15-12-2025, 12:22 AM
El aumento de temperatura era palpable sobre mi cabeza, cuello y orejas, consecuencia de mi estado debilitado postoperatorio o tal vez del sobreesfuerzo que había dirigido sobre mi cuerpo para poder alcanzar a la victoria, cual sea fuera la verdad incluso por más terco que resultara mi carácter debía de reconocer para este punto que seguía en mi estado más susceptible y esta vez no seria capaz de recuperarme inmediatamente tras un descanso, condenado a resistir el frio de la habitación como sí lo soportara mientras que intentaba comprender el mensaje indescifrable de mi amada buscando sobre su mirada una pista de intención, encontrando solo a su metodología.
-Debes estar insultándome por haber sido tan imprudente ¿cierto?- cuestione con orgullo, permitiendo una línea de agrado y picardía dibujarse en la comisura de mis labios luego de atenuarse su tacto por encima de mi marca, incapaz de resistirme a la pregunta de sí para su criterio había sido herido y derrotado como algún día ocurrirá o peor aún incapaz de saber si hasta ahora solo había venido a cuidarme fijando que era algo así como su mascota, seguido así por el ardor todavía presente, obligado a dibujar una mueca de disgusto y frio antinatural que venia mismamente sobre el cuidado de las gasas nuevas que era acompañado por nuevas palabras imposibles de saber.
Esta vez permitiéndome conectar mi mirada con la suya de manera que lejos de permitir un descanso para ella o siquiera para mí mismo busque haciendo pleno uso de mi zurda hasta conseguir palpar con mi mano a su cuello, rozando débilmente sobre su clavícula, flexionando sin peso de aquel agarre y aunque ni siquiera tenia la fuerza suficiente para dirigirla hasta mí en ese momento o mi vista empezaba a hacerse entre muy borrosa o mareada, hice todo lo que era posible para que mantuviera su fijación sobre mi, queriendo disfrutar del brillo de sus ojos y de las caricias de sus hebras de cabello descender sobre mi como un ángel que por esta vez disfrutaba cuidarme.
-Bai. Acércate, Bai, sé que no me entiendes, pero, si sigo diciendo tu nombre, Bai, ¿vendrás? ¿tendrás intrigas?- pregunte consciente de que no me entendía, repitiendo su nombre tanto como para llamar su atención mientras que lejos de permitirle sentarse sobre su silla o seguir leyendo le interrumpía sobreesforzandome en mi miseria.
-Debes estar insultándome por haber sido tan imprudente ¿cierto?- cuestione con orgullo, permitiendo una línea de agrado y picardía dibujarse en la comisura de mis labios luego de atenuarse su tacto por encima de mi marca, incapaz de resistirme a la pregunta de sí para su criterio había sido herido y derrotado como algún día ocurrirá o peor aún incapaz de saber si hasta ahora solo había venido a cuidarme fijando que era algo así como su mascota, seguido así por el ardor todavía presente, obligado a dibujar una mueca de disgusto y frio antinatural que venia mismamente sobre el cuidado de las gasas nuevas que era acompañado por nuevas palabras imposibles de saber.
Esta vez permitiéndome conectar mi mirada con la suya de manera que lejos de permitir un descanso para ella o siquiera para mí mismo busque haciendo pleno uso de mi zurda hasta conseguir palpar con mi mano a su cuello, rozando débilmente sobre su clavícula, flexionando sin peso de aquel agarre y aunque ni siquiera tenia la fuerza suficiente para dirigirla hasta mí en ese momento o mi vista empezaba a hacerse entre muy borrosa o mareada, hice todo lo que era posible para que mantuviera su fijación sobre mi, queriendo disfrutar del brillo de sus ojos y de las caricias de sus hebras de cabello descender sobre mi como un ángel que por esta vez disfrutaba cuidarme.
-Bai. Acércate, Bai, sé que no me entiendes, pero, si sigo diciendo tu nombre, Bai, ¿vendrás? ¿tendrás intrigas?- pregunte consciente de que no me entendía, repitiendo su nombre tanto como para llamar su atención mientras que lejos de permitirle sentarse sobre su silla o seguir leyendo le interrumpía sobreesforzandome en mi miseria.
