Un viaje movido // Llegada a Little Garden // Presente absoluto
#31
Las palabras “Breath Death” pronunciadas por Sohem resonaron en el aire con una solemnidad inquietante, y en ese preciso instante Moja supo que algo había cambiado de forma irreversible. No fue un aumento de la tensión, porque esta ya se encontraba al límite, tan densa que parecía poder cortarse con un cuchillo, sino una alteración más profunda, más visceral. Aquello no era una simple amenaza ni una provocación verbal: era el inicio de una técnica. Una de esas de las que se hablaba en susurros, asociadas al nombre del temido Sohem Burnedead.

El cambio fue inmediato y brutal. Moja sintió cómo el aire a su alrededor se volvía pesado, espeso, como si de repente intentara respirar a través de un líquido ardiente. Un calor sofocante le invadió el pecho, extendiéndose por sus pulmones con una violencia silenciosa, mientras cada intento de inhalar se volvía inútil. El oxígeno parecía haber desaparecido, o peor aún, haber sido arrebatado por una fuerza invisible que no dejaba rastro alguno más allá de la asfixia creciente.

Aunque estaba en posición de prevención, con el cuerpo tenso y los sentidos alerta, Moja no estaba preparado para algo así. No había impacto, no había golpe físico que pudiera esquivar o bloquear; solo la sensación abrumadora de que su propio cuerpo lo estaba traicionando. El corazón comenzó a latir con fuerza descontrolada, y un zumbido sordo le llenó los oídos mientras el mundo parecía estrecharse alrededor de su visión.

Sus piernas cedieron durante un instante, y una de sus rodillas golpeó la arena húmeda de la playa. El dolor fue apenas perceptible comparado con la necesidad desesperada de aire. Instintivamente llevó una mano al pecho, intentando obligar a sus pulmones a funcionar, a recordar cómo respirar. Cada segundo se alargaba como una eternidad.

Pero Moja no cayó.

Apretó los dientes con fuerza, notando cómo los músculos del cuello y los hombros se tensaban hasta el límite, y realizó un esfuerzo que rozaba lo sobrehumano para incorporarse de nuevo. Su entrenamiento, su disciplina y su férrea voluntad se entrelazaron en aquel momento crítico, impidiéndole rendirse. No era solo orgullo lo que lo mantenía en pie, sino la convicción de que debía resistir, aunque fuera un poco más.

Intentó hablar, girando levemente la cabeza hacia Stroud y Kibai, con la intención de advertirles o al menos hacerles saber lo que estaba ocurriendo. Sus labios se movieron, su garganta intentó forzar un sonido… pero no salió nada. Sin aire en los pulmones, las cuerdas vocales eran inútiles. El silencio fue su única respuesta, un silencio desesperante que aumentaba la sensación de vulnerabilidad.

El miedo quiso abrirse paso en su interior, frío y paralizante, pero Moja lo contuvo con una determinación casi salvaje. En lugar de rendirse a la angustia, levantó lentamente el brazo, sintiendo cómo le temblaban los músculos, y alzó el pulgar hacia sus compañeros. El gesto era simple, casi insignificante, pero cargado de significado.

*Estoy bien.*
*Aguantaré.*

Aunque su visión comenzaba a nublarse por los bordes y el calor seguía oprimiendo su pecho, Moja mantuvo el pulgar en alto unos segundos más de los necesarios, como si ese pequeño acto de voluntad fuera un ancla que lo mantenía consciente. No sabía cuánto tiempo podría resistir aquella técnica infernal, pero tenía claro algo: no caería sin luchar, y no dejaría que el miedo definiera su lugar en aquel enfrentamiento.



OFFROL
*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]


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RE: Un viaje movido // Llegada a Little Garden // Presente absoluto - por Moja - 14-12-2025, 10:16 PM

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