17-12-2025, 02:44 PM
El mar era importante para ella, era lo más grande, lo más sagrado, al mirarlo mientras caminaba con su dorado dios por la playa, no pudo evitar pensar en que seria de ella si no se hubiera envalentonado por ese par de orates a lanzarse al mar, que habría sido de ella si se hubiera regodeado en la inmundicia de no hacer nada por ella misma, ahora era una mandona, taimada y buena para nada pero feliz, disfrutaba su libertad como nadie y como nadie hacia lo que quería, cantaba, bailaba, paseaba y follaba donde y cuando quería, libre de las ataduras de la gente normal, de sus indiscreciones, de sus miradas juzgándola, era ella, solo Maki.
El mar era un espejo calmado, tranquilo, resplandeciente, lleno de posibilidades, y ella quería tomarlas y aprovecharlas todas. Cada paso por la arena le llenaba de vigor, de pasión, de buen humor, miraba a su acompañante, hablaban de cosas triviales, pero parecían muy importantes, pues más quería saber de él,
Cuando se acercó al mar, ella pícaramente se coló por detrás, a centímetros de el, envolvió su cuerpo con sus brazos, como serpientes buscando un bocadillo, toco suavemente su torso, dibujando suavemente su silueta bajo sus ropas, moviendo su mejilla en su espalda de manera dulce, romántica, como si el tiempo se detuviera, suspiro, movió sus manos a su barriga, sus músculos, no masivos pero hermosos bien contorneados, le abrazo fuerte una vez más. Era su señal de que todo estaba bien, todo era como debía ser.
Cuando caminaron un poco más, sentados ahí ambos se miraron, Maki lo deseaba, él la beso, sus labios de terciopelo sabían a miel, su cuerpo acercándose le provocó algo de calor, fulgor, su cuello se encendió en gloria y ella lo atrajo un poco más, abrió las piernas, el se metió en medio, ella beso, beso apasionadamente, su lengua solo unos centímetros al principio, tímidamente probando la quietud y la pasión de aquel que una vez sin duda probo su carne. Su carne contra la de él, sus labios contra la de él, le pareció estar sumergida en un sueño, el sonido del mar, le atrapo con las piernas, lo deseaba sobre ella, se levantó, le agarro la cabeza, con una zarpa, sus cabellos dorados enredados entre ellos le causo emoción, con su mano libre guio la de el para que le acariciara el pecho derecho y cuando sintió el tacto de su mano, ella se apartó, gimió suavemente en su oído.
—Estas seguro que no eres producto de un sueño vivido?... estas seguro que no eres un dios que ha venido por mi alma? Por que no merezco ser amada de esta forma, no merezco… nada… pero… apro… ve… cha… re… cada segu… do… a… tu… la…do— Cada silaba entrecortada por un suave jadeo se entremezclaba con miradas furtivas entre los ojos y los labios del amo de Maki, poco a poco se acercaba a el y deseaba tenerlo aun mas cerca, tanto que ambos ocupasen el mismo espacio, podía sentir el vigor de él, empujando su entrepierna, su pecho acariciado, sus labios apretados y su boca devorada con pasión, penetrando en la de él, ahora si con confianza, danzando en su interior, probando a ver si recordaba que tan fuerte habían hecho el amor.
El mar era un espejo calmado, tranquilo, resplandeciente, lleno de posibilidades, y ella quería tomarlas y aprovecharlas todas. Cada paso por la arena le llenaba de vigor, de pasión, de buen humor, miraba a su acompañante, hablaban de cosas triviales, pero parecían muy importantes, pues más quería saber de él,
Cuando se acercó al mar, ella pícaramente se coló por detrás, a centímetros de el, envolvió su cuerpo con sus brazos, como serpientes buscando un bocadillo, toco suavemente su torso, dibujando suavemente su silueta bajo sus ropas, moviendo su mejilla en su espalda de manera dulce, romántica, como si el tiempo se detuviera, suspiro, movió sus manos a su barriga, sus músculos, no masivos pero hermosos bien contorneados, le abrazo fuerte una vez más. Era su señal de que todo estaba bien, todo era como debía ser.
Cuando caminaron un poco más, sentados ahí ambos se miraron, Maki lo deseaba, él la beso, sus labios de terciopelo sabían a miel, su cuerpo acercándose le provocó algo de calor, fulgor, su cuello se encendió en gloria y ella lo atrajo un poco más, abrió las piernas, el se metió en medio, ella beso, beso apasionadamente, su lengua solo unos centímetros al principio, tímidamente probando la quietud y la pasión de aquel que una vez sin duda probo su carne. Su carne contra la de él, sus labios contra la de él, le pareció estar sumergida en un sueño, el sonido del mar, le atrapo con las piernas, lo deseaba sobre ella, se levantó, le agarro la cabeza, con una zarpa, sus cabellos dorados enredados entre ellos le causo emoción, con su mano libre guio la de el para que le acariciara el pecho derecho y cuando sintió el tacto de su mano, ella se apartó, gimió suavemente en su oído.
—Estas seguro que no eres producto de un sueño vivido?... estas seguro que no eres un dios que ha venido por mi alma? Por que no merezco ser amada de esta forma, no merezco… nada… pero… apro… ve… cha… re… cada segu… do… a… tu… la…do— Cada silaba entrecortada por un suave jadeo se entremezclaba con miradas furtivas entre los ojos y los labios del amo de Maki, poco a poco se acercaba a el y deseaba tenerlo aun mas cerca, tanto que ambos ocupasen el mismo espacio, podía sentir el vigor de él, empujando su entrepierna, su pecho acariciado, sus labios apretados y su boca devorada con pasión, penetrando en la de él, ahora si con confianza, danzando en su interior, probando a ver si recordaba que tan fuerte habían hecho el amor.

![[Imagen: Maki_NNM.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Maki_NNM.gif)
![[Imagen: mikiocheja.png]](https://i.ibb.co/Cs5LLpXR/mikiocheja.png)