Hatred [Priv. Bertram] [Pasado]
#5
El inconfundible sonido de un grito de dolor traspasó la puerta. Eso no debía pasar, de hecho, nada de esto debería estar pasando, incluso las voces de reclamación de antes debieron quedar aisladas, se supone que ese era el trabajo de la puerta metálica que separaba una habitación de otra.
 
Un jadeo ahogado en su boca por sus propias manos fue la respuesta del médico pelirrosa al darse cuenta del motivo por el cual esa “defensa”, en la que tanto confiaba, había fallado tan estrepitosamente. Era apenas perceptible, pero la puerta estaba entreabierta, dejando una ranura de menos de un centímetro, suficiente para que el ruido se cuele.
 
Casi soltó una risa burlesca, no por alegría, obvio, si no por irritación…Claro… ¿Para qué molestarse en cerrar bien la puerta?, ¿para qué molestarse en cumplir todo el protocolo? Nadie los había encontrado antes y nadie debía haberlos encontrado ahora.
 
Siempre ha creído que confiarse está mal y esto se lo ha demostrado.
 
—Mierda —. Sea quien sea que estuviera al otro lado, estaba armado, pues no era sordo como para darse cuenta del silbido del aire al ser rasgado por algún tipo de arma y, por los ojos, abiertos de par en par, de Rafael, supo que este también lo había notado. Esperaba que se hiciera cargo de la situación.
 
—Ni siquiera me mires, te dije que tuviéramos cuidado, hazte cargo de tus errores —. Su voz apenas y se alzó, fue un susurro dicho muy cerca de la oreja del rubio como para que otra persona fuera capaz de escucharlo, incluso si hubiera alguien más consciente en ese cuarto con celdas. —Solo soy un médico y así pienso mantenerme, no quiero problemas con nadie —. No era para menos, después de todo, durante años estuvo evitando llamar la atención lo suficiente, durante años había trabajado desde la sombra, eso le había evitado tener un precio sobre su cabeza, algo que no esperaba que cambiara esta noche.
 
El rubio chasqueó la lengua y se alejó un paso para poder cargar su arma y luego colocársela en la parte de atrás de su pantalón, oculta, pero lista para ser usada en caso de ser necesario. —Quédate aquí entonces, Doc…hablaré con el intruso que está amenazando a mis hombres.
 
El pelirrosa asintió y sus pies, tan discretos como su susurro de antes, se movieron hasta quedar situado tras la puerta, escondiéndose de quien fuera que los hubiera seguido y que ahora les pedía indicaciones, mientras que el rubio apenas abrió la puerta para pasar a través de ella, cerrándola tras de si apenas estuvo fuera, bueno…no del todo, así como antes, la dejó entreabierta, solo un poco, lo suficiente para que el médico al otro lado pudiera escuchar la conversación ¿Por qué? Tal vez porque el rubio tenía esperanza de que el doctor actuara en caso de ser necesario.
 
Sin embargo, al estar afuera, lo que vio no le gustó nada. El chico pelirrojo con una carcasa llena de flechas le parecía una molestia, una que se intensificó mucho más al ver a uno de sus guardias en el suelo retorciéndose por el dolor de una herida que no parecía causar una simple hemorragia, no por la manera en la que la pierna ajena parecía “convulsionar” cada tantos segundos, mientras que, el otro guardia, con cuchillo en mano, parecía tener toda la intención del mundo de querer tirarse sobre el recién llegado pelirrojo para hacerlo “callar”.
 
El rubio tuvo que intervenir. Su mano se posó sobre el hombro del guardia que no estaba herido y sus ojos grises se fijaron con atención en el desconocido con un dejo de seriedad momentánea que enseguida fue reemplazada con una expresión de falsa amabilidad: una mirada relajada, una sonrisa cordial.
 
—Vamos, vamos, creo que esto ha sido un leve malentendido —. Sujetó con más fuerza el hombro del guardia al que sostenía, descargando en este la rabia contenida por haber sido descubierto. —Mis guardias pueden ser un poco celosos con aquellos que entran a mi propiedad sin permiso, es normal que actúen de esa manera ante un extraño…Digamos que es como tener un perro bravo en el patio de tu casa ¿Cómo crees que actuaría si llega un intruso? —Soltó al hombro del sujeto al que antes contuvo y lo miró por un momento.
 
—¿Por qué no vas a ayudar a tu compañero con esa herida? —preguntó con voz casual, aunque con un dejo de preocupación, también fingido. —Por supuesto, si nuestro ahora “invitado” nos permite hacerlo… ¿Te molestaría bajar esas armas? Me pones nervioso —dijo con un tono amable que invitaría a cualquier persona a seguirle el juego, aunque no sabría si podía funcionar con el recién llegado.
 
—Ahora, soy yo quien debe preguntar ¿Por qué ha entrado aquí?, ¿Acaso se le perdió algo o alguien? Dudo que encuentre respuestas en este lugar —. O tal vez encontraría más de lo que buscaba, pero eso no sería bueno ni para el rubio ni para el médico que aún escondido tapaba su boca con sus manos, evitando que cualquier sonido de sorpresa pudiera delatar su presencia. —No es muy de caballeros violentar la propiedad privada… “Sir” … ¿Tiene acaso una orden que permita este registro? De lo contrario, estoy seguro de que lo mejor sería retirarse —. Dio un paso al frente, dándose la libertad de moverse hacia uno de los estantes sobre los que reposaban viejas cajas de madera.
 
—Esto es solo un depósito personal —. Mintió descaradamente, aunque ciertamente, algunas cosas en las cajas podrían hacerse pasar por artículos “personales” que ya no tenían cabida en una casa. —No hay nada que pueda interesarse…solo objetos que evocan algo de nostalgia a su servidor —. Se señaló a él mismo, mostrando al muchacho un rostro relajado, aunque en su interior su corazón estuviera a mil por hora y la certeza en su mente de que sus mentiras pudieran funcionar estuvieran tan equilibradas en la balanza como la probabilidad de que no funcionaran.
  Responder


Mensajes en este tema
Hatred [Priv. Bertram] [Pasado] - por Hyákinthos - 02-12-2025, 06:47 AM
RE: Hatred [Priv. Bertram] [Pasado] - por Hyákinthos - 15-12-2025, 08:23 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)