[T5 - Presente Absoluto] Cerezos manchados
#30
Entramos sin miedo a las consecuencias, como debe de ser. Las puertas caen y nada nos frena. Una vez dentro, nada más dar el primer paso, se activa una especie de pitido agudo molesto y unas luces rojizas por toda la estancia. Un sistema de alarma bastante estúpido frente a la llegada de dos titanes como nosotros, pero bueno, viendo la mierda de seguridad que tenían en la entrada, esta basura no me extraña en lo absoluto, solo me molesta. 
Todos los presentes se percatan de nuestra llegada. Cientos de trabajadores que no imaginaban que al ir al curro se encontrarían con un final agónico y doloroso. Pueden huir. Escapar mientras los desgraciados de las primeras filas colapsan ante nuestra fuerza y destruimos el edificio. Pero deciden no valorar sus vidas y se lanzan en una carga suicida. Mala elección.
Ubbe me mira algo molesto. Supongo que también le incordia tanto estruendo o tal vez no está acostumbrado a tanto público. Me habla en su idioma sureño y se lanza contra la masa informe de futuras víctimas. Yo no me puedo quedar atrás, he de demostrarle como se provoca una buena masacre. -Como me vuelvas a llamar así, te arranco la cabeza, ¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!- le grito riendo mientras veo como embiste a los enemigos. Que empiece la guerra 

El sureño parece estar pasándoselo genial, con su fuerza bruta y encajado cañonazos uno tras otros. La sangre de la tribu más poderosa corre por sus venas, y eso le convierte en un amante de las batallas, en una criatura sobrenatural. ¿Y que mejor momento para demostrarle que nuestra raza no tiene límites? Doy un par de pasos atrás mientras la marabunta infinita se entretiene con mi hermano de otra madre, saliendo del edificio. Miro los cimientos y la estructura del almacén, fuerte y resistente para los humanos. Frágil como una hoja para los Buccaneer.
Desenvaino mis martillos gemelos a la velocidad del rayo para golpearlos contra las paredes del almacén, clavando los martillos gemelos entre los ladrillos, al igual que en su momento se los incrusté al capitán de la Marina que ahora descansa en mi cinturón. El impacto es aterrador, provocando un temblor extremo que sacude la integridad del edificio. Pero la cosa no acaba ahí, no es suficiente. 
Nada me puede detener. No hay fuerza que pueda sostenerme ni dolor que pueda frenarme. Flexiono las rodillas tanto como puedo y pego un salto tan alto como puedo. El cráter que dejo bajo mis pies, a la entrada del lugar, es una señal de lo que se avecina... El colapso. Me elevo por encima del edificio varios metros. Observo por unos segundos antes de caer el tejado del mismo, tan sencillo, lo típico de las construcciones portuarias. En el punto más alto, alzo ambos brazos al cielo, cada uno con su martillo de guerra preparado para destruir. -¡¡¡A CHUPARLA CABRONES, PIENSO MANDAROS A TODOS AL HELHEIM!!!- pego un rugido de batalla aterrador y vigoroso. Estoy completamente extasiado por la violencia del momento, en un furor letal y macabro. Solo imaginar el miedo y la duda en sus ojos, el olor de la muerte en el ambiente que está por llegar, como ninguno de sus intentos conseguirá salvarlos de la que se les viene encima. Hoy es el día en el que demuestro que no soy el carnicero de una isla, sino la Pesadilla del Paraíso, el que le da sentido al sobrenombre de Cementerio de Piratas. 
-¡¡¡AAAAAGGHHHHH!!!-
El descenso es fulminante. Descargo toda mi fuerza en un movimiento doble devastador contra el techo. Todo se hunde ante lo imposible de mi fuerza, la verdadera fuerza. El edifico no resiste y la estructura falla, colapsando sobre si misma en peñascos y escombros sobre todos aquellos que se encuentras debajo. Un derrumbamiento total del almacén. El final del problema. El Ragnarok.

Me alzo victorioso sobre los grandes pedazos de metal y ladrillo. La polvareda es inmensa, pero puedo oler la devastación. Me encanta. Sin duda, el señor Viruta estará orgulloso de nuestra proeza. Más le vale anunciarnos bien o el siguiente edificio se lo tiraré encima personalmente. Ubbe, pobre, también ha sido enterrado vivo, seguro que no se lo esperaba. -¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!- me río solo, pensando en ello. La imagen es impactante para todos los testigos, la de un monstruo de 7 metros que ha hundido un edificio sin complicaciones. Solo ante toda la muerte y desolación. -¡Vamos nenaza, deja de echarte la siesta y vámonos, JARUL JUL JUL JUL...!- ya solo queda que salga de ahí abajo, rematar algún que otro superviviente y marcharnos como leyendas.

Tiembla, Musashi, ángel de metal. Porque el siguiente en caer... Serás tú.

En efecto, cajita feliz
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3638 + 0 = 3638
Energia: 1554 - 701 = 853
Espiritu: 855 + 0 = 855


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RE: [T5 - Presente Absoluto] Cerezos manchados - por Sigurd Haakon - 17-12-2025, 08:30 PM

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