16-12-2025, 05:51 AM
Los ojos de Jin se abrieron de par en par a la vez que el agarre de la daga comenzó a perder fuerza. Parpadeó repetidamente, contemplando al contrario con sorpresa. De repente sintió que la condenada ropa no era la más adecuada después de recibirlo de esa forma. Sus ojos lo analizaron de arriba abajo. El olor que emanaba, la forma de vestir. Apretó los labios. Cierto era que le había mencionado dónde se hospedaba, pero no esperaba en absoluto que se presentara, menos con un aspecto tan pulido.
Qué locura, preguntar lo obvio y, sin embargo, no podía evitarlo. Sentía que si no pronunciaba su nombre iba a morir en vida. Cerró los ojos por algunos segundos, tratando de mantener la compostura, abriendo un poco más la puerta, esbozando una sonrisa, esta vez sí, cargada de picardía y diversión. Ambos de sus ojos cerrándose, todavía goteando el agua de la ducha en su propio cabello.
Escondió la daga en un mueble que estaba justo detrás de la puerta. No quería aparentar ser hostil. Miró a su alrededor, detrás del rubio, mientras lo dejaba pasar y cerró la puerta tras de sí, quedándose a medio camino cuando percibió una pequeña marca en su cuello. No le había prestado tanta atención hasta ese momento hasta que había cruzado la puerta ya que, después de la sorpresa inicial, no había podido percatarse de nada más que lo llamativo y, por supuesto, preocuparse de que nadie lo hubiera seguido. Terminó de cerrar la puerta, ahora algo más lento. Una extraña sensación lo invadió, con una mueca de disgusto. Procuró que no lo viera el contrario, pero sí se acercó a sus espaldas.
Sus dedos, lentamente, se pasearon por el pecho, o al menos la parte que su ropa permitía al estar al descubierto. Mierda, quería atraparlo. Ahora quería romperle los dientes a quien le hubiera dejado algo así. Quería ser el que lo marcara, quería hacerlo él… Cerró los ojos, separándose lentamente. Su rostro, como ya era costumbre, no mostraba emoción alguna mientras se adentraba al domicilio.
Lo miró de reojo, volviendo a caminar hasta la sala de estar, donde el mechero todavía reposaba sobre esa mesa, ahora en su propio descuido, olvidando por un momento su propia existencia. —Si trajiste un kimono en una ocasión especial, es que no fue lo suficientemente bueno por lo que veo. — Ah, sus ojos no podían alejarse de esa condenada marca, aquella que era más grande de lo esperado, una mancha de un posible imbécil que no sabía ni cómo tratarlo.
![[Imagen: fKMNDX6.png]](https://i.imgur.com/fKMNDX6.png)
—¿Tezca…?
Qué locura, preguntar lo obvio y, sin embargo, no podía evitarlo. Sentía que si no pronunciaba su nombre iba a morir en vida. Cerró los ojos por algunos segundos, tratando de mantener la compostura, abriendo un poco más la puerta, esbozando una sonrisa, esta vez sí, cargada de picardía y diversión. Ambos de sus ojos cerrándose, todavía goteando el agua de la ducha en su propio cabello.
![[Imagen: 0VQZuho.jpg]](https://i.imgur.com/0VQZuho.jpg)
—De haber sabido que venías, me habría puesto algo mejor que solo esto.
Escondió la daga en un mueble que estaba justo detrás de la puerta. No quería aparentar ser hostil. Miró a su alrededor, detrás del rubio, mientras lo dejaba pasar y cerró la puerta tras de sí, quedándose a medio camino cuando percibió una pequeña marca en su cuello. No le había prestado tanta atención hasta ese momento hasta que había cruzado la puerta ya que, después de la sorpresa inicial, no había podido percatarse de nada más que lo llamativo y, por supuesto, preocuparse de que nadie lo hubiera seguido. Terminó de cerrar la puerta, ahora algo más lento. Una extraña sensación lo invadió, con una mueca de disgusto. Procuró que no lo viera el contrario, pero sí se acercó a sus espaldas.
![[Imagen: Xy0RuuF.png]](https://i.imgur.com/Xy0RuuF.png)
—Veo que no estabas tan impaciente por verme a mí.
Sus dedos, lentamente, se pasearon por el pecho, o al menos la parte que su ropa permitía al estar al descubierto. Mierda, quería atraparlo. Ahora quería romperle los dientes a quien le hubiera dejado algo así. Quería ser el que lo marcara, quería hacerlo él… Cerró los ojos, separándose lentamente. Su rostro, como ya era costumbre, no mostraba emoción alguna mientras se adentraba al domicilio.
![[Imagen: 1tKUSFD.png]](https://i.imgur.com/1tKUSFD.png)
—¿Tienes hambre? ¿O prefieres algo para beber?
Lo miró de reojo, volviendo a caminar hasta la sala de estar, donde el mechero todavía reposaba sobre esa mesa, ahora en su propio descuido, olvidando por un momento su propia existencia. —Si trajiste un kimono en una ocasión especial, es que no fue lo suficientemente bueno por lo que veo. — Ah, sus ojos no podían alejarse de esa condenada marca, aquella que era más grande de lo esperado, una mancha de un posible imbécil que no sabía ni cómo tratarlo.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
