Se movió adelante sin volver, el toque en la muñeca no le molestó y avanzó hasta el sillón. Se dejó caer con cuidado, aun así su caída produjo un sonido seco — Me alegro que Eros también esté bien. Cuando terminé separada de todos me asusté mucho, por suerte estaba con Alana… aunque no sé en dónde terminó — apretó los labios y suspiró con suavidad, porque se acuerda de ella, pero ¿Qué puede hacer? — Espero que esté bien, seguro que sí, si era una chica fuerte — a pesar de medir muy poco y pesar tan poco que parece que cualquier viento la va a volar… pero al menos ella puede ver.
Sus hombros se encogieron cuando escuchó sobre los médicos, porque no le parecen terribles, pero tampoco ha conocido tantos como para poder decidir qué piensa de ellos — En la iglesia no teníamos doctor y en el pueblo tampoco — pero sí conocía uno en sueños, pero está ahí, en otro mundo en donde no la puede tocar ¡O eso se supone! Es lo que le han dicho sin parar, por lo tanto ¿Por qué tendría que dudar de lo que dice todo el mundo? No puede ser que el resto esté equivocado, incluso si insiste mucho… seguramente por eso ha dejado de pensar en ello.
—Me sentí… me sentí muy abrumada — sus manos se juntaron frente a ella, las entrelazó como si fuese a rezar, pero no hubo oración, simplemente tomó aire y continuó — Mataron a alguien… alguien que ya no quería pelear — porque ha escuchado su resignación y un llanto que le trae un resquemor que no se puede quitar, incluso si le da vueltas ¡Si lo culpa de ese final! — Aunque sí dijo que nos mataría — tragó saliva y separó sus manos, posándola a sus costados, sobre el sillón — Doctor es, uhm — le dio vueltas, como si quisiera decir algo, pero no hay palabras correctas para decirlo — ¿Es muy malo que haya pedido que no le hagan nada a pesar de todo? D-Digo, sí lastimó a uno, pero no sé si matar es la respuesta a las cosas.
Su cuerpo se movió ligeramente al sentir el tacto de Kiyoshi, revolviéndose por unos segundos, hasta que finalmente volvió a su posición inicial — Somos libres de elegir y bueno, eligieron matarlo ¿Son malas personas? — incluso si ha pedido por él, la mayoría ha decidido que sea de otra manera. Un final que le dejó un sabor amargo que supuso que no se le quitará por ahora, hasta que lo olvide ¡Hasta que una peor noticia lo reemplace! — Despierto pensando en que quizás habría podido hacer algo de poder ver — sus manos se tocaron los párpados con suavidad, meció la punta de sus dedos sobre la piel unos segundos.
—Pero eso es una mentira, nada habría cambiado.
Porque no es una experta luchadora, no es buena en nada específico. Una carga, una molestia que se han dedicado a cuidar a medias ¡Y está bien así! Lo prefiere de esa manera.
—Me duele de a ratos, como si tuviese una banda apretándome constantemente — tocó su frente y avanzó a los costados, mostrándole en dónde siente la presión. Nunca ha existido antes, porque las situaciones malas ocurren en la noche, en los sueños y pesadillas, pero ésta vez ha sido verdad — ¿Estaré enferma?
Puede ser.
—Ocurre de vez en cuando, no entiendo por qué. En un principio pensé que no estaba tomando suficiente agua — es la solución más simple y torpe, como si el líquido fuese a solucionar un dolor del cuerpo — Pero bueno, no era así.
¿Qué es entonces?
Seguro es la culpa, esa que no cabe ya dentro de su cabeza. Que se derrama en sus palabras.
—Cuando estoy con gente se me quita. Es un malestar tímido parece. — se rió con suavidad al decir la declaración, aun así es una verdad que no escondió. Es una situación compleja que endulzó con una sonrisa una vez más, para no saborear el amargor.
Después de todo, nunca ha sido buena para tomar medicina.
Sus hombros se encogieron cuando escuchó sobre los médicos, porque no le parecen terribles, pero tampoco ha conocido tantos como para poder decidir qué piensa de ellos — En la iglesia no teníamos doctor y en el pueblo tampoco — pero sí conocía uno en sueños, pero está ahí, en otro mundo en donde no la puede tocar ¡O eso se supone! Es lo que le han dicho sin parar, por lo tanto ¿Por qué tendría que dudar de lo que dice todo el mundo? No puede ser que el resto esté equivocado, incluso si insiste mucho… seguramente por eso ha dejado de pensar en ello.
—Me sentí… me sentí muy abrumada — sus manos se juntaron frente a ella, las entrelazó como si fuese a rezar, pero no hubo oración, simplemente tomó aire y continuó — Mataron a alguien… alguien que ya no quería pelear — porque ha escuchado su resignación y un llanto que le trae un resquemor que no se puede quitar, incluso si le da vueltas ¡Si lo culpa de ese final! — Aunque sí dijo que nos mataría — tragó saliva y separó sus manos, posándola a sus costados, sobre el sillón — Doctor es, uhm — le dio vueltas, como si quisiera decir algo, pero no hay palabras correctas para decirlo — ¿Es muy malo que haya pedido que no le hagan nada a pesar de todo? D-Digo, sí lastimó a uno, pero no sé si matar es la respuesta a las cosas.
Su cuerpo se movió ligeramente al sentir el tacto de Kiyoshi, revolviéndose por unos segundos, hasta que finalmente volvió a su posición inicial — Somos libres de elegir y bueno, eligieron matarlo ¿Son malas personas? — incluso si ha pedido por él, la mayoría ha decidido que sea de otra manera. Un final que le dejó un sabor amargo que supuso que no se le quitará por ahora, hasta que lo olvide ¡Hasta que una peor noticia lo reemplace! — Despierto pensando en que quizás habría podido hacer algo de poder ver — sus manos se tocaron los párpados con suavidad, meció la punta de sus dedos sobre la piel unos segundos.
—Pero eso es una mentira, nada habría cambiado.
Porque no es una experta luchadora, no es buena en nada específico. Una carga, una molestia que se han dedicado a cuidar a medias ¡Y está bien así! Lo prefiere de esa manera.
—Me duele de a ratos, como si tuviese una banda apretándome constantemente — tocó su frente y avanzó a los costados, mostrándole en dónde siente la presión. Nunca ha existido antes, porque las situaciones malas ocurren en la noche, en los sueños y pesadillas, pero ésta vez ha sido verdad — ¿Estaré enferma?
Puede ser.
—Ocurre de vez en cuando, no entiendo por qué. En un principio pensé que no estaba tomando suficiente agua — es la solución más simple y torpe, como si el líquido fuese a solucionar un dolor del cuerpo — Pero bueno, no era así.
¿Qué es entonces?
Seguro es la culpa, esa que no cabe ya dentro de su cabeza. Que se derrama en sus palabras.
—Cuando estoy con gente se me quita. Es un malestar tímido parece. — se rió con suavidad al decir la declaración, aun así es una verdad que no escondió. Es una situación compleja que endulzó con una sonrisa una vez más, para no saborear el amargor.
Después de todo, nunca ha sido buena para tomar medicina.
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