Cazadores siendo cazados [Presente Relativo T3]
#11
Toda historia tiene un principio, pero no todos los comienzos son buenos. Este estaba por definirse aún. Y es que en este mundo, y, en especial, en esta isla, todo parecía acabar con nosotros. Yo había avanzado hasta mi posición, asegurándome un buen ángulo para ver a cualquier enemigo que viniese desde el frente. Me mantenía oculto en las sombras, lejos de la vista de cualquiera que pudiese acecharnos. Y me creía a salvo. Sin embargo, nadie puede estar a salvo del mismo entorno que le rodea.

Unas pisadas, sin duda de un gran animal, comenzaron a sonar como los tambores de guerra de un gran ejército marchando hacia la batalla. Pasos que no pertenecían a ninguno de nosotros, y que a juzgar por la escena que teníamos allí, tampoco eran fruto de los causantes de aquella matanza. Cada golpe sonaba más cerca, más terrorífico. La cueva, la cual vibraba con los primeros pasos, comenzaba ahora a sacudirse. Las paredes crujían a nuestro alrededor, como si las mismas entrañas de la tierra nos amenazasen, como el rugido de un estómago hambriento. Los huesos a nuestros pies castañeteaban unos contra otros en un macabro ritmo, y parecían comenzar a danzar y saltar, como si fueran parte de un ritual mortuorio. Las formaciones rocosas del techo, extendidas hacia nosotros como colmillos ansiosos de presas, empezaron a derrumbarse, causando un gran estrépito al golpear a unos metros de donde nos encontrábamos Kiyoshi y yo. El doctor dejó salir un comentario, tenue, un susurro, en el que dejaba clara que su opinión sobre aquella caverna era la misma que la mía; un lugar terrible.

Las conversaciones entrecortadas que venían de más allá de la cueva dejaron de oírse. Ya fuera por el miedo o por el ruido provocado por los crujidos de la caverna. Los golpes se acentuaban. Algo se acercaba a nosotros, desde la espalda. Me giré tan pronto me percaté de aquello y pude ver al causante. Un reptil, grande, de unos 10 metros. Aún no se bien como podía avanzar con esa velocidad por aquella cueva. Progresaba con paso firme, aplastando los huesos del suelo como si pisase ramitas. Un paso, luego otro, siempre con potencia. Cuando vi a dónde se dirigía ya era demasiado tarde. Intenté apartarme de su camino, pero había dedicado demasiado tiempo a analizar aquel espécimen que parecía salido de los libros de historia, o tal vez de antiguas fábulas de princesas y dragones. Salté a un lado, aunque no pude evitar que sus patas me golpearan. Noté un ligero dolor en el costado antes de caer al suelo de la cueva. Rodé sobre mi cuerpo para ponerme de nuevo de pie y volver a agarrar mi rifle, listo para responder a aquel reptil en caso de que pretendiese seguir atacándonos. Sin embargo, sus intenciones eran otras.

Como llevado por la ira, aquel monstruo avanzó sin detenerse, sin siquiera mirar qué se interponía a su paso. Era un animal rabioso, como buscando contratacar por una afrenta sufrida. Tal vez aquello fuese bueno para nosotros, pues el bicho ni reparó en nuestra presencia antes de estrellarse contra la pared de la cueva. No se lo mal parado que salió el animal, pero la roca si que sufrió el impacto. Tras el golpe, un estallido. Una nube de polvo cubrió la zona. Pequeñas rocas sonaban tras caer y rodar por la caverna. Entre el estruendo reconocí el sonido del rifle de Kiyoshi a mi derecha, dos golpes, rítmicos que me mandaban una señal. Y tras ello, la conversación de los que estaban al otro lado de la nube de polvo. Unos seres despreciables que se jactaban de haber matado a las crías de aquel reptil enorme. Algo que me hizo hervir la sangre y que me hizo sentir repugnancia a partes iguales. 

Mantuve la mira de mi rifle enfocada hacia la abertura en la pared que había creado el impacto. Paciente, esperando a que los causantes de la matanza vinieran a cobrarse una nueva víctima. Tan pronto como vi la primera silueta, disparé. No al cuerpo, ni la cabeza, sino al suelo bajo sus pies. Sabía que no podía derrotar a nadie con un simple disparo, pero era consciente de que el efecto de mi bala podría servir para herir a alguno de aquellos despreciables hombres. Además, sabía que Eros tenía una gran percepción, por lo que esperaba que aquello le sirviera como un aviso, una señal de alerta, algo que le dejase ver que estábamos en combate.

Mi disparo alcanzó su objetivo y una explosión cubrió la zona. Las llamas habrían alcanzado a todo aquel que se encontrase al otro lado. Buscábamos un refugio y lo habíamos encontrado. Aunque en esta ocasión, pertenecía a gente despreciable.



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RE: Cazadores siendo cazados [Presente Relativo T3] - por Varoganchin - 16-12-2025, 01:58 PM

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