16-12-2025, 04:12 PM
Invierno, Día 56, Año 16. 20:00
El herrero se limita a seguir tomando notas, haciendo garabatos que va tachando y volviendo a empezar, como si no se decidiera por un patrón o una forma para su nueva creación, aprovechando la luz de la fogata y la tranquilidad de la noche. De fondo se escuchan los grillos y algunos animales nocturnos, al igual que el soplido del viento entre los árboles dejando una noche de calma perfecta para planificar viajes o trabajar en un nuevo proyecto. La joven junto a la fogata se mantiene calmada y serena, aparentemente con la mirada fija en la dirección previsiblemente más peligrosa, siendo que el bosque podría ser usado como cobertura para acercarse discretamente a ellos y atacarles cuando tengan la guardia baja. Pese a ello es una luchadora bastante diestra, y tiene bastante experiencia en misiones de escolta por lo que está atenta a todo lo que les rodea, y más sabiendo que una vez el herrero se pone a trabajar pierde noción del entorno y no sabe ni donde se encuentra. Lentamente la joven escucha las pisadas de un caballo por el camino que tomaron antes, pero no se gira, permanece quieta observando el bosque con las manos apoyadas en sus dagas, no conoce tanto la zona como para confiar en que no pasará nada así que prefiere estar preparada, y mientras Muramasa permanece enfrascado en sus cálculos y diseños, sin escuchar nada, ni los grillos, ni el crepitar del fuego ni tampoco los pasos de caballo acercándose.
De pronto un misterioso joven de pelo negro aparece en escena a lomos de una yegua, quien se acerca calmadamente a nuestro par de viajeros. Al momento que el joven les habla la joven se da la vuelta, su pelo agitándose con una brisa que se levanta justo en ese momento, y fija la mirada en el joven, desconfiada y sospechando las intenciones del hombre que acaba de presentarse, no es normal que haya gente en la calle a estas horas de la noche. Ante la pregunta la joven, incapaz de hablar, simplemente asiente manteniendo la mirada fija en el recién llegado, estudiando cada movimiento, cada rincón de su cuerpo en busca de alguna señal si era una amenaza, un viajero perdido o si era alguien imprevisible. En el momento que el pelinegro se dirige a Muramasa Selene le toca el hombro e indica con la cabeza que no le va a escuchar, siendo que empieza a buscar por su chaqueta el pequeño bloc y la pluma que usa para comunicarse.
Mientras busca la joven no pierde de vista al desconocido, ni siquiera se ha presentado y ya habla de tratos, algo que hace que la joven desconfíe todavía más de sus verdaderas intenciones, y que se acerque a ellos en mitad de una noche con apenas luz lo empeora. Finalmente la joven encuentra lo que busca y escribe
-Él es un herrero, pero no tiene tanta fama como para que lo conozcan, eso es lo que lo hace moverse. No te va a escuchar hasta que no termine su diseño, pero te lo dejaré claro, si quieres un trato lo correcto es que te presentes primero.-
La joven entrega la hoja con lo escrito al joven que se encuentra ahora junto al fuego tras encenderse el cigarrillo en la fogata y mantiene la mirada atenta a sus reacciones, escuchando el rasgar de la pluma de Muramasa en su cuaderno mientras a lo lejos se escuchan aullidos tenues, como una pequeña jauría de lobos demasiado lejos para que el aullido se escuche totalmente, pero lo bastante cerca para hacerse notar. La mirada de la joven es seria, no parece tener intenciones hostiles de momento, pero por su postura y su energía se puede ver claramente que es mejor no provocarla, y menos atacar al herrero ya que se toma su trabajo muy en serio.
El fuego crepita pacíficamente, ondulando cada que la brisa lo agita sin llegar a apagarse y mientras Selene se encara al recién llegado Muramasa parece estar en otra dimensión, ajeno a todo lo que hay a su alrededor murmurando palabras ininteligibles e incoherentes mientras arranca una hoja y se agita el cabello como desesperado, parece que no se aclara con el diseño.
Notas Narrador
NPCs
