15-12-2025, 04:35 AM
Día 26 de otoño, cercanias del pueblo:
Ryan habría pasado un par de días metido en el bosque selvático desde el encuentro con aquel chico guapo, ya acostumbrado a las criaturas selváticas de la isla (Las cuales a solían ignorarle fuertemente ahora), logrando encontrar diversidad de plantas extrañas del lugar, todo debido a la ayuda de un boticario de aquel lugar que habría logrado encantar con sus habilidades, después de todo eran habilidades que ya tenía aprendidas por culpa de aquella tripulación ¿Siempre debía serle útil a la gente para poder sobrevivir? ¡Evidentemente! Era cosa de dejar de ser útil a las personas para que estes se olviden de ti, o simplemente te desechen de las peores maneras posibles…
-Hasta las hojas suelen ser de esa manera. – Se hablaría para sí, mientras caminaba por un sendero perdido de la mano de dios, mientras empezaba a escuchar gritos a lo lejos ¿Habría alguien en problemas? ¿O acaso habría una pelea en medio de la selva? Era difícil dilucidarlo estando donde estaba, por lo que empecé a caminar totalmente atento de lo que pasaba hacia el lugar del bullicio ¿Acaso quería ayudarlos? Naaah… Solo quería observas lo que pasaba ¿Verdad? Si es que era un animal salvaje habría sido molestado por el resto, siendo solo un tigre lo que podría ser una amenaza para cualquier persona… Es que, se lo habrían buscado sí o sí… Por lo que era completamente capas de dejarlos solos como el hombre libre que soy… O eso quiero creer.
Por lo que, caminando hacia allá con un apuro bastante bajo, sería que me llevaría una sorpresa, eran un gran grupo de personas jugando en lo que algunos podrían considerar una cancha en pleno bosque, para otros podría ser simplemente un baldío donde habrían cortado la gran mayoría del follaje, excepto una extraña flor azulada en medio de aquella tremenda partida de aquel juego que se estaban pegando, pues la pelota iba y venía… Pero, como por decreto divino parecía que aquellos pies que iban de un lado a otro no aplastarían aquella hermosa creación de dios, lo que hacía preguntarme ¿Por qué estaba tan fascinado con aquella cosa? ¿Acaso era su hermosa apariencia lo que me gustaba? Pues no… Era simplemente que no había visto en todos estos días de jungla una igual a esa vegetación, por lo que sin pensarlo empecé a caminar hacia ella, sin mucho que decir…
Ahí en medio de la cancha seria que el partido se pararía al verme entrar, mas no así la pelota que saldría volando en mi dirección apuntando con toda su fuerza hacia mi cabeza, en donde tan embobado por aquella flor según muchos, ignoraría… Acercándome como oveja perdida del rebaño, convencido de arrancar tan bella adquisición que me habría encontrado, mientras un grito se escuchaba de fondo.
-¡Cuidado! -
