra vez, retomando las lágrimas de antes, pues vuelve a llorar. Está desatado. — ¡Todos ustedes son unos imbéciles! ¡Unos tontos! ¡Creen que pueden jugar con la vida de las personas! — Parece que los puñetazos no son suficientes, pues incluso mete los dedos en las cuencas de sus ojos, como si quisiera quitárselos. Afortunadamente, no posee la fuerza para hacer eso, pero el dolor y el miedo a que suceda debe estar latente en Jin.
O quizás no… ¿Será que disfrutará todo este castigo que le está dando Kiyoshi? Es un tipo raro. Menos mal el médico no se dio cuenta de la reacción que tuvo el cuerpo ajeno cuando lo torturó días antes. ¿Hoy Jin sufrirá lo mismo o demostrará que no está tan enfermo de la cabeza?
Aparta los dedos de los ojos, pero las manos no se quedan quietas y ahora aprietan su cuello. Si bien Kiyoshi no es el tipo más fuerte del mundo, sino que todo lo contrario, la ira fortalece incluso a los más débiles, por lo que pueden verse hasta las venas en esas manos tan delgadas, producto de la fuerza que aplica.
— Ni creas que me detendré. Tenemos un contrato y te obligaré a que lo cumplas, te obligaré a que la próxima vez seas tú quien deba recibir ese cuchillo en el cuello y no alguien inocente. — Refiriéndose a Elena. — He perdido a todos los que he querido o me han querido, ¿sabes lo que es eso? Perderlo todo, que no quede nadie. — Porque por mucho que no haya tenido sentimientos románticos hacia esa mujer, sí reconocía los sentimientos de ella y los intentaba valorar a su manera. — Cumplirás con nuestro trato, o yo me aseguraré de encargarme de quitarte a cualquier ser querido que te quede. No dejaré que esto termine así, no puedo… — Nuevamente es atacado por la tristeza, así que suelta su cuello un momento…
¿Qué pasará? ¿Jin entenderá este comportamiento de Kiyoshi o reaccionará mal? Ya queremos saber la respuesta.
Las lágrimas no dejan de caer desde sus ojos, su labio incluso llega a sangrar de lo fuerte que lo muerde. Da golpes desesperados al vientre del cadáver, solo descargando una ira que no tiene fin. Bien dicen que los tipos más callados son los más intensos cuando llega el momento de expresar lo que sientes, y Kiyoshi está siendo la prueba viva de que eso es cierto.
La respiración se le escucha pesada y lenta, pero aumentando el ritmo cada vez más rápido. Pareciera incluso que está cerca de sufrir un ataque al corazón o algo similar, pues toda la situación está superando por mucho sus capacidades tanto físicas como mentales. — Quiero morir, quiero morir, quiero morir… — Pues en este momento, ni uno, realmente ninguno, no ve motivos en su vida para querer seguir adelante.
¿Acaso deberá enfrentar esto cada vez que deba ir a por la verdad de sus padres? ¿Tendrá que resignar su vida como médico y deseos de ayudar a la salud de las personas, para así entregarse a un destino que solo lanzará muerte delante de su camino? Si tuviese un cuchillo o algo similar en este momento, probablemente estaría buscando suicidarse sin pensárselo demasiado. Su cabeza no está en buen estado y es evidente a los ojos de todos, aunque bueno, actualmente vivo solo se encuentra Jin. Todos los demás murieron a manos del mismo Kiyoshi, a excepción de Elena.
Sin darse cuenta, sin ser consiente de lo que hacía, Kiyoshi provocó una matanza, fue el autor de un hecho que, en cualquier otro contexto, él mismo catalogaría como despreciable. Pero hoy es distinto, no es el mismo hombre de siempre, aquel sereno, calmado, calculador. Se está mostrando como es en el fondo, un tipo débil, asustadizo, con falta de confianza y falta de deseos de vivir. La máscara se le ha caído y solo una persona es testigo de esto.
