14-12-2025, 07:11 AM
“Acepto”
¿Ha aceptado de buenas a primera ante la posibilidad de perder aquella suma de dinero? ¿Aún con la mirada acuosa por algo que dudaba se tratase de lágrimas? ¿Con esa sonrisa deslumbrante que insta a querer aumentar la apuesta? ¿Con la embriaguez producto del alcohol fluyendo por sus venas? Por acto reflejo la morena sonríe, podría golpearlo porque lo conoce e intuye que ese sollozo es producto de haber roto a carcajadas a cuestas de algo o alguien, quizá de ella y su estómago flojo, quizá de la noche, de casi haber ganado o de haber perdido, de tener a un excéntrico y variado grupo siguiéndole el juego.
¿No sería momento preciso para romper sus vanas ilusiones? Para burlarse como normalmente lo hace con todos, con los hombres, con los cobardes y aburridos. La diestra busca sobre la mesa la botella de vino que aún contiene algo del ansiado líquido, agita y seguido bebe sin contemplación a la gracia, la elegancia o la prudencia. No, no necesita eso cuando el pecho arde, el cuerpo se siente ligero, la sonrisa se extiende hasta agarrotar sus mejillas y en la garganta un cosquilleo divertido se hace presente: Su risa combinada con la alegría del momento.
![[Imagen: uqPz8wG.png]](https://i.imgur.com/uqPz8wG.png)
—¡Estoy dentro, cariño!
Las palabras escapan en un ruido agudo, impropio de ella, pero el alcohol hace su parte. La botella golpea la mesa sin mucha delicadeza antes de escucharla reír de nueva cuenta. —¡Fufufufufufu! Así tendré tiempo suficiente para vengarme de todos ustedes y dejarlos sin un solo berry. —Los hombros se levantan cuando contiene una última risotada. Se siente animada, está lista para cualquier cosa. ¡Cualquiera! Es por eso que, cuando escucha el último evento, la mirada chocolate brilla y regresa a ver a sus contrincantes.
![[Imagen: wacpTRG.png]](https://i.imgur.com/wacpTRG.png)
—¡Será mejor que den todo de ustedes si quieren ganar! ¡Nadie puede contra mí cuando de animales se trata! ¿No es así, cariño? —Mira a Ryota con burla y torpeza, si, está mareada, se siente jocosa y las luces del mundo se ven mejor que nunca. Le gusta el ambiente, le gustan los sonidos de las gallinas y el de las risas de sus nuevos conocidos, incluso de la vergüenza de estos. ¿Si viajan juntos acabarán por perderla? ¿Se abrirán a las locuras de Ryota? ¿Se dejarán llevar por su agresividad? ¿Serán calmos como Liora? ¿Narcisos como Tezca? ¿Protectores como Heras?
La emoción bulle, los tacones son dejados atrás y, por un momento en medio de toda esa locura, se siente libre. Se siente libre cuando agarra la primera gallina y comienza el conteo, se siente libre cuando alza el brazo instando a Liora a intentarlo, se siente libre cuando empuja a Tezca para hacerlo caer sobre la paja del escenario o cuando le sonríe a Heras porque ha estado demasiado meditabundo.
Se siente libre cuando el número de gallinas asciende a 10, cuando las plumas terminan engarzadas a sus largos cabellos o cuando el traje de baño se ensucia aún más por el entorno, incluso cuando se tropieza un instante y se golpea contra la madera. Ríe y se burla de Ryota al saber que su conteo está por sobre él, se ríe de Heras ante su torpeza aún teniendo alas y vigila los movimientos de Liora y Tezca como si se tratasen de sus más grandes contendientes.
¿Piensan ganarle? Aún si lo hacen, Runin continuará sonriendo. Solo por esa madrugada, solo por ese instante, solo en aquella isla, solo con ellos.
