Lo sintió, ese calor que fue la respuesta que ha hecho. No necesita palabras, simplemente sonrió con suavidad, en un gesto que escondió detrás de su mano, es una risa que permanece, pero que no debería estar ahí.
—Sí, es lo que te pregunto, Owen — aun así el tono divertido se desvaneció, porque es la verdad, es una pregunta que ha hecho con un por qué, hay una razón detrás que no escondió — ¿No puedo?
¿Es que ha elegido palabras incorrectas? Porque en realidad parece al revés, incluso si su tono no es amable o animado como antes, no se asustó. Simplemente tomó aire, acomodándose en la cama, porque ha aplazado el final por un rato más ¡Ya llegará eventualmente! Pero en ese momento no.
Aceptó todo lo que va a pasar, en un contrato que ninguno ha firmado, pero que vale más que cualquier papel en todo el mar. Uno que no se puede romper ni robar, por eso es tan valioso ¿O será porque son ellos?
¿Por qué se aferra tanto a él?
Su cuerpo descansó finalmente, se sintió cansada, aun así no se dejó ir, simplemente se aferró al sonido de la voz de Owen, a su respiración, como si perderse eso fuese a lastimarla — Estoy agotada, pero me siento bien — esa es la verdad, aunque una parte de ella no quiera moverse más, no quiso estar en ningún otro lugar. — Yo… — ¿Debería decir la verdad ahora o no es el momento? Apretó los labios aprovechando que no la puede ver, mordió la parte exterior acomodándose junto a la piel de él, escuchando sus latidos — Sí, lo dudo. Dudo que pueda hacer muchas cosas. — se apegó a él, diciendo lo que hasta ahora ha querido esconder.
—Lo que yo quiero es egoísta, Owen. Por eso no sé cómo podría cambiar al mundo si no puedo ayudar a nadie — un suspiro salió de su cuerpo, uno que la encogió ligeramente, quizás por lo que dice también — No sé que tengo que hacer para hacer eso.
¿Qué respuesta puede dar que se asemeje a un milagro? Se sintió atrapada una vez más, solo que antes nadie volvía reclamando porque no se cumplían sus peticiones ¿Y Owen? Cuánto podrá vivir notando que no ha cambiado ni un centímetro del mundo — Podría intentarlo — es un tal vez, una posibilidad, pero no una certeza, como si algo dentro de ella le dijera que es imposible. No existe tampoco la posibilidad de pedírselo a Dios, porque en realidad ¡¿Qué tiene que cambiar?! Cuál del montón de cosas que están mal tiene que mejorar.
Aunque no importa qué le digan, no se sintió lista para resolver ninguna.
—Quiero saber por qué estoy aquí. Debe haber una razón que he vivido tanto, incluso pasando el incidente en donde nos encerraron — su tono se suavizó inicialmente, para terminar acompañándose con un bostezo al final — Lo más probable es que de estar con otras personas no habría salido ilesa — su mano se posó en el torso de él y lo acarició despacio — Tuve mucha suerte.
Más que él, pero no la suficiente como para no caer en esa trampa. Lo justo para mantenerla viva.
—Sí, es lo que te pregunto, Owen — aun así el tono divertido se desvaneció, porque es la verdad, es una pregunta que ha hecho con un por qué, hay una razón detrás que no escondió — ¿No puedo?
¿Es que ha elegido palabras incorrectas? Porque en realidad parece al revés, incluso si su tono no es amable o animado como antes, no se asustó. Simplemente tomó aire, acomodándose en la cama, porque ha aplazado el final por un rato más ¡Ya llegará eventualmente! Pero en ese momento no.
Aceptó todo lo que va a pasar, en un contrato que ninguno ha firmado, pero que vale más que cualquier papel en todo el mar. Uno que no se puede romper ni robar, por eso es tan valioso ¿O será porque son ellos?
¿Por qué se aferra tanto a él?
Su cuerpo descansó finalmente, se sintió cansada, aun así no se dejó ir, simplemente se aferró al sonido de la voz de Owen, a su respiración, como si perderse eso fuese a lastimarla — Estoy agotada, pero me siento bien — esa es la verdad, aunque una parte de ella no quiera moverse más, no quiso estar en ningún otro lugar. — Yo… — ¿Debería decir la verdad ahora o no es el momento? Apretó los labios aprovechando que no la puede ver, mordió la parte exterior acomodándose junto a la piel de él, escuchando sus latidos — Sí, lo dudo. Dudo que pueda hacer muchas cosas. — se apegó a él, diciendo lo que hasta ahora ha querido esconder.
—Lo que yo quiero es egoísta, Owen. Por eso no sé cómo podría cambiar al mundo si no puedo ayudar a nadie — un suspiro salió de su cuerpo, uno que la encogió ligeramente, quizás por lo que dice también — No sé que tengo que hacer para hacer eso.
¿Qué respuesta puede dar que se asemeje a un milagro? Se sintió atrapada una vez más, solo que antes nadie volvía reclamando porque no se cumplían sus peticiones ¿Y Owen? Cuánto podrá vivir notando que no ha cambiado ni un centímetro del mundo — Podría intentarlo — es un tal vez, una posibilidad, pero no una certeza, como si algo dentro de ella le dijera que es imposible. No existe tampoco la posibilidad de pedírselo a Dios, porque en realidad ¡¿Qué tiene que cambiar?! Cuál del montón de cosas que están mal tiene que mejorar.
Aunque no importa qué le digan, no se sintió lista para resolver ninguna.
—Quiero saber por qué estoy aquí. Debe haber una razón que he vivido tanto, incluso pasando el incidente en donde nos encerraron — su tono se suavizó inicialmente, para terminar acompañándose con un bostezo al final — Lo más probable es que de estar con otras personas no habría salido ilesa — su mano se posó en el torso de él y lo acarició despacio — Tuve mucha suerte.
Más que él, pero no la suficiente como para no caer en esa trampa. Lo justo para mantenerla viva.
—Y ya te dije, planeo buscar la forma de poder ver. Debe existir alguna, le preguntaré al Doctor… Kiyoshi, él — porque le dice Doctor sin su nombre, solo por una costumbre, aun así lo tiene ¡Y debería tratarlo así con otros! — Así que lo conocías de antes ¿De dónde?
Dónde conoció a un hombre que ha cruzado camino con ambos.
¿Es una coincidencia o una respuesta?
—No me pareces alguien que vaya por las buenas al médico — se rió a pesar de que debería preocuparse — Por eso ¿Me prometes que te cuidarás más?
O que al menos volverás sin importar lo que pase.
Dónde conoció a un hombre que ha cruzado camino con ambos.
¿Es una coincidencia o una respuesta?
—No me pareces alguien que vaya por las buenas al médico — se rió a pesar de que debería preocuparse — Por eso ¿Me prometes que te cuidarás más?
O que al menos volverás sin importar lo que pase.
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