Escuchar la voz de Jin es lo que le saca de ese trance tan pesimista y doloroso en el que se encuentra. Al fin levanta la cabeza y enseña ese rostro con ojos muy hinchados y rojos producto del llanto. — ¿Qué dices? — Por su tono, claramente lo dice enfadado. No le gusta nada lo que escucha. — ¿Quién te crees que eres para decir eso, imbécil? — Se pone de pie, ayudado por la adrenalina, para olvidar cualquier tipo de dolor que esté soportando su cuerpo. No olvidemos que fue muy golpeado hace poco tiempo. Dentro de un rato, eso le pasará factura, pero, por ahora, es como si estuviese en condiciones perfectas.
— Era tu labor defenderla, me arriesgué para que te la lleves y por algún motivo llegaron ambos separados a este lugar. ¿Es que acaso no eres capaz de hacer nada bien? — No, no, si es que no quiere oír ninguna palabra más que venga desde este tipo. Desafortunadamente para Jin, al ser el único ser vivo que está presente, será en quien descargue su frustración. Todos en la vida pasan por la maldición de estar en el lugar incorrecto es el momento menos preciso.
Sin importarle lo afectado por la inyección que pueda estar el yakuza, porque de plano ni se percató de todo eso, se le lanza encima para derribarlo al suelo. Lo acorrala contra la tierra cargando su vientre con la cadera, y utilizando las piernas como celda. Puede usar su brazo bueno si quiere, o si es que puede. Lo que es relevante es que Kiyoshi no pierde segundo en comenzar a golpear con todas sus fuerzas el rostro de Jin, sin importarle el daño que pueda causarle.
— ¡ES TU CULPA! ¡TU CULPA! ¡TU CULPA! ¡TU CULPA! ¡TU CULPA! ¡TU CULPA! ¡TU CULPA! — Golpea luego de cada pequeña frase, repitiendo una y otra vez, retomando las lágrimas de antes, pues vuelve a llorar. Está desatado. — ¡Todos ustedes son unos imbéciles! ¡Unos tontos! ¡Creen que pueden jugar con la vida de las personas! — Parece que los puñetazos no son suficientes, pues incluso mete los dedos en las cuencas de sus ojos, como si quisiera quitárselos. Afortunadamente, no posee la fuerza para hacer eso, pero el dolor y el miedo a que suceda debe estar latente en Jin.
O quizás no… ¿Será que disfrutará todo este castigo que le está dando Kiyoshi? Es un tipo raro. Menos mal el médico no se dio cuenta de la reacción que tuvo el cuerpo ajeno cuando lo torturó días antes. ¿Hoy Jin sufrirá lo mismo o demostrará que no está tan enfermo de la cabeza?
Aparta los dedos de los ojos, pero las manos no se quedan quietas y ahora aprietan su cuello. Si bien Kiyoshi no es el tipo más fuerte del mundo, sino que todo lo contrario, la ira fortalece incluso a los más débiles, por lo que pueden verse hasta las venas en esas manos tan delgadas, producto de la fuerza que aplica.
— Ni creas que me detendré. Tenemos un contrato y te obligaré a que lo cumplas, te obligaré a que la próxima vez seas tú quien deba recibir ese cuchillo en el cuello y no alguien inocente. — Refiriéndose a Elena. — He perdido a todos los que he querido o me han querido, ¿sabes lo que es eso? Perderlo todo, que no quede nadie. — Porque por mucho que no haya tenido sentimientos románticos hacia esa mujer, sí reconocía los sentimientos de ella y los intentaba valorar a su manera. — Cumplirás con nuestro trato, o yo me aseguraré de encargarme de quitarte a cualquier ser querido que te quede. No dejaré que esto termine así, no puedo… — Nuevamente es atacado por la tristeza, así que suelta su cuello un momento…
¿Qué pasará? ¿Jin entenderá este comportamiento de Kiyoshi o reaccionará mal? Ya queremos saber la respuesta.
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Hablo | Pienso
