17-12-2025, 08:18 PM
La voz del rubio era para Jensen como escuchar un coro de ángeles, era la definición misma de armonía y plenitud, para el pelinegro ya no había duda alguna, aquel hombre alto de cabellos de oro debía ser un ser divino.
Se levantó cuando él lo ayudo y sintió el beso en el dorso de su mano, eso lo hizo tiritar mientras el divino hombre usaba su propia mano para acariciarse la cara, esta era suave y tersa, Jensen sentía que nunca había sentido algo tan suave en su vida. El de cabello dorado finalizo dandole un beso en la muñeca, donde las venas y arterias marcaban un pulso frenético. Jensen retiro la mano y miro el piso con vergüenza. –Mis manos están sucias por acarrear los sacos con frutas y verduras, además de ser duras y ásperas. No son dignas de tocar la majestuosidad de tu persona – dijo apenas levantando la mirada, sintiéndose totalmente inferior al esplendido hombre alto de cabello de oro.
Jensen pensó en la propuesta que el hombre angelical de nombre Tezca le hacía, tenía que ayudar a la señora Gertrudis, aun le quedaban varios sacos con frutas dulces y verduras saludables por descargar, sin embargo, el magnetismo que sentía por el de la piel tersa y marmolada era más fuerte que su responsabilidad. –Supongo que otra persona puede ayudar a la señora Gertrudis… - dijo en un susurro mirando los ojos azules del dueño de su corazón. –Vamos, conozco un lugar – dijo guiando al objeto de sus más perversos deseos rumbo al restaurante más fino de todo Baterilla, un lugar Premium donde solo la elite podía entrar. Jensen había visto ese sitio muchas veces, pero por su condición de pobreza nunca había podido acceder a ese restaurante, aunque ahora tenía una forma de hacerlo y la motivación de querer impresionar al rubio.
Al llegar a las puertas del restaurante saco a Cerbero, su pistola de triple cañón, y le apunto a la cabeza al guardia de la entrada. –O nos dejas pasar para tener el más romántico y elegante almuerzo de nuestra vida o tendrán que limpiar tus sesos de la puerta de entrada, tu decides.
