16-12-2025, 03:31 AM
(Última modificación: 16-12-2025, 10:41 PM por Onizuka Jin.)
Su llegada había sido de lo más inesperado. Sí, planeaba viajar hasta allí, pero no que sus planes se tuvieran que acelerar, y más por culpa de aquella estúpida loca de las quemaduras y el cocinero que no hizo más que huir como un condenado cobarde. Lo único positivo de ese viaje, lejos de la estupidez que tuvo que tolerar, fue que al menos llegó antes de tiempo sin tener que pagar un solo berrie. Había tenido, por supuesto, que esperar a su jefe, quien lo había esperado en la isla. Había sido un día largo, estaba agotado mentalmente. Demasiadas cosas que preparar. Le asignaron una de las casas… No, en realidad eran unas tres, sin embargo, solo estaba en ese momento en una de ellas. Era exageradamente grande, no buscaba tanta elegancia como la que solía existir en los lugares en los que se reunía. Simpleza, pese al desproporcionado tamaño, omitiendo las escaleras que lo llevaban al segundo piso, que tenían cristales en los laterales y eran ligeramente curvas.
Ya llevaba unos escasos días, pero no llegaba siquiera a la semana. La noche era fresca especialmente en ese momento. Entraba, ahora retirándose la corbata, agotado por el agitado día. Los encuentros con su jefe lo agotaban mentalmente. Lo primero que hizo fue dejarla a un lado del sofá que estaba en la sala de estar. El silencio era abrumador, quizás demasiado. El cigarrillo de entre sus labios era el único alivio que parecía acompañarlo y, el único sonido, el del propio mechero que usaba, con un solo clic, para encenderse. Había informado a Tezca de su movimiento no hacía mucho tampoco. ¿Cuándo fue? ¿El día anterior? ¿O quizás hacía tres días? No lograba recordarlo del todo bien entre todas las cosas que había tenido que hacer, estando ocupado, solo regresando a casa para dormir.
Hoy era diferente. Por supuesto, el mechero que usaba no era el mismo que Tezca le había arreglado la última vez. Por lo contrario, retiró ese mismo de su bolsillo, soplando el humo del cigarro. No comprendía por qué había intentado que se diera la vuelta. Claramente, igual que él mismo, el propio rubio tenía cosas que esconder. ¿Por qué siquiera trataba ese objeto como un tesoro? Podía usarlo, le dio un mes de vida si lo usaba regularmente y, sin embargo, no quería que la llama que pudiera funcionar se apagara en un plazo tan corto. Cerró los ojos, suspirando, dejando el mismo mechero sobre la mesa de la sala, de forma despreocupada, con el cigarrillo entre sus labios.
Sí, no era más que una tontería. Comenzó a retirar su traje, desabrochar su camisa y caminar hasta uno de los numerosos baños que había por la casa. Por fuera, el resto estaba lleno de cristales, pudiéndose ver toda la extensión de la isla y las casas iluminadas en la distancia. La ropa terminó en la cesta, entrando en la ducha y abriendo el grifo del agua. La desnudez resplandecía bajo el agua de la ducha.
Y, en un momento, hasta que escuchó el timbre. No recordaba esperar a nadie… ¿Verdad? ¿Quizás su jefe estaba allí por algo más? No le apetecía recibirlo, no en ese momento y, sin embargo, si no lo hacía, sabía que significaba acumular más problemas. No tuvo tiempo de acomodarse algo de vestir correctamente o de secarse. Así, tal y como estaba, se acercó a un pequeño kimono que podría al menos secarlo un poco, acercándose hasta la puerta principal para poder abrirla. Podría ser su jefe y, sin embargo, al saber que no esperaba a nadie, preparó una daga a un lado de la puerta, listo en caso de que hubiera algún ataque sorpresa.
Ya llevaba unos escasos días, pero no llegaba siquiera a la semana. La noche era fresca especialmente en ese momento. Entraba, ahora retirándose la corbata, agotado por el agitado día. Los encuentros con su jefe lo agotaban mentalmente. Lo primero que hizo fue dejarla a un lado del sofá que estaba en la sala de estar. El silencio era abrumador, quizás demasiado. El cigarrillo de entre sus labios era el único alivio que parecía acompañarlo y, el único sonido, el del propio mechero que usaba, con un solo clic, para encenderse. Había informado a Tezca de su movimiento no hacía mucho tampoco. ¿Cuándo fue? ¿El día anterior? ¿O quizás hacía tres días? No lograba recordarlo del todo bien entre todas las cosas que había tenido que hacer, estando ocupado, solo regresando a casa para dormir.
Hoy era diferente. Por supuesto, el mechero que usaba no era el mismo que Tezca le había arreglado la última vez. Por lo contrario, retiró ese mismo de su bolsillo, soplando el humo del cigarro. No comprendía por qué había intentado que se diera la vuelta. Claramente, igual que él mismo, el propio rubio tenía cosas que esconder. ¿Por qué siquiera trataba ese objeto como un tesoro? Podía usarlo, le dio un mes de vida si lo usaba regularmente y, sin embargo, no quería que la llama que pudiera funcionar se apagara en un plazo tan corto. Cerró los ojos, suspirando, dejando el mismo mechero sobre la mesa de la sala, de forma despreocupada, con el cigarrillo entre sus labios.
![[Imagen: vd8BSWk.png]](https://i.imgur.com/vd8BSWk.png)
—Qué tontería.
Sí, no era más que una tontería. Comenzó a retirar su traje, desabrochar su camisa y caminar hasta uno de los numerosos baños que había por la casa. Por fuera, el resto estaba lleno de cristales, pudiéndose ver toda la extensión de la isla y las casas iluminadas en la distancia. La ropa terminó en la cesta, entrando en la ducha y abriendo el grifo del agua. La desnudez resplandecía bajo el agua de la ducha.
![[Imagen: YiCz05d.png]](https://i.imgur.com/YiCz05d.png)
Y, en un momento, hasta que escuchó el timbre. No recordaba esperar a nadie… ¿Verdad? ¿Quizás su jefe estaba allí por algo más? No le apetecía recibirlo, no en ese momento y, sin embargo, si no lo hacía, sabía que significaba acumular más problemas. No tuvo tiempo de acomodarse algo de vestir correctamente o de secarse. Así, tal y como estaba, se acercó a un pequeño kimono que podría al menos secarlo un poco, acercándose hasta la puerta principal para poder abrirla. Podría ser su jefe y, sin embargo, al saber que no esperaba a nadie, preparó una daga a un lado de la puerta, listo en caso de que hubiera algún ataque sorpresa.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
