15-12-2025, 09:14 PM
Lo ve malherido, en un estado lamentable, y en gran parte por culpa suya. Kiyoshi es un médico con vocación. No se dedicó a esta profesión por gusto en el dinero, tampoco por presión ejercida por sus padres. Desde pequeño quiso enfocarse en esto para lograr que el resto tenga una buena salud y no sufra tanto como él. Por lo mismo, que sus manos en vez de dar vida, estén provocando muerte y sufrimiento, causan en él un sentimiento negativo. Una tristeza y un enojo consigo mismo que no puede controlar.
— Qué hago… Qué estoy haciendo… Yo no soy… — Aún ayudado por la adrenalina, se aleja unos cuantos metros de Jin, ignorando sus intentos de levantarse porque no se atreve a mirarlo de frente. Dentro de su cabeza hay muchas dudas. Una parte de él es duro consigo mismo y le critica el convertirse en otro de todos estos malditos expertos en causar daño. Pero otra parte es más comprensiva, y se fusiona más con el odio.
La ira, el rencor, todo se acumula dentro suyo. ¿Acaso no son todos merecedores del castigo que le has propiciado? Quizás sí, quizás no. Ninguno traerá de regreso a Elena, tampoco a sus padres. Pero matarlos, incluso golpear al yakuza, todo ha sido… fascinante, increíble. Liberar la frustración de esa forma, desprenderse de un fuerte peso sobre sus hombros, aunque su mente se vea cargada de pensamientos, su cuerpo luce más relajado.
— Relájate, tonto, ya está… No puedes cambiar nada, solo avanzar. — Voltea hacia atrás cuando Jin le habla, mostrando aún lo mal que está producto de tanto castigo. Kiyoshi se muerde el labio inferior y luego suspira. Mientras busca su comunicador dentro de su ropa, pone en práctica distintas técnicas de respiración que le permitan seguir de pie. Sabe que él también sufrió mucho daño y que, si sigue parado es meramente por una reacción momentánea de su cuerpo. Una vez la adrenalina se esfume, estará bastante mal. Solo espera que, para entonces, ya esté lejos de aquí.
La persona que llama a través del Den Den Mushi es el doctor que lo atendió a él, trabajador de Jin. Antes de venir hasta aquí, le pidió en secreto su contacto para así comunicarse con él en caso de necesitarlo. Rechazó de buenas a primeras, pero Kiyoshi pudo fácilmente convencerlo.
— Oye, tonto, no pierdas el tiempo. Estamos donde sabes. Ven rápido a tratar a tu amo o quizás pierde la vida. Yo no tengo ni el equipo ni la mente clara como para atenderlo. Corre o solo verás su cadáver.
— ¡O-oye! ¿Qué estás…? — No alcanza a terminar su frase, pues Kiyoshi corta la llamada.
Da unos últimos pasos hacia el moribundo Jin y le dirige una mirada llena de odio, pero una que no es solo hacia él, sino que hacia todos, hacia este mundo lleno de corruptos y criminales. Para él, todos son iguales. Por mucho que tenta un trato con el Onizuka, no excluirá a los Yakuza de todo aquello que considera directamente basura.
— Te llamaré para cerciorarme de que viviste o moriste. Si sigues vivito y coleando, el contrato seguirá en pie. Estaremos en contacto. No pienso huir, esto apenas comienza. — Una vez dicho eso, procede a retirarse de la zona. Seguramente cuando ya se aleje lo suficiente, se lanzará al suelo para descansar y esperar a que pase el dolor ocasionado por tanto golpe sufrido. De seguro tendrá varios días de sufrimiento en lo que se recupera, así que planea usar otra vez el den den mushi para llamar a algún conocido que vaya a buscarlo.
Aquí termina este fatídico capítulo, siendo uno clave que siente las bases para que, en el futuro, Kiyoshi termine aceptando la propuesta de arrojarse a los mares convertido en pirata. Quedarse quieto, solo esperar y depender del resto no cambiará nada.
Debe hacer las cosas por su cuenta, pues no vale la pena dejarle el trabajo a los tontos. Eso lo tiene más que claro.
— Esto también irá por ti, Elena. Solo sigue observándome.
— Qué hago… Qué estoy haciendo… Yo no soy… — Aún ayudado por la adrenalina, se aleja unos cuantos metros de Jin, ignorando sus intentos de levantarse porque no se atreve a mirarlo de frente. Dentro de su cabeza hay muchas dudas. Una parte de él es duro consigo mismo y le critica el convertirse en otro de todos estos malditos expertos en causar daño. Pero otra parte es más comprensiva, y se fusiona más con el odio.
La ira, el rencor, todo se acumula dentro suyo. ¿Acaso no son todos merecedores del castigo que le has propiciado? Quizás sí, quizás no. Ninguno traerá de regreso a Elena, tampoco a sus padres. Pero matarlos, incluso golpear al yakuza, todo ha sido… fascinante, increíble. Liberar la frustración de esa forma, desprenderse de un fuerte peso sobre sus hombros, aunque su mente se vea cargada de pensamientos, su cuerpo luce más relajado.
— Relájate, tonto, ya está… No puedes cambiar nada, solo avanzar. — Voltea hacia atrás cuando Jin le habla, mostrando aún lo mal que está producto de tanto castigo. Kiyoshi se muerde el labio inferior y luego suspira. Mientras busca su comunicador dentro de su ropa, pone en práctica distintas técnicas de respiración que le permitan seguir de pie. Sabe que él también sufrió mucho daño y que, si sigue parado es meramente por una reacción momentánea de su cuerpo. Una vez la adrenalina se esfume, estará bastante mal. Solo espera que, para entonces, ya esté lejos de aquí.
La persona que llama a través del Den Den Mushi es el doctor que lo atendió a él, trabajador de Jin. Antes de venir hasta aquí, le pidió en secreto su contacto para así comunicarse con él en caso de necesitarlo. Rechazó de buenas a primeras, pero Kiyoshi pudo fácilmente convencerlo.
— Oye, tonto, no pierdas el tiempo. Estamos donde sabes. Ven rápido a tratar a tu amo o quizás pierde la vida. Yo no tengo ni el equipo ni la mente clara como para atenderlo. Corre o solo verás su cadáver.
— ¡O-oye! ¿Qué estás…? — No alcanza a terminar su frase, pues Kiyoshi corta la llamada.
Da unos últimos pasos hacia el moribundo Jin y le dirige una mirada llena de odio, pero una que no es solo hacia él, sino que hacia todos, hacia este mundo lleno de corruptos y criminales. Para él, todos son iguales. Por mucho que tenta un trato con el Onizuka, no excluirá a los Yakuza de todo aquello que considera directamente basura.
— Te llamaré para cerciorarme de que viviste o moriste. Si sigues vivito y coleando, el contrato seguirá en pie. Estaremos en contacto. No pienso huir, esto apenas comienza. — Una vez dicho eso, procede a retirarse de la zona. Seguramente cuando ya se aleje lo suficiente, se lanzará al suelo para descansar y esperar a que pase el dolor ocasionado por tanto golpe sufrido. De seguro tendrá varios días de sufrimiento en lo que se recupera, así que planea usar otra vez el den den mushi para llamar a algún conocido que vaya a buscarlo.
Aquí termina este fatídico capítulo, siendo uno clave que siente las bases para que, en el futuro, Kiyoshi termine aceptando la propuesta de arrojarse a los mares convertido en pirata. Quedarse quieto, solo esperar y depender del resto no cambiará nada.
Debe hacer las cosas por su cuenta, pues no vale la pena dejarle el trabajo a los tontos. Eso lo tiene más que claro.
— Esto también irá por ti, Elena. Solo sigue observándome.
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
